Doce de Los Rodríguez en sus 25 años

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Esta semana se han cumplido 25 años de la fundación de Los Rodríguez, una de las más inolvidables formaciones de la historia del rock español. Para celebrarlo y recordarlos, Juan Puchades selecciona doce canciones del grupo liderado por Andrés Calamaro y Ariel Rot, y suma dos bonus tracks.
 
 

 

Selección y textos: JUAN PUCHADES.

 

 

Los Rodríguez fue un grupo necesario que, a muchos, nos hizo reencontrarnos con el rock en castellano, y es que a comienzos de los años noventa del siglo pasado, arrastrado por la marea de la década anterior, el panorama sonoro español había caído en el tedio, en la estandarización, y, para colmo, una nueva generación comenzaba a expresarse desde el noise en inglés. En eso que Ariel Rot y Julián Infante, dos viejos conocidos con historia escrita en letras de oro con Tequila, se unieron a un argentino que cantaba como los dioses y que parecía un torbellino humano, a ellos sumaron al batería Germán Vilella (y a los diferentes bajistas: Candy Caramelo, Guillermo Martín y Daniel “Pato” Zamora), dejaron a un lado todos esos dañinos prejuicios que dominaban la escena nacional (reivindicaban a Sabina, Moris, Makaroff, Santana, los ritmos y el cancionero popular latino), escribieron una colección de canciones cegadoras y se lanzaron a los escenarios ofreciendo conciertos incendiarios. Los Rodríguez sabían de la fiereza del mejor rock de la escuela clásica stone pero incorporaban tradición poética del fértil vivero rock argentino, desparpajo callejero madrileño, años de carrera (no eran unos jovencitos, precisamente: superaban la treintena vital), sabían cómo emocionar pero también eran divertidos (el necesario sentido del humor, imprescindible para desdramatizar y humanizar), y aquella hambre del que sabe que es ahora o nunca.

Algunos “enganchamos con ellos”, conectamos de tal modo que su música nos voló la cabeza y nos cambió la vida. El tiempo constató que Los Rodríguez, dadas las circunstancias que los unieron (dos colosales artistas solistas que habían dejado atrás la edad de pertenecer a un grupo), fue una banda imposible que, sin embargo (¡alabado sea Elvis!), resultó posible. Asumiendo que las opiniones, los gustos y las sensibilidades son asuntos muy personales, uno no duda en proclamar cual fue el mejor grupo de rock de los años noventa en este país. Y si insisten mucho, igual consiguen que afirme de la historia del rock español.

Para elegir una docena de excelentes canciones de Los Rodríguez bastaría con escribir el nombre de todas las que nos legaron y, allí donde el azar quisiera detenerse, quedarse con doce de ellas. Pero es que no grabaron demasiado (tres discos de estudio y otros tantos de directos y rarezas) pero sí con mucha sustancia. En esta selección se ha intentado compaginar algunas de las que el tiempo, por medio de la memoria común, ha hecho perdurar con otras que, tal vez, ayuden a completar la secuencia sonora de una banda versátil en extremo.

 

‘A los ojos’
Así se abría “Buena suerte” (1991), el primer disco de Los Rodríguez: a ritmo de rock en un tema firmado por Andrés Calamaro y Ariel Rot. Las guitarras son lo primero que oímos, seguidas de los coros que anunciaban una voz solista que, veinticinco años después es parte de nuestra vida, la de Calamaro. Por momentos, las guitarras toman aires calientes santaneros y luego siguen a lo suyo con esa brillante y afilada suciedad rock que enmarca a “Buena suerte”. “Sin decir una palabra / casi sin decirnos nada / sin mirarnos a los ojos / yo me pregunto porqué / me tuvo que pasar a mí”.

 

 

‘Engánchate conmigo’
El arranque es puro rock santanero, pero rápido esta milonga se transforma en rumba. Andrés Calamaro relataba sus primeras semanas en Madrid y asumía ritmos e inflexiones locales. Por ahí pueden escucharse los “jaleos” de Antonio Flores, que también sumó color y amistad durante la grabación del primer elepé de Los Rodríguez. “Tal vez yo no sea tu hombre ideal / ni tú mi mujer, pero igual / engánchate conmigo”.

