El Drogas: Rock sin multas ni fajas

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“Barricada forma parte de mi pasado, es una parte importante de ese pasado, importantísimo, ese pasado hace que esté disfrutando este presente”

 

La publicación de “Un día nada más”, el disco en directo de El Drogas, lleva a Chema Domínguez a hablar con él sobre el presente, el pasado y el futuro del exlíder de Barricada.

 

Texto: CHEMA DOMÍNGUEZ.

 

 

Un tío exquisito. Hay otros adjetivos igual de afortunados para El Drogas: también es rockero, rocoso, resistente y coherente, pero no se trata de abusar de aliteraciones, sino de gozar «Un día nada más» y nada menos. El directo grabado en la Ciudadela de Iruña (Pamplona), el pasado 2 de julio, sirvió para cerrar la extensa gira de su triple compacto «Demasiado tonto en la corteza», y nos llega en forma de doble cedé y doble deuvedé. En él exhibió con acierto todos los formatos que ha ido utilizando en su extensa carrera, recogió lo más granado y lo dividió en dos secciones: «El Drogas y la Rhythm’n’Blues Band» y «Los disparos del Dr. Gas». Además, se hace acompañar de nombres tan diferentes como Yosi Domínguez (Los Suaves), Iván Ferreiro o Ara Malikian. Antes de empezar a hablar sobre todo esto, todo aquello, las canciones, Barricada, Txarrena y La Venganza de la Abuela, ¡qué mejor ocasión para repasar todas sus vidas musicales!, levanta con modestia la tapa del piano situado en un rincón de la extensa sala de juntas de Warner, comprueba la afinación (le falta), sonríe cómplice y toma asiento. Los tipos más grandes suelen ser los más sencillos.

 

‘Frío’, la versión del clásico de Alarma!!!, ya aparecía en el estreno de Txarrena. ¿Por qué la escoges como primer sencillo?
Esta canción lleva en el repertorio desde el primer proyecto de Txarrena, como señalas aparece en «Txarrena» (1992), y luego con la recuperación del nombre y esta segunda etapa vuelve a ser rescatado para tocarla en los directos. Con Barricada, alguna vez que veníamos por aquí con Jaime Asúa tocando la guitarra y tal, a mi me cuesta…s uelo decir que toco siempre canciones que he compuesto yo, sobre todo que he escrito las letras. Pues con ‘Frío’ me cuesta pararme y decir: «Ah, sí, que no es mía», la tengo tan asimilada que me cuesta. Para esta historia tenía pensado que estaría bien que fuesen apareciendo para cada estrofa algunos de los artistas que había invitado, y ese fue el asunto de cómo hacer la canción. Como single me gustó el resultado, me parecía que reflejaba bastante bien esa historia que ahí sucedió, ese follón. Que en una canción haya cuatro cantando y el follón que había de gente me pareció buen resumen de lo que fue.

 

 

Dices que te cuesta sentir ‘Frío’ como una canción de otro, ¿qué significado tiene para ti? Me gustaría saber si es un homenaje también a Manolo Tena, autor de la letra.
Manolo Tena era para mí una de las grandes voces y de los grandes compositores que había en este país. Y no sé, ahí se convierte en ese recuerdo a Manolo, eso es lo que tiene. ‘Frío’ refleja muy bien lo que fueron los años ochenta, no solo en Euskadi, sino también en el resto del estado, para mi hace referencia a todo el tema del «jaco»… en fin, pues eso, el «mono», el tema del «frío». Siempre que he metido la palabra frío en alguna canción viene de alguna manera reflejada esa sensación: ‘Con frío en los pies’ en La Venganza de la Abuela, en Txarrena ‘Azulejo frío’, también ‘El peldaño más cercano’ donde aparece «A esperar otra vez que el frío vaya por dentro»… Para mí la expresión de frío tiene mucha relación con esta canción.

