Derby Motoreta’s Burrito Kachimba: «Nuestra razón de ser es desafiar la capacidad de atención de la gente»

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«Cuando pinchas la aguja sobre el vinilo no sabes lo que te vas a encontrar ni adónde te va a llevar»

 

Con el disco Bolsa amarilla y piedra potente a punto de salir del horno, los incombustibles Derby Motoreta’s Burrito Kachimba vuelven a sacudir la escena musical española. Una entrevista de María Canet.

 

Texto: MARÍA CANET.
Fotos: ÁNGEL BERNABEU.

 

Picar piedra hasta perfilar una escultura. Convertir la roca más dura en algo maleable, casi plástico. Derby Motoreta’s Burrito Kachimba han pulido Bolsa amarilla y piedra potente (Universal Music Spain / Primavera Labels, 2024), su tercer disco, con la maza del riesgo y a golpe de sorpresa. Un trabajo repleto de conexiones líricas y melódicas, donde arrojan nuevos ingredientes a ese puchero que es la kinkidelia. La dureza del stoner y las texturas plásticas marcadas por la experimentación con sintetizadores ochenteros son protagonistas en el nuevo trabajo del conjunto sevillano, que verá la luz el próximo 5 de abril.

 

Bolsa amarilla y piedra potente llega tras unos años vertiginosos: Hilo negro (Universal Music Spain / Primavera Labels, 2021), vuestro anterior trabajo, os llevó a Estados Unidos y a Latinoamérica; también compusisteis la banda sonora de la película de Daniel Monzón, Las leyes de la frontera… ¿Cuándo ha tenido lugar el proceso de composición de este nuevo álbum?
Gringo:
Arrancó antes de acabar la gira, aunque se paralizó porque tuvimos dos cambios de local. Cuando paramos en enero, nos pusimos fuertes; hicimos todos los días horario de oficina, picando poco a poco la piedrecita hasta que encontramos la escultura.

¿Cómo es vuestra mecánica de trabajo?
Dandy Piranha:
Hemos creado una carpeta de drive donde cualquiera de los cinco vuelca las ideas que trae de casa, o bien las compartimos directamente en el local y, con ese punto de partida, se empieza a trabajar. Pasamos muchas horas dándole forma en el local.

Volvéis a estar al mando de la producción y a contar con Brian Lucey (Black Keys, Arctic Monkeys, Liam Gallagher, Ghost) en la masterización.
Dandy Piranha:
Lo compusimos e hicimos una primera preproducción en el local de ensayo. Luego fuimos a grabarlo a los estudios Sputnik con Jordi Gil, lo mezclamos allí y lo masterizamos en California.

Siempre cuidáis mucho la dimensión artística que rodea vuestro proyecto. En este caso, Teresa Rofer ha sido la autora de la portada. ¿Qué buscabais transmitir?
Gringo:
La imagen es un render que parte de la idea de una piedra en mitad de la nada. Poco a poco, le fuimos dando la forma de los tentáculos, que emanara luz amarilla de la piedra potente…

El orden de los temas resulta fundamental. Es un disco cíclico que arranca con “Agua grande” y termina con “Tierra”. “La fuente” marca esa transición entre la cara A y la cara B.
Bacca:
Forma parte de la escucha y de la experiencia.
Dandy Piranha:
Sí, le hemos dado muchas vueltas. Son dos caras distintas de una misma moneda.

Es un disco exigente para el oyente, quizás mucho más que vuestros anteriores trabajos. Habéis añadido más elementos a ese puchero que es la kinkidelia: la producción es mucho más contundente, el sonido es más fiero, hay incursiones en la electrónica, sorpresas a nivel melódico en prácticamente todos los temas…
Dandy Piranha:
Eso es fundamental en este proyecto desde el principio. Lo que hemos hecho es dar la sorpresa, ir por el último camino que podrías esperar y aparecer en un sitio que es totalmente opuesto. Además, hemos tenido mucho tiempo para elaborarlo, y se nota en el resultado. Hoy en día, estamos todo el rato con el móvil, los vídeos son cada vez más cortos… Por esa autovía nos hemos metido en dirección contraria: nuestra razón de ser es desafiar la capacidad de atención de la gente, mantenerla, dar mucha información pero que tampoco sea aburrido. Para nosotros es muy importante eso.
Bacca:
Se trata de jugar con las melodías, con la paleta de colores y ampliar el espectro, no ceñirte a un solo color o a las tonalidades que ese color te ofrece. Hacer música, en definitiva. Puede que el resumen sea muy simple, pero es así.

