The Who: “Quadrophenia” vuelve a sonar

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«La grabación es complicada porque Townshend quiere utilizar gran cantidad de efectos y mezclas en las canciones. Su objetivo es que ‘Quadrophenia’ sea el disco más ambicioso y perfecto grabado en un estudio por The Who»

The Who acaban de publicar su edición de lujo de “Quadrophenia”, uno de los discos más emblemáticos de la banda. En esta obra, Pete Townshend quiso explicar la historia de Jimmy, un joven mod que vive en un mundo idealizado en el que sus compañeros de la escena y las peleas con los rockers en Brighton lo son todo. Cuando, Jimmy se da cuenta de que de la irrealidad de su existencia sufre un shock. Para conocer los detalles de la génesis de esta obra, Àlex Oró recupera y revisa un capítulo de “The Who. El rock del Apocalipsis”, el libro sobre el cuarteto británico que EFE EME publicó en 2006 y analiza las novedades que ofrece esta reedición.

 

 

Texto. ÀLEX ORÓ.

 

 

En 1973 The Who es un grupo completamente “mainstream”. Sus últimos álbumes, “Tommy” (1969) “Live at Leeds” (1970) y “Who’s next” (1971) han hecho que se han conocidos hasta en el último rincón del planeta. Pero las cosas no funcionan bien en el seno del cuarteto, especialmente las relaciones económicas y personales.

La bomba estalla cuando tras varias semanas sin verse se reúnen con sus representantes, Kit Lambert y Chris Stamp, para preparar lo que tiene que ser la grabación del próximo disco del grupo. El encuentro degenera en bronca, ya que Daltrey acusa a los managers de estar dilapidando dinero de la cuenta común en gastos de dudosa rentabilidad como los coches que Keith Moon estrella periódicamente. Además, Lambert (que se ha convertido en un adicto a la heroína) y Stamp habían ignorado el proyecto del primer disco en solitario del cantante, lo que había irritado sobremanera a Daltrey. Townshend, por su parte, con una posición económica desahogada ya que cobra los royalties como autor de la mayoría de temas del grupo, solo piensa en disponer de tiempo para componer y que el grupo tenga sus propios estudios de grabación y les espeta que “me da igual si hemos tirado un millón de dólares a la basura. Si empleamos toda nuestra energía en saber a dónde ha ido a parar el último penique, no tendremos tiempo para dedicarlo a la banda”. El cantante se busca abogados y auditores para conocer la situación, lo que le enfrenta al resto del grupo.

Así las cosas, The Who se encierran para iniciar las sesiones de “Quadrophenia”, el próximo LP del grupo y que estará basado en la historia de “uno de esos mods que nos venían a ver llenos de anfetaminas hasta las cejas”. La grabación es complicada porque Townshend quiere utilizar gran cantidad de efectos y mezclas en las canciones. Su objetivo es que “Quadrophenia” sea el disco más ambicioso y perfecto grabado en un estudio por The Who, que se registre en sonido cuadrofónico, un sistema que todavía no estaba perfeccionado y que algunas compañías norteamericanas estaban dispuestas a apostar por él. Por todo ello el resultado no es el que hubiera querido el guitarrista

LAS CUATRO CARAS DE UN MOD

“Quadrophenia” cuenta la historia de Jimmy, un mod que vive por y para el hedonismo. Gasta todo su dinero en ropa, se lleva mal con sus padres y se va a Brighton con los colegas para “pasarlo bien”, un concepto que incluye el consumo de anfetaminas, pegarse con los rockers y conocer el máximo número de chicas posible.

En la ciudad costera consigue cumplir todas sus expectativas pero como decían los romanos, “post festum, pestum”. Durante los disturbios de Brighton es detenido y juzgado. La chica de sus sueños se lo hace con uno de sus mejores amigos, sus padres le echan de casa y pierde el trabajo. Para colmo, destroza su scooter en un accidente. Vuelve a la ciudad costera en tren, donde se da cuenta que vive en un mundo idealizado que nada tiene que ver con la realidad. Descubre que uno de los “faces” que había liderado las broncas de Brighton es un simple botones de hotel y que todo lo que había sentido como mod se desmorona. Piensa en el suicido, se pilla una borrachera tremenda y se adentra en el mar en un bote de remos. Pierde la consciencia y la corriente le lleva a tierra. Una vez allí se siente liberado del pasado y el futuro y opta por vivir el momento.