 

Algo de absoluto tiene ‘Frío’ cuando Los Secretos y El Drogas, a priori muy alejados estilísticamente, grabáis versiones tan certeras.
Cuando una canción es buena, es buena y ya está, luego la puedes destrozar como quieras, en el buen sentido. Me gusta hacer versiones. Yo no podría haberla cantado como Manolo, ese color de voz, por eso me gusta como lo tiene, yo soy más nasal, en fin, hubiese sido imposible. Ahí está otro de los grandes, Jaime Asúa (autor de la música), para mí es enorme, forma parte de mi historia musical porque es de los coristas que está en el directo de Leño («En directo», 1981) que grabaron en la sala Carolina junto a Luz Casal. Son muy grandes para intentar hacer una copia, está claro que una canción que me gusta lo que procuro es destrozarla, insisto, en el buen sentido de la palabra.

 

 

Ahora que citas a Luz Casal, igual que Rosendo, Kutxi o Yosi, son nombres importantes y esperables para «Un día nada más», luego hay otros más sorprendentes como Iván Ferreiro al lograr uno de los mejores momentos con ‘En punto muerto’. ¿Por qué?
A Iván Ferreiro, a Los Piratas, los conozco porque estábamos en la misma oficina cuando entramos en Get In!, no sé si fue en el año 93. Los dos primeros discos de Los Piratas me parecieron stonianos, luego ya les dio por el tema Radiohead, pero bien, muy bien, siempre les he tenido un cariño muy especial, he visto su trayectoria aunque no los haya seguido de manera concisa, siempre he tenido noticias de ellos, siempre que he podido íbamos a verlos, a Iván Ferreiro también cuando comenzó su carrera en solitario y, bueno, ellos me llamaron para el último disco en directo que hicieron en La Riviera, coincidimos con Eva Amaral y con Juan, estuvo también Bunbury, también con su socia, en fin… hicimos buenas migas todo el mundo, fue muy bonito. A Iván le tengo… me parece un personaje muy entrañable, esa palabra la utilizo para mucha gente, pero es verdad.

 

Mantienes el significado potente…
Para mí, mucho. Parece un osito de peluche que te llevarías a casa, aunque para el tercer día le echarías, porque creo que es un manojo de nervios. Me parece muy entrañable.

 

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“(Iván Ferreiro) Parece un osito de peluche que te llevarías a casa, aunque para el tercer día le echarías, porque creo que es un manojo de nervios. Me parece muy entrañable”

 

‘Oveja negra’ la disparas con Carlos Tarque, puro nervio sobre el escenario. Ya estuviste con M Clan haciendo ‘Las calles están ardiendo’ en «Dos noches en el Price», ¿cómo surgió vuestra amistad?
Con M Clan también sucede que cuando ellos aparecen hacia mitad de los 90 coincidimos en algunos bolos. Recuerdo uno, no sé si fue en una sala de Murcia, llegamos de noche, debía ser invierno. Hacemos la prueba, salimos para ir a cenar, y suelo contar la anécdota porque me acuerdo siempre: de repente llega una furgoneta y paran, vamos a saludar, abro la puerta de la furgoneta y salió un olor a pies que no veas. Claro, venían de Galicia, todo el trayecto, yo qué sé… Siempre digo que esa furgoneta olía a gira, a lo que era una gira en este país, de Galicia a Murcia. Era invierno como para abrir la ventana. Esa furgoneta olía a gira. Por cierto, los dos primeros discos de los M Clan tenían ese rollo Black Crowes ahí, Dios, si son de Murcia, joer, la hostia. Son momentos muy entrañables de por sí, y a partir de ahí comienza una amistad, coincidiendo con Ricardo y con Carlos hasta llegar al tema del Price. Continúa la amistad.

