Las grandes B.S.O.: “Terminator” (1984), música de Brad Fiedel

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“Por momentos combina ritmos lentos de tensión, una acuciante sensación de huida y persecución y breves pero preciosos destellos de redención”

 

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“Terminator” fue la primera partitura de cine a la que se enfrentó el compositor Brad Fiedel, y lo hizo apostando por la tecnología primitiva de la época. Tanto, que un error humano marcó el ritmo de la banda sonora, como revela Fernando Fernández.

 

Una sección de FERNANDO FERNÁNDEZ.

 

 

“Terminator” (“The Terminator”)
Música de Brad Fiedel, 1984

 

En las últimas semanas hemos abarcado la música de cine que se sale del espectro habitual: electrónica, experimentalismo, texturas, atmósferas… elementos que marcaron una gran diferencia en los 70 y 80, creando toda una manera diferente de pensar y musical a la hora de acercarse al cine, y muchas han conformado el actual panorama audiovisual. Para acabar con este bloque, recuperamos a un compositor bastante olvidado, pero que es el responsable de uno de los más temas míticos del cine moderno: “Terminator”.

Brad Fiedel no es un maestro de las bandas sonoras ni un famoso gurú de los sintetizadores analógicos. La música sintetizada no era un fenómeno nuevo en 1984, pero las salas de cine se convirtieron en un lugar perfecto para inyectar esos sonidos electrónicos experimentales directamente a la conciencia general del público. Fiedel comenzó su carrera en la editorial de música de Paul Simon y durante seis meses fue el teclista de gira del dúo de rock Hall & Oates antes de dar el salto a la música para televisión, y posteriormente al cine. “Terminator”, la cinta de James Cameron, fue su primera película. Después de una carrera bastante intermitente en el cine, que culminó con el taquillazo “Mentiras arriesgadas” (1994), de nuevo con Cameron, se retiró de Hollywood para dedicarse a su verdadera pasión: los musicales.

 

 

Si esta banda sonora todavía cuenta con detalles que la hacen especial quizá se deba al inesperado choque que se produce en la música, y que refleja el corazón de la película: esa mezcla de sensibilidad (en el tema de amor) y la tecnología emergente (el tema de la máquina). Fiedel utilizó equipos que podían considerarse vanguardistas para el periodo en que se compuso la banda sonora. El Prophet 10, un Oberheim, la caja de ritmos y el secuenciador, eran de los equipos más avanzados de la época, pero todavía muy primitivos en su funcionamiento. Estamos hablando de una era pre-MIDI, por lo que el compositor tenía que que sincronizar todos sus instrumentos a ojo, algo que se percibe con ocasionales momentos de desplazamiento y deslizamiento entre las diferentes capas de elementos que conforman la banda sonora.

El majestuoso y oscuro ‘Main title’ que creó ese sello imborrable de la banda sonora es una mezcla perfecta de inquietante melodía y el ritmo implacable, mecánico, que representa a la maquina que no se detiene ante nada para alcanzar su objetivo, sin olvidar el tono de terror y “slasher” que Cameron pretendía dar a su película inicialmente. Ese ritmo tan original y extraño fue, en parte, resultado de un error humano causado por el primitivo de la tecnología: mientras se encontraba realizando “loops” en su Prophet 10, Fiedel perdió por completo la medida del ritmo durante una fracción de segundo, pero le gustó el resultado y lo guardó. Así creó un ritmo inusual de 13/16, que le presta a la música una cualidad misteriosa e inquietante: el latido del corazón de una máquina. Un sonido totalmente diferente al del latido humano.

 

 

En el fondo, “Terminator” era una clásica película “pulp” y de serie B (“tech noir”, como la definió el propio Cameron), que los críticos aún siguen analizando, definiéndola incluso como una especie de parábola cristiana. No sé si Fiedel tenía esta idea en mente, pero es evidente que en su música se encuentra un cierto eco de esta “lucha del salvador frente a un demonio”. Esos ritmos implacables y esos sonidos corales y fríos de ‘Terminator arrival – Reese chased – Sarah on motorbike’ parecen reflejar la marcha implacable de un autómata futurista y la fría solemnidad de la misa católica. En otras ocasiones, el compositor intenta tejer y capturar el sentido de esa persecución entre el gato y el ratón de la película, combinando ritmos lentos de tensión, una acuciante sensación de huida y persecución, y breves pero preciosos destellos de redención.

Hay momentos en que la limitada paleta de sonido data en exceso la música y la época en que se realizó, pero en otros lugares la música se siente extrañamente atemporal, con sus rápidas progresiones de sintetizador de carreras y esa percusión marcial. Parte del éxito de esta partitura radica en cómo mantiene los motivos melódicos y rítmicos centrales del tema principal, rehaciéndolos y remodelándolos para mantener un sentido de continuidad narrativa mientras se desplaza entre diversos sonidos y tonos, desde la marcha metálica de ‘I’ll be back’ – Police station & escape’ al melancólico piano de ‘Love scene’, una clara y firme columna vertebral recorre toda la banda sonora. Cuando llega el final y lo resuelve con un tono frío que vaticina ese nuevo amanecer contra el que Sarah Connor debe pelear, Fiedel decide retener cualquier posible solución emocional cargada de fuegos artificiales. Para su protagonista no hay salvación, solo el frío temor de lo que está por venir.

 

 

 

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Ediciones discográficas

Hay infinitas versiones del tema principal en recopilatorios, pero la banda sonora original que se publicó cuando se estrenó la cinta andaba un poco desaparecido hasta hace unos meses. Milan Records, dentro de su colección limitada de bandas sonoras en vinilo seleccionadas por el cineasta Nicolas Winding Refn, ha remasterizado la banda sonora y la ha reeditado completa y en orden. Todo un precioso recuerdo de uno de los temas míticos del cine moderno.

 

 

Anterior entrega de Las grandes B.S.O: “American beauty” (1999), música de Thomas Newman.

 

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