Gonzalo García Pelayo: incidiendo en el espacio de Triana

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Las actuaciones de Triana eran como un oratorio, las canciones son muy serias, muy profundas, y al mismo tiempo muy fáciles, le encantaban a la gente. De ahí que Triana se identifique con las velas, eran una cosa casi religiosa”

 

Cuando se cumplen cuarenta años de la publicación del debut discográfico de Triana, “El patio”, hablamos con el productor de aquel trabajo, fundador del sello Gong y uno de los responsables del origen del llamado rock andaluz.

 

 

Texto: ARANCHA MORENO.

 

 

El 14 de abril de 1975 se publicaron de forma simultánea dos discos de grupos sevillanos: “14 de abril”, de Goma, y “El patio” de Triana. Entonces, Jesús de la Rosa, Eduardo Rodríguez y Juan José Palacios, “Tele”, eran unos completos desconocidos que abrieron una puerta desconocida en España, la del rock andaluz. Apenas lograron vender 19 copias de “El patio” en sus primeros seis meses, pero algo bullía en esas canciones que empezaron a calar en directo y a abrirse paso a través en los escenarios. “Sonaban como si King Crimson fuese andaluz”, dijo una vez Gonzalo García Pelayo, fundador del sello Gong y productor de aquella mítica grabación que ahora cumple cuarenta años. Con cientos de discos a sus espaldas, el productor agarra entre sus manos el vinilo de Triana, recién reeditado por Rhino, y lo contempla con la intensidad de la primera vez, rebuscando entre sus letras dos versos que le tienen hipnotizado. “Luminosa manaña / prendida de sufrimiento”, lee en voz alta, casi atrapado por ese contraste de luz y oscuridad que acompañó a la primera banda de rock andaluz.

“El patio” de Triana es el claro ejemplo de que un debut discográfico puede hacer historia.

Sí, lo ha hecho y ahora depende de vosotros que lo siga haciendo. Para mí es un disco entrañable, y la felicidad de que cuarenta años después siga vivo es una maravilla.

 

¿Cómo recuerdas la gestación de este disco?

La idea de hacer este tipo de cosas arrancó unos años antes, con Smash. Ellos tocaban Jimi Hendrix, intentaban tocar Pink Floyd… Yo les decía que todo eso era la música de nuestra generación, pero no la de nuestro espacio. Nuestro espacio no está en esa música. Ellos tenían raíces flamencas, familiares, y las desarrollan. Llegan a hacer una yuxtaposición, tocan rock, tocan flamenco. El grupo se disuelve, y con esa idea que prende en varios grupos de Sevilla, al cabo de un tiempo mi hermano Javier me dice que Jesús de la Rosa ha formado un grupo con Tele y con Eduardo. Hicieron un single, producido por Teddy Bautista y me lo enseñaron. Entonces yo tenía una compañía de discos en la que tenía carta abierta, y no tengo la menor duda. Nos metemos a grabar el disco.

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¿Cuál fue tu aportación al sonido de este trabajo?

Prácticamente mi intervención es que le doy la grabación, y en los medios que trabajo, con Carlos Tena y Moncho Alpuente, hay un apoyo promocional importante para que el grupo saliese.

 

Entonces el sonido de Triana estaba muy elaborado, ¿no interviniste mucho?

Mi marca sólo es abrirles puertas y ayudarles en la promoción, y la que pudo haber con Smash, de crear un rock español. Creo que tenía algo de influencia en lo que ellos pensaban, pero también pudo ser una cosa de generación espontánea. Muchas veces hay en el aire cosas que se desarrollan en paralelo. En la grabación lo traen perfectamente montado, ensayado e ideado. Mi colaboración es estar escuchando mientras juego partidas de ajedrez en una computadora que me llevo al estudio para pasar las largas horas. Muchas veces producir significa no interferir en un artista. Otras veces te echas el disco a la espalda y lo haces casi todo, como pasó en aquella época con el primer disco de María Jiménez. Pasamos de un disco en el que hacíamos muy poco a un disco donde hacíamos de todo, buscar hasta encontrar un sonido, un arreglo. Con Triana sólo había que dejarles trabajar.

 

Precisamente fue esa tu contribución, tener fe en un proyecto que era un hándicap para la época. Porque muchas veces, lo diferente, cuesta.

