Operación rescate: «Sin ver el sol», de Los Brujos

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«El primer elepé del grupo, en el que nos encontramos con doce espléndidas canciones de pop atemporal con la marca de Villanueva»

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Los Brujos
«Sin ver el sol»
ROCK INDIANA, 1998

 

Texto: EDUARDO IZQUIERDO.

 

Desde que en 1989 Miguel Ángel Villanueva se pone al frente de Los Brujos, la banda castellonense mutada en un alter ego del propio Villanueva que va cambiando de formación de manera más o menos constante, apuesta claramente por el epé y el single como medio de expresión (con la excepción quizá del mini-elepé «Mentes arborescentes», publicado en 1993). Por eso para todos sus seguidores fue una noticia totalmente inesperada la publicación, diez años después, de «Sin ver el sol», el primer elepé del grupo, en el que nos encontramos con doce espléndidas canciones de pop atemporal con la marca de Villanueva en todas y cada una de ellas.

«Sin ver el sol» es uno de esos discos que merecería un altar pero que cumplió con creces alguna de las sentencias que el castellonense incluía en el single que le sirvió de presentación del trabajo, ‘Soy transparente’ (“entre tanta gente, soy transparente como el pasado. Y no es sorprendente que siga ausente, me he acostumbrado”). Publicado por Rock Indiana en cedé y con una edición limitadísima de trescientas copias en vinilo blanco que incluían un single de regalo y con la portada de color cartón mutada en un elegantísimo negro, la sensación de que en este disco hay algo especial se tiene desde que empieza a sonar ‘Reflejos de un espejo mágico’ hasta que se cierra con la evidente ‘Me voy’.

Pete Dello, Honeybus, Left Banke y Ray Davies se convierten en los cuatro pilares en los que se irán asentando canciones como ‘Cielo rojo en mi habitación’, escogida por Miguel Ángel habitualmente como una de sus favoritas, la cachonda y costumbrista ‘Como perros al sol’ con unos iniciales arreglos de cuerda fantásticos o ‘Que hoy se pare el mundo’, una icónica balada convertida por derecho propio en el mejor tema del disco. Una canción que resume a la perfección el hastío vital que recorre todo el trabajo y que sirve de contrapunto a las melodías animadas que actúan de colchón a las letras de un Villanueva confesional y reflexivo. Para que luego digan que la música no es arte.

Anterior entrega de Operación rescate: “Buena suerte”, de Los Rodríguez.

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