 

 

‘Canal 69’
Desenfrenado rock and roll para un tema de evidentes resonancias sexuales. Uno de los grandes caballos de batalla del primer álbum, y que mostraba que estos Rodríguez recién nacidos discográficamente no le hacían ascos a un buen solo de guitarra (¡vade retro Satanás!, exclamaría algún moderno). La composición es de Calamaro, Rot e Infante. No olvidemos (los Youtubes aseveran cualquier cosa), que en “Buena suerte”, el álbum, el bajista fue Guillermo Martín. “El canal 69 se mueve, se mueve / en nuestro televisor / entonces, mi cielo, aquel caramelo / que tienes me lo como yo, / estoy con la sangre en la arena y es por ti”.

 

 

‘Sin documentos’
“Buena suerte”, pese a su título, no tuvo la menor fortuna, y en 1992 Los Rodríguez editaron (¡en el sello de RTVE!) “Disco pirata”, un trabajo que recogía tomas en directo (algo incomprensible en un grupo que solo había editado un álbum) y la versión de ‘Copa rota’. En realidad, pretendían mover la contratación y seguir en activo. No sucedió nada y para “Sin documentos” (1993), el tercer elepé (segundo de estudio), el tiempo se les agotaba, pero de la mano del sello DRO y del tema homónimo, la suerte comenzó a cambiar y Los Rodríguez empezaron a lograr reconocimiento. ¿Qué decir de ‘Sin documentos’, esta prodigiosa rumba ríoplatense y rockera escrita por Calamaro? Nada, solo hay que escucharla una vez más. Quizá apuntar cómo Germán Vilella marca el ritmo en la batería, acompañado por el bajo elegante de Dani Zamora, ya incorporado al grupo desde este álbum. El rodaje de este videoclip a alguno de los noctámbulos Rodríguez le costó una insolación. “Déjame atravesar el viento sin documentos, / que lo haré por el tiempo que tuvimos, / porque no queda salida, porque pareces dormida, / porque buscando tu sonrisa estaría toda mi vida, / quiero ser el único que te muerda en la boca, / quiero saber que la vida contigo no va a terminar”.

 

 

‘Dulce condena’
“Sin documentos” es el disco perfecto, producido por Nigel Walker en él lograron la máxima pureza sonora. Son Los Rodríguez con el sonido más acerado. Buena prueba es esta increíble canción de Calamaro y Rot que nos lleva por los diferentes parajes que frecuentaba el grupo: el rock de guitarras, los juegos vocales, las ruedas melódicas… y esas letras que se te clavan en el alma como puñales. «No importa el problema, / no importa la solución, / me quedo con lo poco que queda / entero en el corazón».

 

 

‘7 segundos’
‘7 segundos’ cerraba la primera cara de “Sin documentos” en vinilo, una de esas canciones gigantescas que Andrés escribe pero que parecen pequeñas y que pueden pasar desapercibidas en los discos (en el siguiente de Los Rodríguez sería ‘En un hotel de mil estrellas’). Una composición sobre la soledad en pareja: él argentino (“fue parte del plan austral”) y ella empleada del “Corte”, ven Canal+ y abren regalos imaginarios. Al final, en los ojos de ella “había tormenta”. Tremenda. «Y juntos, junto a un fuego imaginario, / abren paquetes y entre regalos / se dan un beso que dura 7 segundos».

 

 

‘Me estás atrapando otra vez’
El inagotable “Sin documentos” incluía una de las grandes composiciones de Ariel Rot (con Julián Infante echando una mano): ‘Me estás atrapando otra vez’. Una canción que parece hablar de esos amores en los que quedamos irremediablemente atrapados pese al daño que nos hacen, cuando, en realidad, Ariel estaba cantándole a la heroína, a la que había estado enganchado años atrás (al contrario de lo que escribió, sí pudo alejarse de ella). Andrés la interpreta como si fuera suya, con intensidad y emoción, consciente del incandescente material que tiene entre manos. «Eres un ángel maldito, eres la dama más cruel. / Un arma de doble filo: contigo solo puedo perder, / tú me estás atrapando otra vez».