El disco arranca con “Agua grande”, un preludio orquestal oscuro con vientos y cuerdas. Ya habéis hecho una BSO, pero este disco tiene un poso muy cinematográfico, incluso narrativo, ¿no?
Soni:
Sí, construimos una intro que recoge ideas de varios temas. Cuando pinchas la aguja sobre el vinilo te abre las puertas de un sitio enorme, no sabes lo que te vas a encontrar ni adónde te va a llevar. Nos parecía una manera interesante de arrancar.

Ese círculo que abre “Agua grande” lo cierra “Tierra”, con ese final que se va diluyendo, aunque, si aguantas, hay una sorpresa final. ¿Cómo surge la idea de grabar esta parte?
Gringo:
Lo grabamos Bacca, Machete [teclista] y yo.
Dandy Piranha:
Eso surgió cuando estábamos en San Francisco. Tuvimos que ir Soni y yo en un Fiat 500 a por una furgoneta y ellos se quedaron en casa de la tour manager, se pusieron a jugar y surgió esa idea de «yellow bag, power stone».
Bacca: Ahí surgió el germen de la melodía bluesera con la broma y luego lo regrabamos. Tratamos de imaginarnos que estábamos en el Chicago de 1957 con un Cadillac en la puerta y diciendo «a una toma» [risas].

Esta cara A es la más potente, con temas como “Seis pistones (Makensy’s dream)”, muy stoner, que recuerda a cortes de Hilo negro como “RGTQ” y “13 monos” y habla de una criatura que podría ser la de la portada, ¿cierto?
Dandy Piranha:
Sí, entras en un paisaje inhóspito en el que hay algo ahí despertando. Parecía el rollo del “New gizz”: la pandilla buscando y de repente cayendo en otra dimensión más oscura. Ir buscando una especie de demonio que está dejando un reguero de desgracia.

 

«Utilizamos elementos para crear una obra que haga reflexionar»

 

“El chinche” tiene mucho del blues pantanoso de bandas como Daddy Long Legs o la Milkyway Express, con los que vosotros tenéis especial vínculo.
Dandy Piranha:
Ha sido uno de los temas que más rápido han salido en el local.
Gringo:
De hecho, el armonicista es Álvaro Aspe, que toca con la Milky, que es colega porque Tony también es batería de la Milky.

Hace referencia a un bar que hay en Mérida, ¿no?
Dandy Piranha:
Sí, la letra hace referencia a un vacilón que se coge uno, cuando se pone pesado con la gente, y al final se calienta. Es algo que podría haber ocurrido en ese bar porque, bebiendo vino de pitarra, uno puede meter la pata en cualquier momento [risas].

En temas como “Prodigio” parece que se escucha un sitar. ¿Cómo habéis logrado ese efecto?
Gringo:
Es un pedal de Electro Harmonix. En el momento en que buscaba sonidos para Hilo negro, me puse a mirar pedales y vi que con ese se podían lograr sonidos que al final hemos amortizado.

En “Prodigio”, la melodía oriental, con ese crescendo tan potente, casa muy bien con la letra de la canción, que está inspirada en Las Bacantes de Eurípides (una obra donde las mujeres toman el control y desafían al rey de Tebas, que acaba decapitado).
Soni:
El tema te llevaba a empujar para adelante en el estribillo, ahí teníamos que ir todos a una. Pensábamos en grupos más modernos como Prodigy, aunque la batería y el bajo son muy funkys.
Gringo:
Ese bajo era todavía más funky, le quitamos un poco de baile.

La mitología también está muy presente en “Ef laló”, una composición con una impronta ritual, donde los coros se cantan en griego antiguo
Dandy Piranha: Se me ocurrió contar la historia de la mártir Santa Eulalia, patrona de Mérida, en esa dimensión ritual en la que caemos en la segunda parte. Dio la maravillosa casualidad de que mi hermana, el año pasado, vino de vacaciones con una amiga griega con la que vive en Bristol. Le empecé a contar la historia de Santa Eulalia, el significado del nombre, «la que bien habla». Me dijo que el nombre estaba en griego antiguo y me dio un par de frases que metimos en el estribillo. Ha enlazado muy bien con ese principio que se le ocurrió a Soni, que parece que estamos en un bosque. La segunda parte habla sobre el martirio que les hacían los romanos a las mujeres, cortarles el pecho, meterlas en un horno. Si conoces el mito, dices «qué guay», pero el caso es que, sin saber de qué está hablando, puedes pensar, «qué poesía más bonita».