En palabras del propio Townshend, Jimmy es un personaje que tiene cuatro caras. “Una de ellas es la violenta y agresiva. La segunda tiene algo de romántico y tierno. La tercera es alocada y despreocupada mientras que la cuarta y última es la más inquieta, la de un joven que se hace preguntas y busca respuestas. Cada una de estas caras está representada por un miembro del grupo. Así, Roger es la primera en ‘Helpless dancer’; John representa la segunda en ‘Doctor Jimmy’; Keith la tercera en Bell Boy y yo la cuarta ‘Love reign o’er me’”. Por tanto, Townshend imagina a Jimmy como un esquizofrénico, una víctima de la demencia precoz, agravada en este caso por una división inconsciente de la personalidad en cuatro facetas que es incapaz de controlar.

Tras este argumento en apariencia simple, se esconde una metáfora sobre los problemas que supuso pasar de los sesenta a los setenta explicados en base a la relación de The Who con los mods. En cierta manera, los cambios que sufre Jimmy representan la evolución que tuvo el mismo Townshend desde que inició su carrera como músico y también los que afectaron a muchos de sus seguidores. De hecho, en el momento de grabar “Quadrophenia”, The Who llevan una década juntos sin haber sufrido cambios en su formación. Son el único grupo británico superviviente de los días del R&B de los sesenta, con la excepción de los Stones y The Kinks. No obstante, ninguna de estas dos bandas estuvieron en los grandes acontecimientos de la década (Monterrey, Woodstock, Wight…) en los que el cuarteto de Shepherd’s Bush pudo comprobar de primera mano los cambios que estaba experimentando el rock.

Por lo que respecta al disco en sí, las canciones no son tan redondas como en sus dos anteriores trabajos. The Who se mantienen en la línea creativa iniciada en “Who’s next”, es decir, usar sintetizadores y cualquier instrumento que les sirva de apoyo para contar la historia. No obstante, las letras son un vehículo perfecto para narrar las peripecias de Jimmy. Townshend eligió a un mod como protagonista porque él mismo y el resto del grupo habían estado vinculados, con más o menos intensidad, con el movimiento. Pero el protagonista de “Quadrophenia” no era un mod, digamos, paradigmático. Por ejemplo, ‘Dirty jobs’ es un tema que habla de los trabajos-basura que tenían la mayoría de modernistas. Para los mods, el trabajo era simplemente un medio para obtener dinero fresco que les permitiera vivir lo que Tom Wolfe llamó “la vida total”. En cambió, en ‘Dirty jobs’, Jimmy muestra cierta conciencia de clase y activismo político algo que no practicaban los mods ingleses de los años sesenta. En este caso, el protagonista es el instrumento que utiliza Townshend para expresar el idealismo que reinante en los sesenta y hacer crítica social. Por tanto, The Who, además de ser una banda con un directo apabullante y unas canciones tremendas, se barniza con una capa bastante gruesa de moralismo. Para Townshend, «Quadrophenia» es simplemente como “si hubiera escrito ‘My generation’ en 1973”.

Dos de los temas más importantes del disco son ‘Bell Boy’ y ‘The punk meets the godfather’. La primera representa el desencuentro de Jimmy con todo lo “mod”. Moon encarna aquí al protagonista de la historia. Es un gamberro, no un rebelde preparado y concienciado de su papel. Se desmorona y es cuando piensa en el suicidio. En ‘The punk meets the Godfather’, Jimmy tiene una conversación imaginaria con una estrella de rock que, en teoría, representa el espíritu anárquico de los sesenta. Nada más lejos de la realidad. Jimmy, se da cuenta de que su ídolo se limita a vender su imagen a los fans y el “godfather”, que no es otro que Townshend, no lo niega.

Otras de las canciones que sobresalen en el disco es ‘5:15’, que corresponde al momento en que Jimmy toma el tren para ir a Brighton y ‘Love reign o’er me’, en la que Jimmy logra abrir su corazón y romper sus ataduras con la quadrophenica vida que llevaba. El protagonista tendrá una oportunidad para ser feliz.