 

«Un día nada más» es el repaso a toda tu trayectoria, Barricada incluida, y debo preguntarte sobre qué sucedió exactamente. ¿se ha podido restañar alguna de las heridas abiertas durante la ruptura?
Barricada forma parte de mi pasado, es una parte importante de ese pasado, importantísimo, ese pasado hace que esté disfrutando este presente. Espero que la mezcla de ese pasado y este presente, que estoy disfrutando con mi gente de ahora, me proyecte un futuro ilusionante. En fin, esa es la historia. No me importa ya tanto qué sucedió, qué puede suceder, creo que para esto encima he sido muy bocas en muchas ocasiones, y una cosa es lo que yo digo como bocas, otra lo que me entiende el interlocutor y luego lo que sale escrito, que muchas veces no me encuentro reflejado. Y tengo que decir solo eso, forma parte de mi pasado, fueron muchos años, muchos kilómetros de carretera, muchas notas dadas y es lo que me gusta recordar de eso.

 

Hablando de este presente y escuchando el pasado, se advierte una intensa evolución en tus textos. Hay una serie de compañeros de generación como Jorge Ilegal u otros posteriores como Robe que lográis hacer crecer el rock más transgresivo enriqueciendo la música, pero sobre todo el lenguaje. ¿Estás de acuerdo?
Bueno, yo me encuentro cómodo, no sé… Te iba a decir que no sé si es buscado, sí, es buscado, pero a la vez empujado por los que comentas, porque vas viendo cómo va escribiendo la gente. El gran maestro de esto es Kutxi Romero, tengo debilidad por Kutxi, es de allá, es vecino, me pasa libros, de todo lo que hables con él sabe más que tú excepto de Barricada (sonrisas), por lo demás es una gozada, es un tertuliano incombustible. A mi me pasa muchos libros, veo su proceso también a la hora de escribir, los conocí de jovencicos (a Marea), seguir todo ese proceso me ha parecido bonito también. Para mi sí que supone un maestro en esto de escribir.

 

Supongo que en esas conversaciones con Kutxi puedes verte reflejado en parte con el eco de sus respuestas. De alguna manera, tú eres padre o precursor de la generación a la que él pertenece.
Sí, además él lo dice. Él reconoce eso con todas sus consecuencias y no quiere cambiar. A mí, por ejemplo, sí me ha gustado absorber otro tipo de estilos musicales, me gustan cosas de grupos ingleses o que canten en inglés, y él pasa de todo eso, tiene su sota, caballo y rey, aunque también cuenta que es un vago, pero eso es mentira, porque mete cantidad de horas escribiendo, cantidad de horas leyendo y es un currante nato.

 

Respecto a esa absorción de estilos, «Un día más» empieza con ‘Así’, tema de Txarrena, con esos mismos coros que supusieron un agradable giro y sorpresa en el directo «Mordiscos» (2006) de Barricada. ¿Cómo surgen esos arreglos vocales tan rhythm and blues, tan soul?
El rhythm and blues siempre me ha gustado, incluyendo el soul, tampoco es que yo sea un cantante de voz muy negra, pero me gusta mogollón. Canciones en Barricada como ‘No sé qué hacer contigo’, ‘Yo soy quien tú necesitas esta noche’, ese rollo stoniano, eso me llevó a proponer para Barricada los coros de Las Zíngaras, a llevar teclista, llevar saxo para hacer arreglos que luego dieron paso al «Mordiscos», y en base a esa actuación, esto es un poco esa continuidad, no voy a dejar de hacer canciones que tengan esa ambientación “rhythm and bluesera”. Me encuentro muy cómodo en ese formato, tan cómodo que a veces entro tarde a las estrofas porque se me olvida que soy el cantante, y me quedo escuchando los arreglos.

 

¿Disfrutando?
Sí, sí, y para mí también es interesante ese reconocimiento, porque aunque entre tarde me pillan, joder, es auténtico, casi improvisado, hay muchas historias improvisadas. Me parece muy interesante cómo te vas conociendo con los músicos y cómo se va saliendo de las historias. Es bonito, sí.

