Billie Holiday y sus canciones prohibidas

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«Un buen número de personas se arrojaron al Danubio llevando consigo un ejemplar de la partitura de “Gloomy sunday”»

 

En el sesenta aniversario de la muerte de Billie Holiday, Luis Lapuente ahonda en su cancionero más controvertido, asociado a las matanzas de esclavos y al suicidio.

 

Texto: LUIS LAPUENTE.

 

El 17 de julio se cumplen 60 años de la muerte de Billie Holiday, esa vocalista de voz quebrada y vida trágica que marcó un hito en la historia del jazz. Uno de los discos canónicos de la gran Lady Day fue esa balada tristísima que habla de las extrañas frutas que cuelgan de los árboles de los estados del Sur, una clara referencia a los cuerpos de los negros linchados, ahorcados solo por el color de su piel, una canción cuya historia hay que rastrear en Nueva York a principios de los años 30, cuando el profesor de instituto Abel Meeropol publicó en la revista New York Teacher una canción titulada “Strange fruit”, que había escrito escandalizado después de ver una foto con dos hombres negros que colgaban ahorcados de un árbol en el Sur de Estados Unidos.

Judío de origen ruso y miembro activo del Partido Comunista de los estados Unidos, Meeropol fue investigado más tarde por el Comité de Actividades Antiamericanas del senador McCarthy, durante aquel sombrío período que hoy se conoce como la “caza de brujas”. Fue la gran Billie Holiday quien antes hizo de esta canción su santo y seña, interpretándola en directo en 1939 y grabándola para el sello Commodore, ya que Columbia, que había fichado a la cantante, se negó a registrarla por considerarla subversiva. Enseguida, el tema fue vetado en numerosas emisoras de radio, que no querían ofender a sus oyentes blancos sureños con una historia tan cruda y descarnada: “Los árboles del sur tienen una fruta extraña colgando. Sangre en sus hojas y sangre en sus raíces. Pastoral escena del galante sur, los ojos abultados, la boca torcida, el aroma de las magnolias, dulce y fresco y de pronto el olor de la carne quemada. Cuerpos negros balanceándose por la suave brisa del verano, una cosecha extraña y amarga”.

 

 

No solo censuraron a Billie Holiday en Estados Unidos. La BBC prohibió dos temas suyos. El primero de ellos fue “Gloomy sunday”, del que hablaremos enseguida. El segundo fue “God bless the child”, que los guardianes de la moralidad británica consideraron casi sacrílego, porque entonces no estaban permitidas las oraciones en los títulos de las canciones populares: pobre Billie, a quien también segregaron cuando hablaba de su dios.

 

 

Pero terminemos con la curiosa historia de “Gloomy sunday”, una canción cuyo título (literalmente “Domingo sombrío” o “Domingo tristísimo”) anuncia ya el carácter depresivo y plomizo de su mensaje. Compuesta en 1933 por el pianista húngaro Rezso Seress, “Gloomy sunday” fue popularizada por Billie Holiday, que la grabó ocho años después en el sello Okeh, con un texto en inglés escrito por Sam Lewis, que hablaba del suicidio, en sustitución del original de Seress, una plegaria desesperada a Dios para que pusiera fin a la maldad que reinaba en el mundo. En 1935, las autoridades húngaras prohibieron que la canción se interpretara en público porque se pensó que incitaba a quitarse la vida: de hecho, un buen número de personas se arrojaron al Danubio llevando consigo un ejemplar de la partitura. Publicitada en Estados Unidos como “la canción húngara del suicidio”, muchas emisoras de radio norteamericanas prohibieron la versión de Billie Holiday, alegando que había incitado a numerosos ciudadanos a acabar con su vida, una leyenda urbana que no pudo probarse.

 

 

En 1968, el autor de la canción murió tras arrojarse al vacío desde una ventana de su domicilio en Budapest. La BBC prohibió entonces la radiodifusión de “Gloomy sunday” en todas sus emisoras, prohibición que estuvo vigente hasta el año 2002. En 2006, el realizador español Daniel Monzón dirigió la película La caja Kovak, centrada en un grupo de personas a las que se ha instalado un microchip que les impulsa a suicidarse cuando escuchan “Gloomy sunday”.

 

 

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