Las grandes B.S.O.: “Memorias de África” (1985), música de John Barry

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“Es el pináculo de este estilo musical de la carrera de Barry, combinando el romance profundo y apasionado de la relación entre Karen y Denys con la majestuosidad del paisaje africano”

 

Fue modelo para muchos dramas románticos que vinieron después, pero “Memorias de África” brilló por muchas otras cosas, entre ellas, su inolvidable y oscarizada banda sonora, obra de John Barry. Nos habla de ella Fernando Fernández.

 

Una sección de FERNANDO FERNÁNDEZ.

 

 

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“Memorias de África” (“Out of Africa”)
Música de John Barry, 1985

 

Si hay un tercer nombre que pueda estar a John Williams y Ennio Morricone, ese es John Barry. Uno de los grandes maestros clásicos con los que ha contado la música, y al que se ha acusado en muchas ocasiones de repetirse demasiado. Barry se estableció como músico de jazz en los años 50, y definió el sonido del género del espionaje en los 60, pero a lo largo de su carrera siempre encontró la manera de escribir suntuosos temas románticos para muchas de sus partituras. Y, sin embargo, estamos hablando del responsable que creó el sonido de las películas clásicas de James Bond (una vez “solventado” el asunto con Monty Norman sobre la autoría del famoso tema del espía). También es el hombre con quien contar para los títulos de prestigio en Hollywood y Europa junto a Maurice Jarre.

Fue en la parte final de su carrera cuando se cruzó en su camino Sydney Pollack con una de las películas dramáticas más potentes del año. “Memoras de África” se convirtió en modelo para el resto de dramas románticos, y parte de su imagen tan imitada la aporta la deliciosa partitura con la que Barry nos hace sentir la pasión y la emoción de la relación que se desarrolla en la gran pantalla. Basada en la vida real de la baronesa danesa Karen Blixen (Meryl Streep), la película transmite una dramática y dolorosa historia personal, mientras glorifica el espectacular escenario de Kenia durante la primera guerra mundial. Nos hace sentirnos parte de esa época en que muchos europeos se sentían desilusionados por la cultura «civilizada» del continente buscando nuevas vidas en África. La película es una carta de amor suntuosa y visualmente magnífica a la sabana africana, disfrutando de las majestuosas vistas del país, y utilizándolas como telón de fondo de su historia. El resultado fue que “Memorias de África” consiguió ser nominada a once premios de la Academia, y alcanzó siete de ello, entre ellos el más que predecible Oscar (y Globo de Oro) para la partitura de John Barry, que se encontraba experimentando un renacimiento romántico en su carrera en ese momento.

 

 

“Memorias de África” es reflejo del sabor romántico y el estereotipo del que se acusa a Barry, pero en una dosis mucho más pequeña y poco exagerada de la que encontramos en otros de sus trabajos. Es cierto que las estructuras y las técnicas instrumentales en estas obras son casi todas muy similares, desde la repetición de ciertas frases, pasando por los encadenados utilizados para llevar la melodía principal. Para los conocedores del compositor el uso de las esas notas descendentes en cuerdas del violonchelo y el bajo conecta esta partitura con su trabajo para “En algún lugar del tiempo” (Jeannot Szwarc, 1980). Pero en última instancia, y en caso de que queramos buscarle algún parecido, “La gran ruta hacia China” (Brian G. Hutton, 1983) es el modelo que cuenta con muchos de los elementos que inspiraron a Barry en su paseo por los cielos de África. A pesar de esas opiniones, generalmente se considera que “Memorias de África” es una de las mejores partituras jamás escritas. Y, sin ninguna duda, el pináculo de este estilo musical de la carrera de Barry, combinando el romance profundo y apasionado de la relación entre Karen y Denys con la majestuosidad del paisaje africano. Por ello no es extraño que, entre todas sus grandes obras, esta partitura a menudo aparece como una de las mejores.

El éxito de la banda sonora reside en la belleza y emoción que destilan sus dos temas principales (sin contar el precioso uso de una pieza de Mozart como otro), aunque la gran mayoría de los oyentes casuales solo recordarán el grandioso tema de los títulos de crédito que acompaña a las inmensas vistas de Kenia. Esta idea extremadamente melódica, que lentamente fluye a través de las cuerdas y concluye su presentación con el contrapunto del cuerno francés, golpea la cabeza de la protagonista cuando escribe sobre sus años en África, y eleva el paisaje a la manera de las epopeyas de Hollywood. El mismo tema abre y cierra las presentaciones de los álbumes con una autoridad convincente. El segundo tema principal sirve de apoyo a uno de los problemas personales para la baronesa. Y finalmente está el tema principal para el aventurero Robert Redford, que es el que realmente abre y aumenta la emoción romántica de la película: el adagio de Mozart de su “Concierto para clarinete y orquesta K.622” acompaña al personaje en los recuerdos de Karen.

 

 

En el conjunto, todos estos temas se presentan continuamente a lo largo de la breve banda sonora de la película (unos 40 minutos de música para una historia de más de dos horas), convirtiéndose en garantía de una escucha melódica y fácil de principio a fin. El sonido y el estilo similar que tienen todos ellos proporcionan cohesión a la partitura, a excepción de ‘Karen’s journey’, que utiliza un estilo más disonante y percusivo, en similitud a la música del área geográfica en que se desarrolla la historia. Es la única muestra que sobrevivió de la idea inicial que tenía Sydney Pollack sobre la partitura, pero Barry acabó convenciéndole para que cambiara al estilo más tradicional y emocionante de sus composiciones.

 

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Ediciones discográficas
Lo único que puede decepcionar es cómo se ha trasladado a su versión discográfica. Normalmente, para este estilo de composiciones a gran escala de Barry siempre contaban con una presentación y sonido realmente brillantes en un álbum, pero las ediciones originales de MCA (encontrables fácilmente en cualquier área de gangas) tienen un sonido realmente apagado y triste, por no hablar de la inclusión de la pieza de Mozart y otras piezas tradicionales que eliminan espacio a la música original del compositor. Años mas tarde, en 1997, Varese Sarabande corregiría esta situación, publicando una regrabación de la partitura completa de John Barry para la película, añadiendo música no incluida en la cinta. Aquí la calidad de sonido es realmente brillante y viva, pero aunque la música, dirigida por Joel McNeely, realmente destaca, no es la partitura original dirigida por Barry.

 

 

Es imposible exagerar lo icónica que es la banda sonora de Barry para “Memorias de África”. Fue un merecido ganador del Oscar a la “Mejor banda sonora original” en los Premios de la Academia de 1985, y con su desenfrenado romance y pasión es una de las partituras más atractivas y hermosas jamás escritas para una historia de amor de este tipo. Una de esas bandas sonoras que puede haber visto disminuido su impacto a lo largo de los años, solo porque su tema principal es muy famoso, pero su fama y reconocimiento se encuentra totalmente justificada. “Memorias de África” debe ser parte integral de cualquier colección de aficionados serios de música de cine.

 

 

Anterior entrega de Las grandes B.S.O.: Las grandes B.S.O.: “El laberinto del Fauno” (2006), música de Javier Navarrete.

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