 

Tampoco pierdes ese lado más combativo con ‘Peineta y mantilla’, donde pones un ácido espejo a aquella explicación en diferido de «la señora Kosp Hedal». En estos días ocupará un ministerio, hay quien la sitúa en Interior (la entrevista se realizó antes de su nombramiento como titular de Defensa).
Intelectualmente ser peor que el de ahora, el Fernández, es muy complicado. Ser una persona tan, pufff, no sé cómo definirlo, es muy complicado. Yo animo a Rajoy a que la haga Ministra del Interior, a ver si de alguna manera me lleva a juicio por la canción, que es lo que esperaba. He sido un poco ninguneado, porque después de salir los nombres que salen en la parte de ‘Matxinada’ (la canción se publicó dentro de «Demasiado tonto en la corteza», 2013), no me han puesto ni multas ni nada, y a otros por menos se los llevan a juicio.

 

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“El acto de escribir es muy solitario y siento todas las canciones como mías, cuento historias muy relacionadas conmigo”

 

Justo iba a citarte el juicio a César Strawberry. Por otro lado, ‘Bahía de Pasaia’, incluida en «Un día nada más», os la censuraron a Barricada en su momento, al igual que ‘En nombre de Dios’. Quería saber qué pasó. ¿Piensas que existe una censura en aumento durante estos últimos años?
Censura está claro que hay, algunos grupos los tienen en el punto de mira, como Soziedad Alkoholica. Se le está observando, es un grupo que mueve masivamente a cierto sector de la juventud y eso debe joder, en fin. Es un objetivo muy fácil para los del Partido Popular de ese Ayuntamiento usarlo como arma arrojadiza. Con Strawberry sucede lo mismo, Def con Dos digamos que es un grupo con nombre… Conmigo no sé, pues si no me censuran por lo de El Drogas lo demás ya queda todo como demasiado confuso. Yo me he encontrado en el sitio donde el hijo del concejal del PP tenía el disco de Barricada donde salía la canción que recordaba a Agustín Rueda y su asesinato en la cárcel de Carabanchel (‘El último vagón’, incluida en «Rojo», 1988), por ejemplo, entonces no sé, hemos sido como un grupo más asimilado. No sé por qué tampoco. ‘Bahía de Pasaia’ la hago con recortes de periódicos de aquellos días, no quería dar mi punto de vista, sino que me informo en un periódico, Egin, que después acaba siendo cerrado, aunque luego se le ha dado la razón. Pero bueno, es lo que tiene este país.

 

Por cierto, no has incluido ninguna canción de «La tierra está sorda» (2009).
No, porque ese formato lo tengo aparte, entonces lo tocamos antes de esto, forma parte de otro proyecto que tengo paralelo, con los mismos pero paralelo.

 

¿Bajo tu nombre o con otra denominación?
Somos El Drogas y La Banda de la (des)Memoria. Cuando hice «La tierra está sorda» me propongo leer, entrevistarme con gente, escuchar a gente que había vivido eso, en fin, fue un trabajo bastante potente. El primer reflejo de eso es «La tierra está sorda», hacemos la gira en eléctrico y a la vez Barricada vamos en acústico a los institutos donde estaban dando ese tema a alumnos de bachiller. El profesor que quería nos daba el toque e íbamos, explicábamos las canciones y tocábamos en acústico. Eso se graba en Zafra y sale bajo el título de «En la memoria» (2010). El tercer paso ha salido ahora bajo el título de «Sombras que la luz grita», trece versiones de canciones de «La tierra está sorda», y digo versiones porque es música más ambiental, hemos estado haciendo eso en teatros medianos y casas de cultura y con atrezo en el escenario, con proyecciones de Clemente Bernal, relacionadas con la temática, vestidos así, más teatralizado todo, muy bonito, con mucha carga de emoción. El cuarto y último paso será acudir con el generador, la furgoneta, y el equipo de ensayar con la banda a los lugares de Memoria, por ejemplo, Pozos de Caudé, generador, pum y tocar allí estas canciones, dar importancia a esos lugares de la Memoria. No quiere decir que vaya a dejar el tema, yo seguiré interesado en eso porque me interesa mucho, pero de alguna manera tengo que cerrar mi implicación, digamos, musical.

