Las grandes B.S.O.: “El Padrino” (1972), música de Nino Rota

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“El éxito de la música de Rota yace en los tres temas principales, así como en la habilidad de la música para envejecer bien y evitar ahogarse en elementos tradicionales con sonidos de los años 40 o 70”

 

Otro clásico incuestionable, “El Padrino”, llega a la sección de las grandes bandas sonoras de Fernando Fernández. La partitura es obra de Nino Rota, quien supo elevar aún más el aspecto legendario de la cinta.

 

Una sección de FERNANDO FERNÁNDEZ.

 

 

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“El Padrino” (“The Godfather”)
Música de Nino Rota, 1972
Es, sin duda, uno de los grandes títulos que han marcado la historai del cine. Cuando el joven Francis Ford Coppola se embarcó en la adaptación del best-seller de Mario Puzo, no muchos apostarían a que llegaría a ese olimpo de elegidos en el que se encuentra hoy en día. Que se lo digan a Paramount, que intentó en varias ocasiones despedir al director argumentando toda clase de problemas en la producción. Sin embargo, una vez terminada los comentarios fueron tan halagadores que la propia productora cerró la realización de su segunda parte antes del estreno de la película. Incluso puede jactarse de ser una de esas pocas cintas cuyo montaje, de unos 126 minutos, fue rechazado por la productora para que añadiese cincuenta minutos más que narrasen la historia de la familia. Son muchos los elementos que han convertido “El Padrino” en auténtica leyenda, desde la oscura fotografía de Gordon Willis, pasando por la gran figura y leyenda que representaba Marlon Brando, el descubrimiento de Al Pacino y James Caan. Lo difícil es no encontrar algo que llame la atención.

El anecdotario de las películas de la saga dan para escribir muchos libros, y curiosamente su banda sonora y compositor están en buena parte de ellas. Probablemente el compositor, Nino Rota, no fue solo elegido por su gran prestigio internacional por su trabajo con Federico Fellini, si no por el interés en reflejar de la manera más realista posible la herencia italiana en Estados Unidos. Qué mejor para ello que llamar a un compositor italiano que permitiese reflejar esa tradición y tono. El resultado es que su tema principal y su tema de amor son dos de esas piezas de la música de cine que tenemos ya grabadas en la mente cuando escuchamos sus primeros compases.

 

 

La música de Rota para las bandas sonoras de estas producciones (completada por Carmine Coppola en las secuelas) terminó definiendo el sonido de la música mafiosa, al igual que los personajes influenciaron encarnaciones posteriores de (esencialmente) una misma idea. Si la base de la trama de “El Padrino” en sus elementos más básicos son la tradición, el amor y el miedo, la partitura para la película encarna perfectamente estos tres aspectos de la historia. Incluyendo el licenciar diez o más piezas pre-existentes. Pero son los temas de Rota para la primera película los que se han convertido en los sonidos duraderos de la franquicia, hasta el punto de ser interpretados con nostalgia en todas las esquinas de las calles de Europa durante décadas.

El compositor era más conocido como un niño prodigio que equilibró sus esfuerzos entre la ópera, las salas de conciertos y el cine, manteniendo una de las colaboraciones más fecundas entre director y compositor (con Federico Fellini) hasta su muerte en 1979. Ya había probado el éxito en Hollywood en los años anteriores a “El padrino”, con “Romeo y Julieta” y “Guerra y Paz” sirviendo como muestra de su talento y popularidad para el público estadounidense. El papel de la partitura original fue mantenido al mínimo por Coppola, limitando la cantidad de desarrollo que Rota podría explorar con sus temas. Las construcciones de estas ideas en primer lugar, irónicamente, no eran originales. El compositor se apoyó claramente en sus temas de las películas “Fortunella”, “Los clowns” y “Daniele Cortis”, junto con su oratorio “Mysterium”. Fue debido a esta amplia adaptación de material existente que Rota perdió su nominación al Premio de la Academia ese año, después de que la AMPAS ya se lo hubiese concedido por error. Pero ganó el premio junto a Carmine Coppola por “El padrino: Parte II”.

