Puta, de Zahara

Autor:

DISCOS

«Es excepcional que una artista de su nivel haya escrito un disco tan descarnado, confesional y valiente»

 

Zahara
Puta
GORR, 2021

 

Texto: JUANJO ORDÁS.

 

Alucinante. Que una artista como Zahara, fuerte en redes sociales y en el mundo digital, apueste tanto por los lanzamientos físicos es digno de elogio. Si cuando editó Astronauta el formato físico ya era para flipar, con Puta ha rizado el rizo. Y es muy de agradecer. Un disco puede escucharse en streaming, claro que sí, pero la experiencia de asir su soporte y perderte en su contenido gráfico es inigualable. Quien no se compre Puta y se limite al medio online se estará perdiendo algo gozoso. Porque el disco está dentro de una caja de terciopelo, con las letras diseminadas en distintos libretos (¡sí, en plural!), postales y otros soportes de papel. Como si se tratara de paradas en el viaje de su escucha. La caja también lleva una banda —en plan graduación o premio de certamen— con el título del disco, que no es un objeto de marketing, sino toda una declaración de intenciones y fuerte actitud, ¡que estaremos encantados de colgarnos! ¿El remate? Un cedé adicional con once canciones extras grabadas a lo largo de los años, un compilado especial semejante a los que ha incluido en sus últimos discos pero de gran interés, no penséis que se trata de algo desdeñable.

También es excepcional que una artista de su nivel (no no engañemos, esta mujer es superpopular) haya escrito un disco tan descarnado, confesional y valiente. Descarnado porque habla a las claras, confesional porque se abre en canal y valiente porque no le importa salir bien o mal parada. Evidentemente, lo hace desde el punto de vista de una mujer, pero creo que el contenido del disco, su mensaje, es mucho más amplio y nos alcanza a todos, al margen de sexos. No hace falta ser mujer para identificarse con la supervivencia. Porque este es un disco que trata de pecados propios y ajenos, pero sobre todo de salir adelante.

Permitidme que me centre en el álbum principal, en Puta propiamente dicho. No es un trabajo sencillo de escuchar; de hecho, alterna piezas que son album tracks dentro del repertorio (“Flotante”, “Dolores”, “SANSA”) con otras que son singles absolutos (“Merichane”, “TAYLOR”, “Berlín U5”). Algo bastante inteligente. Zahara ha pensado más que nunca en la obra como conjunto. No es que antes no lo hiciera, pero su intención es más clara que nunca. ¿Quieres limitarte a los singles? Perfecto. Disfruta y baila. ¿Quieres zambullirte en Puta de verdad? Métete de cabeza y no pases ni uno solo de sus cortes. Hablamos de pop, pero de pop denso, con actitud. Ese pop que ya no se escucha. Ese pop que en realidad tiene el espíritu del rock. Porque si me preguntáis a mí, Zahara es rock. Puro rock and roll. Martí Perarnau, productor y coescritor del disco, no podría haber sido mejor pareja de baile. Su trabajo con Mucho hace tiempo que me tiene impresionado, pero aquí ha conseguido un sonido contundente y lleno de matices que le coloca a la altura de cualquier productor internacional, de la misma forma que Zahara puede medirse con quien haga falta.

Puta es inconformista, verdadero. Y duro de oír también, pero oye, sin sacrificio no hay premio. Por lo menos no el de verdad, el disfrute de una obra concebida como algo unitario. No busques excusas y préstale atención, coño. Es uno de los discos del año.

Anterior crítica de discos: Hagámoslo, de Johnny Burning.

Artículos relacionados