 

¿Ya hay alguna fecha?
Bueno, para eso hace falta que haga buen tiempo para empezar, porque lo que queremos es dar importancia a lo que es el lugar, no tanto a la fecha donde se junten para hacer eso. Hemos hecho una especie de prólogo, tres actuaciones este verano en la sima de Otsaportillo en Urbasa, donde tiraban a la gente, otra en el Parque de la Memoria de Sartaguda que se conoce como el pueblo de las viudas por la cantidad de asesinatos que hubo de trabajadores del campo sobre todo, y en Aoiz (Navarra) también lo hicimos en recuerdo de los nuestros y las nuestras, que suelo decir, un poco al lado del monumento, de ese recodo, de ese espacio que les recuerda. Eso será mi punto final, aunque seguiré leyendo o saldrán canciones, «La tierra está sorda» todavía no ha terminado.

 

De «Hombre mate hombre» tampoco hay ninguna canción.
No, hay de cantidad de discos… Pero ‘Sofokao’, que es de «Hombre mate hombre» (2004), la toco en el formato de la bienvenida que no sale aquí, cuando salgo con piano y acústica, y ‘Sean bienvenidos’ también, esas dos versiones las hago, pero aquí no salen. Forman parte de ese repertorio de sesenta canciones que se tocaron ese día, en el disco hay veintiocho.

 

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“He sido un poco ninguneado, porque después de salir los nombres que salen en la parte de ‘Matxinada’ no me han puesto ni multas ni nada, y a otros por menos se los llevan a juicio”

 

La discografía de Txarrena ha sido muy espaciada, el primer disco salió en el 92 y el segundo, «Azulejo frío», en 2011. ¿Txarrena ha concluido su actividad definitivamente?
Sí, claro. Cuando hacía trabajos fuera de Barricada el nombre del disco definía el propio proyecto y ya está. Ese primer disco, «Txarrena», era como un trabajo finiquitado ya, como quien dice. Luego hice La Venganza de la Abuela, finiquitado también, pero después de «La tierra está sorda», que fue un trabajo muy denso, me apetecía algo más liviano, tenía canciones compuestas ya y no me apetecía romperme la cara poniendo un nombre, dije «con Txarrena» porque fue mi primera experiencia con otra gente, hice solo siete actuaciones porque no habíamos parado Barricada. El disco tuvo bastante buena acogida y vi la oportunidad de recuperar el nombre, de recuperar las canciones había hecho más las nuevas canciones que iban a salir bajo esa denominación, ya teníamos un repertorio para ir por las salas o a festivales, esa fue la historia. El punto final de la historia de Txarrena iba a ser el directo que se grabó en la Plaza de los Fueros durante San Fermín («Con nocturnidad y alevosía», 2011), luego venía mi reincorporación a Barricada, pero sucede todo lo que sucede y al no volver a Barricada les pregunto a los que habían estado conmigo en esa segunda formación de Txarrena si les apetecía continuar conmigo, todos me dijeron que sí, porque Brigi ya también deja Koma, por historias aparte, y continuamos los cuatro. Yo monto El Drogas y cogemos canciones de todas mis épocas, sobre todo de Barricada porque es donde más composiciones había hecho, pero están todas las de Txarrena. Preparo con ellos noventa canciones

 

Da vértigo, en el buen sentido, mirar hacia atrás.
Sí, es lo que hay, eso sí que lo asumo tanto para bien como para mal, sobre todo para bien. El acto de escribir es muy solitario y siento todas las canciones como mías, cuento historias muy relacionadas conmigo.

