Operación rescate: Los Rebeldes

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“Responde a un espíritu incendiario, donde campa el rock and roll acelerado: el grueso de los catorce temas optan por el furor rítmico”

Los Rebeldes
“Cervezas, chicas y… rockabilly!”
EMI, 1981

 

Texto: JUAN PUCHADES.

 

Si cruzamos fechas, comprobaremos que “Cervezas, chicas y… rockabilly!”, el debut de Los Rebeldes, se puso a la venta el mismo año que el primer disco de los Stray Cats, la banda más influyente del rockabilly internacional a comienzos de la década de los ochenta (eclipsaron a Robert Gordon que, con una propuesta más contemporánea, acabó semiolvidado). Pero que nadie piense que Los Rebeldes fue un grupo surgido por influencia de los estadounidenses, no, Carlos Segarra y los suyos llevaban desde el 79 curtiéndose en locales de Barcelona asentados sobre los sonidos clásicos del rock and roll, sobre los que investigaron para trasladarlos al castellano. Además, ya habían colaborarado en “Los tiempos están cambiando”, el primer disco de Loquillo, con el que formaban la avanzadilla rocker barcelonesa.

Por aquel tiempo, Los Rebeldes era un trío, el que dio lugar a la formación más conocida: Carlos Segarra (guitarra y voz), Aurelio Morata (bajo, contrabajo, voz y coros), Moisés Sorolla (batería y coros), más el apoyo de Emilio Díaz al piano y coros. Juntos dieron forma a un álbum que se nutría de las canciones que, principalmente, componía el primero, quien además cantaba “hipando” (es de suponer que tuvo que currárselo), como mandan los cánones. Lo que es evidente es que era gente que había escuchado muchos discos y que sabía perfectamente lo que se hacía.

“Cervezas, chicas y… rockabilly!” responde a un espíritu incendiario, donde campa el rock and roll acelerado: el grueso de los catorce temas optan por el furor rítmico y solo hay un par de baladas (las por otro lado estupendas ‘Recuerda’ y ‘Jamás’), un corte alentado por el doo wop (‘Chica inteligente’) y un blues (‘Negro como el carbón’), lo demás son canciones energéticas y bailables, como ‘El rock del hombre lobo’, ‘Algo debo hacer’, ‘Eres un rocker’ (que también grabó Loquillo, autor del texto), ‘Mi pequeña Marilyn’ (también con letra de Loquillo), ‘El loco de la autopista’, ‘Nena quiero hacerlo ya’ o la misma ‘Cervezas, chicas y rockabilly’. Son canciones con letras no demasiado elaboradas, todavía inspiradas por los grandes tópicos adolescentes del rock primero: chicas, diversión y demás. Pero es que las intenciones que inspiraban al grupo las explicó el propio Segarra en la canción que da título al álbum: “Ayer por la mañana, nena, fui a ver a mi doctor, / especialista en tratamiento de adictos al rock and roll, / cuando abrió la puerta el tipo me alucinó. / Me miró de arriba abajo, examinó mi corazón, / sin pensarlo mucho esto me recomendó: / Cerveza, chicas y rockabilly, nada más. / Cerveza, chicas y rockabilly, es lo ideal. / Esta es la receta, muchacho, que te va a curar”. Queda claro, ¿no? Pues así es como se desarrolla un disco que sigue resultando supervitaminado y del que conviene recomendar la imprescindible versión remasterizada por Aurelio Morata que se incluyó en la caja “Los Rebeldes 1979/1985” (2009), incorporando dos temas de 1982 que solo salieron en single: ‘Carolina’ y ‘Demasiado whisky’, en los que se percibe al grupo mucho más compactado, quizá como resultado de la mayor experiencia en el estudio. Además, esa caja va acompañada por el segundo elepé de estudio más un tercer disco de rarezas.

Posteriormente Los Rebeldes fueron evolucionando, pero mucho, aunque manteniéndose siempre en las orillas del rock and roll, y Carlos Segarra se fue destapando como un excelente compositor (es un gran e imaginativo melodista). Pero pese a lograr algunos éxitos populares en los ochenta, tanto el grupo como el propio Segarra cayeron en un inmerecido olvido. No, no se les ha hecho demasiada justicia. ¡Pero así de ingrata es la historia del rock español!

 

Anterior entrega de Operación rescate: Litto Nebbia.

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