“MTV Unplugged in New York” (1994), de Nirvana

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ACÚSTICOS

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“Uno de los mejores sets acústicos grabados de la historia, un álbum que permitió a millones de fans ver el otro lado de Nirvana”

 

Cinco meses antes de morir Kurt Cobain, Nirvana registró su disco acústico en los estudios de MTV, en Nueva York. Un disco absolutamente histórico que recupera Óscar García Blesa.

 

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Nirvana
“MTV Unplugged in New York”
DGC RECORDS/Gef, 1994

 

Texto: ÓSCAR GARCÍA BLESA.

 

Si “Nevermind” convirtió a Nirvana en abanderados globales del grunge, “Unplugged in New York” los llevó hasta las emisoras mainstream de todo el mundo. El particular universo de Kurt Cobain no encajaba en el perfil de chico de poster y, paradojas de la vida, su álbum póstumo con sus rasposas canciones revisadas en formato amable lo convirtieron en mártir para todos los públicos.

“Unplugged in New York” es un disco excelente. Dejando a un lado la beatificación del ídolo caído, conviene resaltar la parte musical de la grabación en esta colección de catorce canciones. La mitología engrandeció sus ventas, pero resulta obligatorio señalar que estamos ante uno de los mejores “Unplugged” grabados por MTV, demoledor testamento artístico de un genio.

Nirvana se las ingenió para grabar un disco maravilloso en el epicentro del caos. “Unplugged in New York” combinó el momento de mayor popularidad del grupo con el apogeo de la marca acústica de MTV. En noviembre de 1993, en un temprano invierno, Kurt Cobain regaló a sus fans una selección de música inolvidable. Abrazado a su guitarra acústica y embutido en la ya mítica chaqueta de lana, lejos de regodearse en la nutrida colección de hits que atesoraba, Cobain ofreció un set plagado de versiones oscuras (hasta seis) y pocos éxitos. Al menos a priori.

 

Un concierto íntimo

Grabado pocos meses antes de su muerte en los estudios Hells Kitchen, “Unplugged in New York” es un delicioso álbum de música intima, y también extraña. Hay velas, y flores y cierto ambiente de funeral. Además de Cobain, Dave Grohl aparece relajado con sus escobillas, el gigantón Kris Novoselic se sienta en un taburete infinito y el grupo presenta oficialmente a Pat Smear, “nuestro nuevo guitarrista”.

Cuando grabaron su especial para la MTV ya habían despachado millones de discos de “In utero” y “Nevermind”. A diferencia de la mayoría de artistas que habían utilizado “MTV Unplugged” como un grandes éxitos en versión acústica, Nirvana apenas se acercaron a sus clásicos. Cuando Cobain se presenta y ataca ‘About a girl’, de manera honesta y con irónico rencor, dice: “Esta es una canción de nuestro primer disco, casi nadie lo tiene”, toda una declaración de intenciones.

Naturalmente, es conocido el liderazgo de Cobain en Nirvana, pero es en “Unplugged in New York” donde por primera vez fans y espectadores (“es un show de televisión”, dice), contemplan la posición de mando de Kurt Cobain. Cuando llega el momento de tocar ‘Penny Royal Tea’, Cobain le pregunta a Grohl: “¿Voy a tocarla solo?”. Su compañero deja sus baquetas sobre la batería y comprende de inmediato que no se trata de una pregunta. Cobain y su guitarra ofrecen uno de los mejores momentos de todo el disco y Dave Grohl, desde su silla, solo acierta a decir: “Ha sido realmente fantástico”. 

 

 

Grohl a punto estuvo de no participar en el disco. A Cobain no le hacía demasiada gracia el sonido “acústico” de la batería. Conocido por ser un “pegador”, Dave tuvo problemas durante los ensayos para acoplar el sonido de la banda a un formato desenchufado, algo típico en los discos acústicos de las bandas de rock.

El disco es un conjunto de interpretaciones inspiradas. Nirvana se despoja de la ira y el ruido y ofrece a su manera momentos delicados. Uno de ellos llega con Novoselic al acordeón y la espléndida versión de The Vaselines ‘Jesus doesn’t want me for a sunbeam’ con Lori Goldston en el violoncello. Seguramente de manera involuntaria Cobain acaba de invitar a su fiesta a millones de futuros fans.

 

Muerte al acecho

Con perspectiva, resulta casi imposible no asociar “Unplugged in New York” con la muerte. En realidad está por todas partes del disco, y cuando Cobain canta eso de “…and I don’t have a gun” en ‘Come as you are’ uno rebobina de manera natural hasta 1994 y piensa en su suicidio.

 

 

Nirvana acerca a David Bowie hasta toda una nueva generación con su rendición del ‘The man who sold the world’. Todavía hoy, muchos asocian la canción a los americanos y no con el británico. Del resto de versiones, Curt y Cris Kirwook de Meat Puppets se sumarían para tocar ‘Plateau’, ‘Oh me’ y ‘Lake of fire’. La versión de Lead Belly ’Where did you sleep last night’ es el cierre perfecto a un disco descarnado, una versión inspirada en otra versión, la de Mark Lanegan en su álbum “The winding sheet”.

 

 

Cobain murió el 8 de abril de 1994, solo cinco meses después de la grabación del especial de la MTV. Geffen pensó en lanzar el álbum inmediatamente y así combatir todos los discos piratas y bootlegs que iban apareciendo. La idea inicial fue lanzar un disco doble recopilando actuaciones en directo de la banda incluyendo el MTV. Al final los miembros del grupo decidieron lanzar exclusivamente el disco “Unplugged” bajo la supervision de Scott Litt en la producción.

El disco se publicó el 1 de noviembre de 1994 y entró de manera directa en el número 1 de las listas americanas. Con ventas superiores a los 6 millones de discos, “Unplugged in New York” es uno de los mejores sets acústicos grabados de la historia, un álbum que permitió a millones de fans ver el otro lado de Nirvana.

 

 

 

Anterior entrega de Acústicos: “Unplugged” (2005), de Alicia Keys.

 

 

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