 

Volviendo a los invitados de «Un día más», no quiero dejar de preguntarte por Leiva y Rulo, ellos están en un rock más cercano al pop y pueden tener un público muy diferente al tuyo, sin embargo es mucho más lo que os une y sobre el escenario brilláis. El contrapunto de la voz con Leiva es perfecto. ¿Hay que seguir rompiendo esa barrera del ‘rock auténtico’ que aún se escucha?
Uy, hace tanto tiempo que me quité esa faja. Pero bueno, allá cada cual, yo he visto comentarios por ahí que alucino. ¿Por qué alucino? Posiblemente conozca la vida de algunos de los invitados, no toda, pero sí mucha de ella. Sé qué están pasando, qué están viviendo, somos todos, no sé si del mismo padre o de la misma madre, pero nos llevamos todos el canto de un duro con el fontanero que te va a arreglar el lavabo, en fin, tienes la suerte de dedicarte a lo que te gusta que eso es mucho. La Fuga me dio el toque para uno de sus discos para meter una voz en una canción (‘Baja por diversión’), dije que sí y comencé una relación con ellos. Les voy siguiendo, alguna vez coincidimos, veo cómo va subiendo el grupo, el tema de Rulo cuando la separación. Su proyecto en solitario me parece que da en el clavo, él se encuentra muy cómodo y me da el toque también para participar con él en un bolo. En el mundo de la farándula todos somos amigos o somos algo más que colegas. Sabemos más de cada uno que posiblemente la gente en general, y para mi hay gente que tenía que estar por pelotas. Por ejemplo, el Yosi tiene que estar, me da igual que cante la canción para adentro como si canta de espaldas, me da igual. Yosi tiene que estar, es algo evidente. Hemos acabado teniéndonos un cariño muy especial, después de esa batalla ideológica que se llevó a cabo en los ochenta, somos de la misma generación. Una vez nos conocimos personalmente empezamos a querernos, y ahora le tengo un cariño muy especial. No solo yo, mi entorno también tiene cariño a su entorno.

 

¿Has preferido una guía emocional ante todo?
Hombre, es así, no voy a entrar si esto o si lo otro, si me gusta más el timbre de voz de uno que el de otro. Leiva lleva tocando ‘No sé qué hacer contigo’ con sus bandas desde Buenas Noches Rose, Leiva es rhythm and blues y me gusta esa parte canalla de Leiva sobre todo. Llegó allí, cogió la guitarra que le tocó en la prueba la noche anterior, estábamos a las once y media de la noche probando con él, salió y un riff ahí stoniano (El Drogas lo simula con ganas en la voz), hostia, la ralentizó y ya está, ya no le teníamos que decir cómo la tocamos nosotros, la vamos a tocar como tú la has traído. Y así fue.

 

La tenía interiorizada, como tú ‘Frío’.
Es que es así, así de claro. Entonces, buah, «es tuya, te acompañamos» (risas).

 

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Me falta preguntarte por La Venganza de la Abuela.
Fue un proceso de siete años. Empiezo a escuchar música de metal, quería hacer algo industrial. Me gusta definir aunque luego uno lo escuche y joder, no tiene nada de industrial, pero bueno, yo me entiendo. Empiezo escuchando Stuck Mojo, comienzo también a escuchar el rollo del hip hop, Deftones, historias que yo no había analizado hasta entonces. Empiezo por lo fácil y termino en Nine Inch Nails, y ahí descubro una banda que es lo más grande. Ahí ya decido no escuchar música, desde entonces me pongo a leer poesía, y ya leo más que escucho. Durante siete años ese proceso me lleva a ambientar musicalmente las canciones de esa manera, le robo el nombre a una cantante vasca, Amaia Zubiria (cita el nombre en euskera, Amonaren Mengantza), me gustó mucho la historia. Es un rollo conceptual porque las canciones hablan del cuarto poder, que es el primero, la prensa y los medios de comunicación, musicalmente está dentro de todo eso. Por otro lado, oía las tertulias de Losantos, de Luis del Olmo, o sea todo, todo, estuve…

