Bill Callahan: Del disco a la novela

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«Una novela puede ser también una nota sostenida, mientras que las canciones contienen pedazos de muchas cosas»

La editorial Alpha Decay publica en castellano “Cartas a Emma Bowlcut”, una breve novela epistolar que supone la primera incursión en la literatura del brillante cantautor norteamericano. Eduardo Guillot lo entrevista.

 

 

Texto: EDUARDO GUILLOT.

 

No ha sido el primero, ni tampoco será el último. Si hasta hace relativamente poco tiempo, las novelas de cantantes como Leonard Cohen o Nick Cave se contemplaban como un par de casos excepcionales en el gremio, en los últimos tiempos se ha generalizado el acceso de los músicos a la literatura. Lo han hecho Stuart David (Belle & Sebastian), Ben Watt (Everything But The Girl), Elliot Murphy, Paul Collins o Kristin Hersh, entre otros, acogiéndose mayoritariamente al relato de tintes más o menos autobiográficos, pero también Will Vlautin (Richmond Fontaine) o Micah P. Hinson, que se han aventurado con fortuna (sobre todo, el primero) en la ficción. Ahora es el turno de Bill Callahan, cantautor de sobresaliente trayectoria, tanto bajo el seudónimo de (Smog) como a su nombre, que debuta con “Cartas a Emma Bowlcut”. «Deseaba escribir un libro desde principios de los noventa», confiesa el estadounidense. «En Drag City, mi sello discográfico, me animaban constantemente. Incluso diría que insistieron en que debía hacerlo. Les dije que no tenía máquina de escribir y me regalaron una en Navidad, pero no funcionaba. Este tipo de cosas fueron retrasando el proyecto durante diez o doce años. Hasta que me hice con un ordenador. De hecho, entonces ya me había comprado una máquina de escribir y había empezado a redactar piezas breves que se convertirían en la versión primeriza de ‘Cartas a Emma Bowlcut'».

Como otros de sus compañeros, establece diferencias entre escribir canciones y textos literarios. «En ambos casos es una cuestión de ritmo, pero la novela se acerca más al modo de tocar la batería de Milford Graves que a cosas como el ‘Thriller’ de Michael Jackson. Una novela puede ser también una nota sostenida, mientras que las canciones contienen pedazos de muchas cosas».

PÁJAROS Y PEINADOS

«Cartas a Emma Bowlcut» es una novela epistolar, género que, según Callahan, «es abierto, sin reglas ni restricciones», y está poblada por una serie de personajes definidos a través de sus apellidos, que el autor siempre relaciona con diferentes tipos de peinado. «Es una manera de ofrecer al lector pensamientos alejados de su propia realidad. El libro es una realidad en donde los nombres de los personajes se basan en sus peinados. Si se llamara Martínez, pensarías constantemente en gente de tu entorno real que se llama Martínez. Fundirías ambas realidades, la de tu vida y la del libro. Y no quería que pasara eso».

Y al igual que en sus canciones, la presencia de los pájaros es recurrente. «No tienen un significado especial. Simplemente, están presentes todo el tiempo. Escribo sobre lo que veo, desde la experiencia. Si veo un pájaro, eso se queda en mi mente. Tendría más canciones sobre leones si viviera en la selva africana».

PUÑOS Y LÁGRIMAS

El protagonista del libro es un científico amante del boxeo, un deporte que ha sido considerado una metáfora de la vida. «Hay una cita magnífica de Joyce Carol Oates. Dice que el boxeo puede servir de metáfora sobre cualquier cosa, porque se parece prácticamente a cualquier cosa, pero que no hay nada que se parezca al boxeo. Yo la parafraseo diciendo que el boxeo no es una metáfora de la vida, sino que el boxeo ES la vida».

Las cartas sin respuesta que envía el protagonista componen un puzzle emocional en el que las presencias son tan importantes como las ausencias, y que el lector debe completar según su propio criterio. «No fluye como la mayoría de novelas epistolares, de ese modo antinatural. Deseaba ir más alla. Si te encuentras una caja de cartas, habrá agujeros en la historia. No quería llevar al lector cogido de la mano».

Publicada por Drag City en EE UU en 2010, “Cartas a Emma Bowlcut” es el principio de una carrera literaria que, según Callahan, tendrá continuidad. Una grata noticia, teniendo en cuenta sus preferencias como lector. «Me gustan Thomas Mann, Mark Twain, Dave Eggers, David Katz…  Algunas historias de Alice Munro. Studs Terkel, Nelson Algren, James Kelman, James Lee Burke… Pero todo buen escritor puede tener una novela mala o que no me diga nada».

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