La crítica mundial acogió con tibieza el lanzamiento de “Quadrophenia”, quizá porque los mods fueron un movimiento típicamente británico y el argumento no fue muy bien entendido fuera de las islas, especialmente en los Estados Unidos. No obstante, inicialmente las ventas fueron espectaculares, pero en un momento dado se pararon en seco y ya no se recuperaron. Parte del público esperaba un nuevo “Tommy” pero “Quadrophenia” no tenía la fuerza de la primera ópera-rock de The Who y el boca a oreja contribuyó a que la caja registradora dejara de funcionar. La gira de presentación del disco tampoco fue todo lo exitosa que esperaba una banda que se agrietaba por momentos. Para variar, hubo broncas entre Daltrey y Townshend sobre la utilización de bases pregrabadas en los conciertos (en uno de ellos las cintas entraron fuera de tiempo, despistaron a los músicos y el berenjenal sonoro fue espectacular). Tras estas discusiones se escondían los celos del cantante por ser solo un instrumento de las canciones de Pete. El guitarra por su parte, tenía celos del éxito de Roger en su carrera en solitario. Además, los problemas de Moon con el alcohol y las drogas se acentuaron de una manera terrible. Kim, su esposa, había dejado al batería de manera definitiva y éste había entrado en una espiral autodestructiva que sólo podía tener un final.

En 1978, y tras la buena experiencia de la versión cinematográfica de “Tommy”, The Who producen el film “Quadrophenia”, en el que debuta Sting como actor en el papel de As de Oros, el “face” más “face” de todos, que después resulta ser el botones de un hotel. La película, dirigida por Frank Roddam, llegó a las pantallas en otoño de 1979 en un momento excepcional. Todo lo mod estaba teniendo un resurgir extraordinario gracias a los Jam de Paul Weller. El film sirvió para que jóvenes de todo el mundo conocieran el movimiento modernista y se extendiera más allá de las islas británicas, después de haber desaparecido hacía una docena de años. Se editó un doble LP con la banda sonora. Tres de las caras del disco estaban ocupadas por los temas de The Who (incluidos los dos temas de The High Numbers) y la cuarta recopilaba algunas de las canciones imprescindibles en un “allnighter” mod.

QUADROPHENIA, THE DIRECTOR’S CUT

Pete Townshend ha recuperado los masters de “Quadrophenia” para una edición Deluxe titulada “The director’s cut”. Como suele pasar en este tipo de lanzamientos, se ha editado en diversos formatos. El que aquí comentaremos es el más accesible económicamente, el digipack de dos discos compactos que incluye los diecisiete temas de la edición original y once demos. También está disponible en doble vinilo y en una edición “Super-Deluxe” para golosos con una sólida cuenta corriente, que contiene dos discos con el álbum original de 1973, otros dos CDs con maquetas inéditas procedentes del archivo de Pete Townshend, incluidas canciones que no aparecieron en la edición original, el DVD “The Quadrophenia 5.1 EP”, con 8 pistas con sonido envolvente, un libro de 100 páginas con encuadernación de lujo, que contiene un texto de Townshend describiendo el proceso de creación previo del álbum y durante la grabación, además de una guía, tema a tema y un diario de estudio, y se completa con notas personales inéditas, fotografías, letras escritas a mano y objetos de la época, todo procedente del archivo de Townshend. Finalmente, la caja incluye una réplica en vino del single ‘5.15’ /‘Water’, un set de seis fotos conmemorativas y un póster.

En el libreto que acompaña al digipack, Townshend confirma el desasosiego que le produjo el resultado final de “Quadrophenia” pero que el interés que durante años ha despertado esta obra, le ha empujado a revisarla. El líder de The Who explica que “Quadrophenia” le permitió romper reglas como compositor pero que también le obligó a establecer otras: “no necesitábamos luces y sombras, no necesitábamos ironía ni humor, lo que más enérgicamente necesitábamos era tristeza”. Townshend se refiere a todas las vicisitudes que hizo pasar a Jimmy y que le llevan a considerar la posibilidad de suicidarse. No obstante, el guitarrista reconoce en cierto modo que no tuvo valor para acabar con la vida de su protagonista: “no tenía derecho a decidir qué debía hacer Jimmy con su propia vida. Como hastiada estrella del rock que era, no tenía derecho a juzgar las penurias de la juventud de los setenta y como nostálgico exmod, tenía la obligación de dejar que Jimmy decidiera por sí mismo. Tomé la decisión correcta y no la cambiaré”.

Las once demos incluidas en esta revisión de “Quadrophenia” agradarán a los completistas de The Who y también a los que se acerquen por primera vez a la obra del cuarteto. Son los once temas con los que Townshend empezó a tejer la telaraña de la historia de Jimmy. Como suele suceder son canciones apenas hilvanadas, una sombra de lo que después se convirtieron. Por ejemplo, ‘The real me’ tiene un aire funk que no conserva la versión del LP o el bajo en ‘The punk and the godfather’, que el mismo Townshend califica como “bizarro”. En el libreto, el guitarrista explica los detalles sobre cómo y por qué compuso estas canciones, una información que amplía en algún detalle lo ya explicado en este artículo.

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