Back in Memphis (1970), de Elvis Presley

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 OPERACIÓN RESCATE

 «Oscurecido por una estrategia comercial como mínimo dudosa, Back in Memphis nunca fue reconocido como se merecía»

 

Eduardo Izquierdo nos invita a volver a los clásicos y bucea hasta dar con un disco que pasó algo desapercibido en la obra de Elvis Presley, a pesar de ser una de sus grandes obras por repertorio, interpretación y sonido, entre otros factores.

 

Elvis Presley
Back in Memphis
RCA, 1970

 

Texto: EDUARDO IZQUIERDO.

 

Entre enero y febrero de 1969, Elvis se metía en los American Studios de Memphis, Tennessee, con la intención de grabar las canciones que debían integrar su nuevo disco. Lo hacía con un subidón importante. Unas semanas antes se había emitido el célebre Comeback Special, programa televisivo que había devuelto al rey a una posición de dominio y respeto de la escena musical estadounidense. Así que bajo la supervisión de Chips Moman, un tipo que no había salido demasiado bien parado de su relación con los jerifaltes de Stax Records al principio de su carrera, y su inseparable Felton Jarvis. De hecho, la relación de este par de potentes nombres de la industria discográfica fue el principal problema con el que Elvis tuvo que bregar en aquellas sesiones. Eso, y un inoportuno resfriado con el que se presentó el 13 de enero, día previsto para el inicio de la grabación. Moman, en teoría productor de las sesiones, tuvo que aguantar no solo el retraso de Elvis (faceta a la que debería acostumbrarse), sino también una supervisión por parte de Jarvis, consejero musical habitual de Presley, con la que no contaba y que no le hacía ni puñetera gracia.

Pero a pesar de eso, todo salió bien. Más que bien. El disco resultante, From Elvis in Memphis, está considerado por muchos —a los que me sumo— como el mejor trabajo en estudio de Elvis. Por todo: sonido, coherencia, canciones, interpretación… Pero a menudo se olvida que de aquella sesión salió otro álbum. Un trabajo de estudio que fue publicado en formato doble como From Memphis to Vegas/From Vegas to Memphis, y que contenía los discos individuales Elvis in person at the International Hotel y Back in Memphis. Pues este último tiene poco que envidiarle a From Elvis in Memphis y, ni mucho menos, puede considerarse como se hace habitualmente como un disco de deshechos o caras B.

Se trata de un álbum compacto, coherente y que, por supuesto, mantiene la magia de su «hermano mayor». Diez canciones estupendas que se inician con “Inherit the wind”, donde comprobamos que todo arranca allí donde se quedó en From Elvis in Memphis. Una canción del cantante country Eddie Rabbit que, como siempre, el de Tupelo haría totalmente suya. Le sigue “This is the story”, canción de Chris Arnold, David Martin y Geoff Morrow que probablemente cambió la historia de esas sesiones (nótese el juego de palabras con su título). Y es que Moman decidió que aquella grabación no podía desarrollarse con toda la corte de Elvis pululando por el estudio, y convenció al artista para que los largara a todos. Esa fue la llave para que Elvis dejara de actuar como el rey del rock y pasara a hacerlo como un magnífico cantante que con su banda quería hacer el mejor disco posible. Un acierto y la clave del resultado final. De Percy Mayfield rescatan la rockera “Stranger in my hometown”, y del trío de compositores antes citados “A little bit of green”, antes de que Elvis se sublime con la relectura del “The grass won’t pay no mind” de Neil Diamond que cierra la cara A del elepé.

 

“Do you know” de Bobby Russell demuestra que Elvis es perfecto hasta cuando susurra, y su contraste con “From a Jack to a King”, un tema country de Ned Miller y favorito del padre de Presley, Vernon, es simplemente impecable. “The Fair’s moving on” nos hace sospechar: ¿estamos ante un álbum conceptual de Elvis sobre alguien que no encuentra el amor? ¿Un disco sobre el amor perdido? No sabemos si la cosa es consciente, pero así lo parece, y lo que queda hasta el final lo confirmará. Y es que probablemente el álbum se cierra con dos de las mejores interpretaciones en estudio de Elvis, “You’ll think of me” de Mort Shuman, que en agosto sería elegida como cara B del single de “Suspicious minds”, y “Without love”, de Danny Small. Dos temas que Elvis engrandece y que les pueden servir de explicación a cualquiera que les pregunte por qué era el más grande, si no quieren tirar de clásicos, y lo suyo es marcarse el pegote con un par de temas desconocidos.

Oscurecido por una estrategia comercial como mínimo dudosa, Back in Memphis nunca fue reconocido como se merecía. Olvidado permanentemente en las listas de mejores discos de Presley, una sola escucha basta para entender lo injusto de esa situación. Aunque nadie dijo que el mundo fuera justo. Y menos el de la música.

 

Anterior entrega de Operación rescate: Kings of the wild frontier (1980), de Adam and the ants.

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