La cara oculta del rock: Led Zeppelin y el incidente del tiburón

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«Todo resulta confuso y la leyenda tiene múltiples versiones; el caso es que la muchacha acabó atada a la cama con unas cuerdas mientras los Led Zep se divirtieron masturbándola con una cría de tiburón»

 

Jackie era una groupie que solo quería pasar un buen rato con los astros del rock. Y se salió con la suya. Más o menos. La chica practicó sexo, pero no fue con sus ídolos, sino con el tiburón que los depravados y perversos Led Zeppelin le introdujeron en sus partes más íntimas. Héctor Sánchez nos narra los detalles.

 

Texto: HÉCTOR SÁNCHEZ.

 

El hotel Edgewater Inn de Seattle, en el estado de Washington, era un entorno paradisiaco. Lo que le diferenciaba de cualquier otro hotel era que sus habitaciones daban al mar. Los clientes podían asomarse a la ventana y pescar tranquilamente en las aguas del Pacífico. Por ello, era uno de los hoteles preferidos de las estrellas de rock. Aunque a Led Zeppelin, la pesca no le parecía un pasatiempo lo suficientemente atractivo.

El grupo había pescado varios peces y tiburones pequeños y los tenían colgados en las perchas de ropa dentro del armario. Había que darle un uso a semejantes trofeos de pesca y aquí es donde entró en juego una groupie pelirroja de diecisiete años llamada Jackie, la auténtica protagonista del incidente del tiburón.

Todo resulta confuso y la leyenda tiene múltiples versiones; el caso es que la muchacha acabó atada a la cama con unas cuerdas mientras los Led Zep se divirtieron masturbándola con una cría de tiburón. Según unas versiones, la chica fue atada en contra de su voluntad; según otras, se dejó atar de manera voluntaria. Lo mismo sucede con su peculiar amante; no queda del todo claro si el tiburón estaba vivo o estaba muerto. También se llegó a rumorear que lo que la banda hizo a Jackie fue introducirle trozos de pescado por la vagina y el ano.

Con el boca a boca, la anécdota fue convirtiéndose en algo más depravado de lo que ya era de por sí y comenzaron a extenderse comentarios sobre que la muchacha había sido violada, que había llorado y gritado de forma histérica y que incluso había temido por su vida en ese momento. Pero todo ello no era más que adornos para envolver el relato en un halo de sadismo digno de un grupo como Led Zeppelin. Al fin y al cabo, no resultaba tan sorprendente ya que era de sobra conocido que entre las múltiples y extrañas aficiones de Jimmy Page se encontraba el sadomasoquismo.

Sin embargo, detrás de este relato tan perverso existe algo de verdad. Aunque la banda se alojó en ese hotel en julio de 1969, después de actuar en el Seattle Pop Festival, no todos los miembros de Led Zeppelin participaron en la orgía entre la groupie y el escualo. De hecho, de los cuatro músicos, solamente John Bonham estuvo presente. Pero no estuvo solo, le acompañó Richard Cole, el mánager de la gira y principal responsable del suceso del tiburón, y Mark Stein, teclista de Vanilla Fudge (que también tocaron en el festival), que se encargó de inmortalizar semejante espectáculo con una cámara Súper 8.

 

El propio Cole recordó el momento con cierta nostalgia: “Por aquella época las giras se estaban volviendo más y más indecentes, y podías hacer lo que quisieras con las chicas que se presentaban en el hotel. Para mí, la jodida segunda gira de Led Zeppelin fue el mejor momento de mi puta vida. ‘Ésa’ era la gira. Estábamos de moda y en ascenso, pero nadie nos vigilaba demasiado. Así que podías liarla. Y aquellas pájaras venían a mi suite con ganas de follar, y yo y Bonzo nos estábamos tomando en serio lo de la pesca”. Cuando se cansaron de pescar por la ventana del hotel, decidieron lanzar la caña hacia otra dirección y Jackie fue la presa que mordió el anzuelo. Como todos se encontraban bajo los efectos del alcohol, no se sabe si fue el mánager o el batería quien ató a la chica a la cama, o si ella misma solicitó que lo hicieran después de quitarle toda la ropa que llevaba. Una vez que la muchacha ya estaba desnuda y no se podía mover, comenzó el juego.

“No fue Bonzo, fui yo”, reconoció Cole. El mánager, como principal autor del incidente negó que fueran trozos de pescado lo que se utilizó para masturbar a la pelirroja e insistió en que el animal estaba vivo. Además, desmitificó que para ello se empleara un tiburón: “La verdadera historia era que ni siquiera se trataba de un tiburón, era un pargo rojo, y resulta que la chavala era una jodida pelirroja con un coño colorado”. Al mánager le resultó gracioso que el vello público de Jackie fuera del mismo color que el pez: “Veamos si a ‘tu’ pargo colorado le gusta ‘este’ pargo colorado’.

Según Richard Cole, a la muchacha no le importó en absoluto ya que “le encantó” que le acariciaran el clítoris con el hocico del pez: “Nadie dijo ‘¡Ya basta!’ o ‘¡Dale un respiro a la chica!’… Jackie, ciertamente, no se quejó en ningún momento”. Para quitarle hierro al asunto le echó la culpa a los efectos del alcohol: “No voy a decir que la chica no estaba borracha, no digo que ninguno de nosotros no estuviera borracho”. E insistió en que todo se hizo con la mejor intención: “No hubo malicia ninguna, ¡de ningún modo! Nunca se hizo daño a nadie. Puede que le dieran alguna bofetada con el tiburón en un par de ocasiones por desobedecer alguna orden, pero no se le hizo daño”.

Cuando el conjunto de groupies apadrinado por Frank Zappa, conocido como GTO (Girls Together Outrageously), se enteró de esta historia, corrieron a su patrocinador para contarles el depravado episodio, y Zappa lo relató en su canción ‘The mud shark’, incluida en el álbum en directo de The Mothers, “Fillmore East. June 1971”.

No fue este el único incidente en el que los Led Zep mezclaron mujeres con animales acuáticos. Otra leyenda dice que Jimmy Page y Richard Cole metieron en una bañera a dos groupies junto con cuatro pulpos vivos y la experiencia para una de ellas fue como tener “un vibrador de ocho brazos”. Si Led Zeppelin tenían una escalera que subía hasta el cielo, también debían de tener otra que bajaba hasta el mar.

Nos veremos en La Cara Oculta del Rock…

Anterior entrega de La cara oculta del rock: Llamando a Michael Jackson.

Puedes seguir a Héctor Sánchez en su propio blog.

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