 

 

‘Milonga del marinero y el capitán’
El tema que abría el último disco del grupo, “Palabras más, palabras menos” (1995), producido con sabiduría por Joe Blaney. Un rock de inspiración milonguera firmado por Ariel Rot y cantado por Calamaro. Acentuaba el lado latino del cuarteto y sirvió para aupar al grupo en popularidad en la que ya iba a ser la larga recta que iba a conducirlo a su final: las ventas comenzaron a acompañarlos pero, técnicamente, la banda estaba bastante resquebrajada y sus días parecían contados. Pero eso solo lo sabían ellos y su entorno, y todavía lograron aguantar dos años más dando alegrías en los conciertos. «Fue por una rubia loca, / que bailaba sola hasta el amanecer».

 

 

‘Aquí no podemos hacerlo’
Inconmensurable reggae a lo Rodríguez incluido en “Palabras más, palabras menos”. Escrito por Andrés para desglosar las delicias cannábicas, como en ‘Me estás atrapando otra vez’ la letra parece cantarle a una mujer, “una morena con la piel de chocolate”, pero no. «Creo que sé cómo hacer para resistir al tiempo, / sé cómo hacer para olvidar el dolor».

 

 

‘Todavía una canción de amor’
Joaquín Sabina cayó rendido ante Los Rodríguez, tanto que tras la edición de “Palabras más, palabras menos” les propuso acompañarle en una multitudinaria gira conjunta, que a la postre sería la última del grupo. Pero antes, en ese disco, ya había colaborado con esta intensa letra que musicó y cantó Calamaro. “Nunca jamás quiere decir tal vez”.

 

 

‘Extraño’
Julián Infante solo compuso dos canciones en solitario para la banda, ‘Sol y sombra’ (que cantaron a trío él, Ariel y Calamaro) y esta ‘Extraño’ (de “Palabras más, palabras menos”) dedicada a su padre y que él mismo interpretó. De tan sentida llega a resultar dolorosa. «No es una canción de amor, eso al menos pienso yo, /es algo más sano».

 

 

‘Para no olvidar’
Vuelta a la rumba con esta ‘Para no olvidar’ (de “Palabras más, palabras menos”) firmada por Calamaro. Uno de esos temas que, ante la avalancha de nuevos seguidores que se sumaron en los últimos tiempos de vida del grupo, servirían para fijar la imagen más tópica de Los Rodríguez, como adictos a la rumba y la latinidad. Primas segundas de canciones como esta llegarían unas cuantas a finales del siglo pasado, perpetradas por grupos y solistas atacados de rodriguitis y calamaritis agudas, muestra de la tremenda influencia de la banda. “Para qué contar el tiempo que nos queda / para qué contar el tiempo que se ha ido. / Si vivir es un regalo y un presente, / mitad despierto, mitad dormido, / mitad abierto, mitad dormido”.

 

 

BONUS TRACKS:

 

‘Viridiana’
El sueño de Sabina hecho realidad: Los Rodríguez transformados en su grupo de acompañamiento. Sucedió en su heterogéneo “Yo, mi, me, contigo” (1996) y con esta buñuelesca y mexicana ‘Viridiana’, de letra suya y música de Ariel Rot. Los Rodríguez al completo se integraron en la grabación, cada uno con su instrumento habitual y en voces, reforzados por Pancho Varona y Antonio García de Diego.

 

 

‘Copa rota’
La gran versión de la ‘Copa rota’ que popularizó José Feliciano, el tema de estudio que cerraba el directo “Disco pirata”. (1992). Los Rodríguez aproximándose con sus aires porteño-madrileños a un bolerazo. “Mozo, sírveme la copa rota / sírveme que me destroza / esta fiebre de obsesión / mozo, sírveme una copa rota / quiero sangrar gota a gota / el veneno de su amor”.

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