 

En una nube…
Sí, sí, metido a saco, si me meto en algo me meto a saco. Fue también un curro denso, monto una banda con un grupo que se llamaba Konfusion que hacían una historia de esas metaleras, pero tirando al funky, muy interesante también. Montamos la historia, grabamos el disco y hacemos un año de gira. En esa gira era gracioso ver que había más gente en las pruebas de sonido que después en los bolos, ya ves tú, pero vamos, fue muy de batalla, alucinante, yo me lo pasé muy bien, fue una experiencia cojonuda. Ahora quiero recuperarlo estando Brigi en la banda para hacer un formato con una vestimenta mucho más industrial, con algo espectacular, como mi despedida del tema metalero respecto de la voz. Quiero cerrar mi ciclo de esto, «Matxinada», las canciones de La Venganza con un espectáculo, aunque sea en un plan muy aldeano, con lo que he ido aprendiendo de ver en escena sobre todo a Nine Inch Nails.

 

‘En blanco y negro’ cierra «Un día nada más’, y con ella quiero acabar también. Supuso el gran salto cuantitativo para Barricada, os elevó a un pódium muy difícil de lograr para grupos de vuestra ideología. ¿Qué significó en su momento y qué sigue significando?
Bueno, entonces íbamos vendiendo poco a poco cada vez más discos, con el directo de «Barricada» (1990) llegamos a disco de oro en un año, y aparece «Por instinto» (1991). Después del primer directo había grupos que sacaban otro disco de estudio y era un fracaso o no tenía la misma repercusión, claro, si vendías cincuenta mil con uno, llegar a cuarenta mil luego era un fracaso. Y hay una explosión ahí, Polygram apuesta potente por eso, empezamos a ser un grupo que se oye en los medios y en lugares donde no era normal escuchar grupos de este tipo. ‘En blanco y negro’ es el primer single que sale, es la canción que nos representaba un poco en todos lados, ha sido la canción que durante años nos ha tenido ahí, para cerrar los bolos, podía casi más que nosotros la puñetera canción. Empiezo a trabajar con Motxila 21, un grupo con mocetes y mocetas con síndrome de Down, y una de las canciones que ellos querían cantar era ‘En blanco y negro’. Es un desparrame porque la tocamos la última, todos abandonan sus instrumentos y vienen conmigo a cantar al micro, es la hostia, una gozada. Todo el mundo decía: «Es que tenéis que ir más organizados», pero qué organizados, joder, esto es punk, auténtico punk, era una gozada verlos disfrutar. Eso me lleva a que dejarla de tocar en la siguiente gira y solo la toco con Motxila 21, un poco copiando esa historia que sucede con la canción que versiona Johnny Cash, la de ‘Hurt’ (Nine Inch Nails) que Trent Reznor decide no tocar en directo porque después de escuchársela a Johnny Cash ya es imposible que crezca más. Lo mismo me pasa a mí con ‘En blanco y negro’: lo paso bien cantando esta canción con esta gente, aquí la canto con Ibai Ganuza, uno de los componentes de Motxila 21, quería haber sacado a los once pero me resultaba complicado por la producción que lleva. Es más, avisamos a los padres de Ibai el día anterior que iba a salir. Sabíamos que iba a venir al festival pero no le dijimos que iba a cantar hasta la canción anterior. La salida fue improvisada y es el tema donde terminan saliendo todos. Veo a Ibai que está como cortadillo, porque otras veces, buah, el tío es el alma, le llamamos el quinto Txarrena, es la hostia. La sorpresa le puede en este caso, pero se lo pasó de la hostia. Y luego salen todos los invitados para cantar los dos últimos estribillos, arropando todos, muy bonito, muy emotivo.

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