¿El cine o la literatura también os influyen a la hora de componer?
Dandy Piranha:
Sí, pero también tiramos mucho de la imaginación. Cuando traigo los primeros bocetos de letra, empiezo a cantar y voy poniéndole palabras al paisaje que está pintado con la música.
Bacca:
Todo está relacionado: música, literatura, cine, fotografía… Nos empapamos de muchos elementos que indirecta o directamente terminan aplicándose a nuestro proceso creativo.

En este tema el bajo recuerda mucho a Las Grecas, Los Chichos, ese sonido Caño Roto.
Soni:
Aquí meto un bajo marciano, un Fretless, que no tiene trastes. Está muy inspirado en los bajos de Peter Gabriel en “Sledgehammer”.

En Hilo negro introdujisteis una segunda parte de “Somnium igni”, corte de vuestro primer álbum. Aquí no hay una tercera parte, pero ¿“Daddy papi” podría ser la segunda entrega de “Porselana teeth”?
Dandy Piranha:
Exactamente. Los chacales que vienen de la pelea de “Porselana teeth” ahora están acorralados esperando una emboscada. En Hilo negro la historia era más figurativa, daba más rienda suelta a la imaginación, pero aquí está un poco más clara.

Llegamos a “La fuente”, tema bisagra del disco, que habla sobre esa carga que supone en muchas ocasiones el pasado, y que melódicamente arranca muy arriba para luego tener un momento de impasse, esas sorpresas de las que hablábamos…
Bacca:
Esa guitarra tiene su origen en el “Bang bang” de Nancy Sinatra…
Gringo:
Originalmente, estaba más recargado, pero en el estudio acabamos llegando a ese recurso, donde se quedó la voz de Miguel y la guitarra muy finita para que no se quede desnuda y para que, después, la otra ola te golpee fuerte. Hay mucho regalito en el disco.

Con esa «corriente que arrastra» llegamos a “Manguara”, un tema muy innovador respecto a vuestro habitual sonido…
Gringo:
“La fuente” es la piedra potente, lo que es la garra, la potencia, la suciedad. “Manguara” es la bolsa amarilla: los sintetizadores, el plástico…
Bacca:
Es quizás el más experimental del disco. Si lo piensas de una manera sinestésica, ese amarillo casi lo puedes ver escuchando la segunda cara.

Vuestras letras son muy poéticas, pero siempre dejáis alguna píldora donde analizáis la realidad. En “Gun gun” habláis de los refugiados; la melodía, con esas guitarras tan fieras, refleja muy bien la urgencia de la huida.
Dandy Piranha:
No somos una banda de dejar las cosas «mascaítas», sino que tú de repente un día, la vigésima vez que escuchas la canción, descubres una palabra a través de la cual todo cobra sentido y te desvela el tema. En este caso, son las luces de metal que arrasan a su paso y que hacen que la gente tenga que salir pitando de sus casas.
Gringo:
Nos gusta que el oyente haga su trabajo, si no se convierte en una letra de telediario que narra los hechos. Se trata de utilizar elementos para crear una obra que haga reflexionar.

Empleáis muchos elementos populares, incluso religiosos como «el santo de la estampa», pero que adquieren una dimensión popular. ¿Creéis que es algo inherente a Andalucía?
Dandy Piranha:
Sí, llega un momento en que se convierte en tradicional. Nuestras imágenes son muy costumbristas, por ejemplo, en “El chinche”, el «tú te rebelaste, tú te rebelaste, porque tú querías arroz con tomate» es una bulería antigua. En Andalucía hay una cercanía a la religión y a la espiritualidad a través de la tradición. Hay quien, sin ir los domingos a misa o ser creyente, saca un paso, por poner el ejemplo más evidente, que es el de la Semana Santa.
Bacca:
Justo venía leyendo un libro que me ha regalado mi compadre Miguel sobre la historia secreta de Sevilla y, si te pones a tirar para atrás, hay siglos y siglos de Historia, es algo milenario.

