Celuloide y decibelios: Las películas rock que se avecinan

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Fotograma de “Nowhere boy”.


«El modo en que la industria del cine se ha aproximado a las grandes figuras de la música popular no era diferente del utilizado para retratar otras vidas de artistas o personajes famosos (pintores, escritores). Hasta que llegó Todd Haynes y le dio un vuelco al género con “I’m not there”

Películas biográficas sobre John Lennon, Ian Dury o The Runaways, ya editadas en DVD en Gran Bretaña y Estados Unidos, esperan turno para ser estrenadas en nuestro país. Eduardo Guillot nos pone al día.


Texto: EDUARDO GUILLOT.


No suelen ser rotundos éxitos ni aunque los protagonicen grandes estrellas (como “En la cuerda floja” o “Ray”), pero los biopics musicales mantienen el tirón gracias a la cantidad de personalidades tormentosas y problemáticas que pueblan la escena pop. De hecho, el modo en que la industria del cine se ha aproximado a las grandes figuras de la música popular no era diferente del utilizado desde tiempo inmemorial para retratar otras vidas de artistas o personajes famosos (pintores, escritores). Hasta que llegó Todd Haynes y le dio un vuelco al género con “I’m not there” (2007), apasionante ensayo fílmico en torno a Bob Dylan, que debía haber desterrado para siempre la plana y tópica recreación biográfica hegemónica hasta entonces. O, al menos, eso parecía deducirse de “Gainsbourg (Vida heróica)”, la irregular cinta sobre el iconoclasta cantautor francés firmada por el historietista Joann Sfar (que, a buen seguro, conocía el trabajo de Haynes).

Pero las viejas fórmulas siempre funcionan, y el biopic rock tradicional mantiene un excelente estado de forma, tal como demuestran títulos recientes como “Telstar”, (Nick Moran, 2008), sobre la vida del legendario productor de los sesenta Joe Meek, o el hecho de que hasta tres películas producidas en el último año y medio esperen estreno en nuestro país.

“Nowhere boy” (2009) es una de ellas, y llegará a las pantallas españolas el próximo 5 de noviembre. Se trata de una coproducción entre Gran Bretaña (donde ya está editada en DVD) y Canadá, que se centra en los años adolescentes de John Lennon. Si “Backbeat” (Iain Softley, 1994) focalizaba su atención en la peripecia de The Beatles en Hamburgo, esta vez el objetivo es contar los primeros pasos del joven Lennon, un chaval díscolo e inconformista que aspira a ser como Elvis Presley, y que poco a poco va dando sus primeros pasos en la música. Primero, poniendo en marcha The Quarrymen. Más adelante, formando pareja con otro chaval despierto e intuitivo, pero más modoso, llamado Paul McCartney.

Basado en el libro “Imagine this: Growing up with my brother John Lennon”, de Julia Baird (hermanastra de Lennon) e interpretado por un entonces desconocido Aaron Johnson (su siguiente filme sería “Kick-Ass”), es el primer largometraje de Sam Taylor-Wood, director eficiente que, no obstante, prefiere acogerse a los parámetros del melodrama antes que arriesgarse a convertir a la música en protagonista. Así, en el transcurso del metraje pesan más las relaciones familiares de un Lennon chulesco y arrogante con su madre y su tía que la evolución de un grupo amateur fascinado por Buddy Holly que busca dejar atrás el skiffle (el folk inglés de la época, influenciado por el jazz y el blues) y aventurarse en nuevos territorios sonoros. Curiosamente, aunque ya se apuntan los primeros choques con McCartney en el seno de The Quarrymen, y el título hace alusión al tema ‘Nowhere man’, no se nombra a The Beatles en ningún momento, pese a que el protagonista anuncia a su madre al final de la película que se marcha a Alemania con su grupo, al que ha cambiado el nombre.

Escena de la película “The Runaways”.


La importancia de la figura de Lennon y el impacto de cualquier artefacto cultural relacionado con The Beatles son los principales motivos por los que el filme se estrenará en España, pero no conviene desdeñar un tercer argumento: la popularidad actual del actor Aaron Johnson. De hecho, si una película como “The Runaways” (Floria Sigismondi, 2010) tiene garantizada su comercialización en nuestro país es, precisamente, por sus protagonistas principales: Kristen Stewart y Dakota Fanning (ambas famosas por su participación en la saga “Crepúsculo”), que encarnan, respectivamente, a Joan Jett y a Cherie Currie en un biopic con todos los ingredientes para atrapar a la audiencia, pero basado en una banda desconocida para la mayoría del público. The Runaways fue un grupo rock americano integrado por varias adolescentes y lanzado a principios de los setenta por el avispado productor Kim Fowley. La banda duró cuatro años, giró por todo el planeta, dejó tras de sí un puñado de irrefutables hits glam y acabó como el rosario de la aurora, con las chicas enfrentadas a Fowley. Después, la mayoría de ellas lo intentarían en solitario con mayor o menor fortuna.