 

 

Respecto a su estilo, es importante cómo consigue la fusión de las sensibilidades sónicas de Sicilia y América, incorporando el estilo de la instrumentación solista nativa de la región italiana con el tono más grande, sinfónico de los Estados Unidos. Las escenas que conectan directamente la trama a Sicilia están interpretadas con una mandolina, acordeón y bajo acústico, a veces ayudados por una delicada sección de cuerdas. En otros momentos la música se basta con un solo trompeta que sirve de puente entre los elementos folk del pasado y ese desarrollo coral y orquestal que domina la partitura en su conclusión. Hay menos expresiones completamente sinfónicas en “El padrino” que en las siguientes películas. Pero en esta, Rota utiliza la totalidad de la película para añadir lentamente capas a sus temas hasta la pieza final, que refleja el temible descubrimiento de la esposa de Michael Corleone, Kay, de la propia ascensión de su marido, repitiendo los tres temas principales de la partitura cargándolos de gravedad casi religiosa.

 

Tradición, amor y temor
Estos tres temas principales abordan directamente los tres elementos emocionales de la trama. La primera es la tradición, y es la presentación más reconocible de toda la saga para los espectadores. El vals queda representado principalmente por el acordeón y la mandolina, añadiendo unos preciosos momentos de solo de trompeta. La sensibilidad siciliana es innegable en cualquiera de las permutaciones del tema, saturando el paisaje sonoro de la película con una autenticidad convincente en cada una de sus apariciones. Igualmente querido y discutiblemente más o menos memorable es el tema de de amor, que desaparece (y por razones obvias) en el resto de la saga, solo escuchándose en fragmentos cortos en las secuelas, pero ganando primer plano en la película original representando los romances de Michael Corleone y su familia como un todo (en un sentido trágico). Incluso en este tema, Rota no abandona totalmente el estilo siciliano, reforzando el tema primario de la tradición con su necesaria mitad romántica. Finalmente, el más intrigante de los tres temas en “El padrino” es el que tiene el mayor impacto (y el menos recordado) en toda la trilogía: representa el concepto de temor. Rota resume brillantemente las tres ideas en ‘The Godfather finale’, entregándolas a secciones orquestales que no estaban presentes en sus versiones anteriores y añadiendo el coro para un valor de impacto obvio.

 

 

La corta duración de la partitura la hace redundante y carente de desarrollo fuera de esos tres temas, especialmente por una historia de ediciones realmente insatisfactoria para todas las bandas sonoras de la saga, lo que hace que estos problemas se agraven fuera del contexto. El elepé original se convirtió directamente a cedé en 1991 por MCA Records y nunca se ha publicado una extensión o remasterización de su música. Esto hace que el trabajo de Rota en el álbum esté completamente dedicado a las variaciones de los tres temas -salvo dos piezas-, omitiendo varias piezas de transición importantes. La calidad de sonido del cedé está algo apagado, aunque puede que no sea posible limpiar el sonido original de esta grabación de manera significativa, pero dotándola de un tono íntimo que proporciona una respuesta emocional adecuada a la trama.

 

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Ediciones discográficas
El éxito de la música de Rota para “El Padrino” yace en esos tres temas extremadamente convincentes empleados con inteligencia en la película, así como la habilidad de la música para envejecer bien y evitar ahogarse en elementos tradicionales con sonidos de los años 40 o 70. Por otro lado, la falta de material secundario en su edición hace que esta banda sonora tenga una apariencia extremadamente bidimensional. Si algún aficionado nunca ha tenido cariño por los famosos temas de Rota, debe tener en cuenta que actualmente no hay mucho más que apreciar. Pero, ¿hay alguno? Es una lástima el tratamiento de la partitura de Rota en el álbum editado. Una nueva edición con la partitura completa de Rota, el material original de Coppola, y un puñado de las piezas tradicionales licenciadas sería una maravilla. Hasta entonces, cualquier recopilación extensa de “El padrino” puede ser la solución para aquellos que quieran disfrutar de sus conocidos temas.

 

 

Anterior entrega de Las grandes B.S.O.: “Tigre y Dragón” (2000), música de Tan Dun.

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