 

 

«Tenemos una manera de mezclar las cosas que no es del flamenco al blues, sino del blues al flamenco»

 

“Pétalos” bebe de Lenny Kravitz o de ZZ Top. Hay mucho rock norteamericano en el álbum.
Bacca:
Nosotros hemos bebido mucho de música anglosajona y americana, aparte de lo nacional. El ochenta por ciento de nuestras influencias vienen de ahí; blues hemos escuchado muchísimo, viniendo además de la Milky, Riverboy…
Gringo:
Hay diferentes maneras de encarar la fusión que nosotros hacemos. Generalmente hay dos tipos de personas: la gente que viene del flamenco y va hacia lo anglosajón, y viceversa. Cuando éramos jóvenes renegábamos del flamenco, venimos más de lo anglosajón. Luego empiezas a apreciar lo que tienes alrededor y dices: «Me cago en la leche». Por eso tenemos una manera de mezclar las cosas que no es del flamenco al blues, sino más bien del blues al flamenco.
Bacca:
Es gratificante que haya generaciones que lleguen al flamenco a través de nuestra música.
Dandy Piranha:
Eso es también lo bonito del arte, no dar las cosas mascadas. Tú abres una puerta y la persona decide si quiere entrar o no.

Hablábamos de la carga que supone el pasado en “La fuente”, pero en “Pétalos” se narra una regresión muy potente a la infancia…
Dandy Piranha:
Totalmente, va por ahí. Esta canción empieza como una cosa súper vacilona a lo Lenny Kravitz, dices: «Oh yeah, vamos a ser sexis» y, de repente, te pega un mal viaje y tienes una regresión a la infancia. Vamos perdiendo la inocencia, cargándonos de cosas malas y culpabilidades que hay que soltar. Muchas veces este rollo lisérgico sirve para eso, para revisarse uno por dentro. Esta es la más psicodélica, en el sentido clásico de la palabra.

“Manteca” es el último trallazo antes de terminar con “Tierra”, donde vuelven a aflorar los recuerdos representados por un limón amargo.
Dandy Piranha:
Exacto. Usamos una metáfora, la del limón, que viene del flamenco, de una letra popular de bulería que Kiko [Veneno] utilizó en Échate un cantecito, para simbolizar ese recuerdo amargo.

Empezáis a girar en breve, ¿cómo vais a encarar los directos?
Soni:
Lo bueno de este disco es que los temas están muy tocados ya. Realmente llegamos al estudio con la tarea muy bien hecha. Hay un par de cositas que había que plantear, pero prácticamente lo teníamos ya hecho.
Bacca:
Ha habido mucha búsqueda de sonido en el local, en la preproducción, que es lo que nos ha facilitado encarar la puesta en marcha del directo. Simplemente hay que activar el rollo remember.

Al ser un elepé tan cíclico, ¿os planteáis interpretarlo seguido?
Gringo:
Arrancamos en festivales, haremos una mezcladita de discos, de grandes hits, y después, cuando entremos en la época de salas, nos plantearemos algo diferente. No hemos llegado al punto de hacer un disco y no querer tocar nada del anterior.
Dandy Piranha:
Iremos mezclando los discos, pero el orden de las canciones del directo lo estamos meditando mucho porque, como has comentado, hay un diálogo con los discos anteriores. Ahí está la gracia de cómo conformar ese repertorio: ahora le pega, ahora se estabiliza, ahora turbulencias.
Bacca:
Hemos tenido ese debate, pero al final todo forma parte de una misma narrativa, sobre todo Hilo negro y Bolsa amarilla y piedra potente, que van más en una línea. El primer disco lo tomamos como algo más arcaico; estos dos tienen una producción mucho más asentada y es una misma historia.

La escena andaluza está en ebullición: estáis vosotros, Riverboy, Quentin Gas, Vera Fauna, Adiós Amores, Sarria, La Trinidad… Además, formáis parte de una misma generación. ¿Qué análisis hacéis de esta cuestión?
Dandy Piranha:
Sevilla no ha vivido un momento de tanta ebullición como el actual desde los setenta, sobre todo desde que aparecieron Pony Bravo y Pájaro. No paran de salir proyectos que, además de ser interesantes artísticamente, están teniendo repercusión.
Bacca:
En los noventa y principios de los dosmil estaba Granada, que fue una escena muy suya y muy de comunidad, pero ahora es más Andalucía. Hay algo que late y llena el corazón de sangre.

Durante la gira de Hilo negro pude veros en el teatro Lope de Vega de Sevilla. Entre el público estaban Gualberto y Antonio de Smash, Kiko Veneno y el Canijo de Jerez. ¿Qué sentisteis al verlos juntos disfrutando de vuestro concierto?
Gringo:
Cuando acabó el concierto estuvieron hablando entre ellos, igual hacía cinco años que no se veían. Ya solo por haber juntado a esos tres se me caía la baba.
Soni:
Tenían que estar en ese concierto, porque además Smash dieron un concierto mítico allí.
Bacca: Era la sensación de «tu abuelo aprueba lo que haces».
Dandy Piranha: Fue precioso.

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