Editada en DVD en Estados Unidos, la cinta, de la que ya se ha hablado en esta web, se estrena en España el 10 de septiembre, y aunque las actrices principales son el mayor reclamo para el gran público, el aficionado al rock tiene motivos de sobra para echarle un vistazo: Por un lado, la directora, Floria Sigismondi, que debuta en el largo tras haber realizado algunos de los mejores videoclips de los últimos años para artistas como David Bowie, The White Stripes o Marilyn Manson. Por otro, Joan Jett y el productor Kenny Laguna, que participan en la producción, garantizando una búsqueda de verosimilitud que se acentúa por el hecho de que el guión esté basado en “Neon angel: The Cherie Currie story”, la autobiografía de Cherie Currie. Finalmente, siempre resulta interesante la comparación con el documental “Edgeplay: A film about The Runaways” (Victory Tischler-Blue, 2004).

Andy Serkis es Ian Dury.


Ni un cantante exitoso a nivel mundial ni actores de primera fila. Ese es el mayor handicap de “Sex & drugs & rock & roll” (Mat Whitecross, 2010), interesante biopic sobre Ian Dury todavía sin fecha de estreno en España. Whitecross, colaborador cercano de Michael Winterbottom (codirigieron “La doctrina del shock» en 2009), asume la condición de representación inherente a la película y presenta a Dury como maestro de ceremonias de sí mismo, ofreciendo un retrato de tintes melodramáticos, áspero y fiel a la realidad, pero también salpicado de licencias narrativas, que concede a la música el protagonismo que merece: La etapa pub rock con Kilburn & The High Roads, la llegada del punk, la relación creativa de Dury con Chaz Jankel, la formación de The Blockheads, la fama y sus consecuencias… El actor Andy Serkis se mete en la piel del personaje hasta el punto de cantar (acompañado de los músicos originales) las abundantes canciones que salpican el metraje y que se imbrican inteligentemente en una narración que no trata de glorificar a Dury, sino de mostrar sus contradicciones. No deja de resultar paradójico que sea la única de las tres películas que todavía no ha encontrado hueco en nuestras pantallas, aunque, como en el caso de las otras dos, también está disponible en el mercado doméstico británico. Teniendo en cuenta el funcionamiento de los distribuidores y exhibidores españoles, quizá sea la mejor opción para no perdérsela.



NO SE VAYAN TODAVÍA, AÚN HAY MÁS

Mientras algunas biografías rock se mantienen a la espera de estreno, otras están ya en fase de proyecto. Aunque siempre se ha considerado que “La rosa” (Mark Rydell, 1979) estaba basada en la turbulenta vida de Janis Joplin, su figura es demasiado jugosa como para que no exista un biopic en toda regla. De hecho, hace años que la película está en proyecto. Inicialmente se rumoreó que se rodarían dos filmes, uno protagonizado por la cantante Pink y otro por Renée Zellweger. Más tarde, se anunció que David Dalton estaba escribiendo un guión en el que la encarnaría Zooey Deschanel, y recientemente ha sido el productor Wyck Godfrey (“Crepúsculo”) quien ha confirmado que la cinta se rodará, pero con Amy Adams (“Julie & Julia”) como protagonista y Fernando Meirelles (“Ciudad de Dios”, “El jardinero fiel”) como director.

También está en marcha el proyecto de filmar la historia de Blondie, con Kirsten Dunst en el papel de Deborah Harry y Michel Gondry tras la cámara. Y Paramount Pictures y MTV Films aseguran que piensan financiar una película sobre Ozzy Osbourne, a quien podría encarnar Colin Farrell. Además, Julien Temple sigue adelante con “You’ve really got me”, su película sobre The Kinks, y el documentalista Don Letts, especializado en The Clash, ya ha proyectado en algunos festivales estadounidenses “Strummerville”, un filme quizá innecesario después de “Joe Strummer. The future is unwritten” (2007), que dirigió precisamente Temple, pero que supone el tributo personal de Letts a un músico excepcional y a su legado, ya que se centra en contar cómo se puso en marcha la Strummerville Foundation y cuáles son sus objetivos y logros.

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