Era diferente. Había dos tipos de medios de comunicación: unos que solamente estaban interesados en música española comercial, Raphael, Karina y Camilo Sexto, y otros que estaban interesados en la música buena anglosajona. Yo tenía una cierta inquietud de buscar música española que mereciera la pena, lanzamos también “Entre dos aguas” de Paco de Lucía. Pero el grueso de la gente que hacía música buena en la radio la mayoría de lo que ponía era americano e inglés. No tuvo impacto en ninguno de los dos ambientes, pero mi hermano empieza a ir en gira con ellos, les hace conciertos. Las actuaciones de Triana eran como un oratorio, las canciones son muy serias, muy profundas, y al mismo tiempo muy fáciles, le encantaban a la gente. De ahí que Triana se identifique con las velas, eran una cosa casi religiosa. Creo que la gente ha seguido a Triana como una cosa religiosa.

 

El público empezó a quererles por sus directos, no por su disco.

Sí, pero los conciertos les llevan a los discos. Los discos son mejores que las actuaciones, no porque yo estuviera, pero hacen grandes discos, los colaboradores son magníficos. Pero la mística de ellos se transmite en los directos perfectamente. Mira esta letra: “Luminosa mañana / prendida de sufrimiento”, “Yo quise subir al cielo para ver / y bajar al infierno para comprender”. Esa tensión cielo e infierno es prácticamente la idea de Triana. Mal viaje, buen viaje. El disco acaba en el buen viaje, ‘Todo de color’: “Qué bonita es la primavera / cuando llega”. El disco entero se terminó de mezclar el 21 de marzo del 75, empezaba la primavera esa mañana, salí al amanecer después de toda la noche mezclando y tengo ese recuerdo, me acuerdo perfectamente. El disco se edita el 14 de abril porque va con otro disco, “14 de abril” de Goma, muy importante también aunque no tuvo ese éxito. Completaba una serie. Para mí es el segundo disco que más me gusta del rock español, después de “En el lago”.

 

¿Cuánto se tardó en grabar “El patio”?

Lo normal, creo que tardó dos semanas, no hubo complicaciones. Pero con recording, haciendo las bases. Una grabación tradicional. No estoy seguro, pero casi, de que se grabó en 8 pistas. Poco después empezaron con 16. El disco lo hace Pepe Fernández, que acaba de fallecer, los técnicos son muy importantes en esta época. Son gente que dieron muchísimo espíritu a los discos.

 

¿Cómo se entiende que este disco solo vendiese diecienueve ejemplares en los seis primeros meses?

La compañía entonces me engañaba, pero menos de cincuenta seguro. No interesó a nadie, empezó a interesarle al público en el directo, donde transmitían su mística. Mi hermano Javier me contaba que en el camerino eran todo bromas, todo chistes, reírse, fumeteo, gracias…pero en el escenario eran todo lo contrario, tenían el compromiso de no hablar, ceñirse a sus temas y ya está. Miles Davis toca de espaldas al público, con guantes, y Dylan no habla. Cuando le veo en Granada, dudo de que sepa que está en Granada, incluso dudo de que esté en Europa. No tiene comunicación ninguna con el público y no pasa nada. Triana tenía la seguridad de que su mensaje era su música. En el escenario eran serios, secos, duros. El líder de la guasa era Tele. El nombre lo pusieron por él. Jesús era de la calle Feria, pero Tele era de la calle Pureza, del centro de Triana. Cuando había un discución, Jesús quería perderla, había el respeto de que el ocurrente y el que tenía chispa era Tele. ‘Todo de color’ era de Tele, el alma de Jesús era más atormentada.

 

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 “Miles Davis toca de espaldas al público, con guantes, y Dylan no habla. Cuando le veo en Granada, dudo de que sepa que está en Granada, incluso dudo de que esté en Europa. No tiene comunicación ninguna con el público y no pasa nada. Triana tenía la seguridad de que su mensaje era su música”

Sorprende encontrar aquí unas grandes guitarras, las de Antonio García de Diego.

Ellos sabían elegir muy bien a los músicos de complemento. Y el bajo de Mariano Rosa, que fue compañero de Jesús en Nuevos tiempos y luego fundador de Alameda, el grupo que tocó con Camarón “La leyenda del tiempo”. Es una concatenación de cosas. Hay una gran solidez generacional, y de Madrid encuentran que García de Diego es el músico ideal, el sonido de Triana le debe mucho a Antoñito. En directo eso no se producía, Antonio no iba, iba un guitarrista, Enrique Carmona. Manolo tampoco, estaba con su grupo.

 

¿Qué ocurrió con Triana, que se alejaron de ese rock tan propio de los tres primeros discos para acercarse al pop?

Dejé de trabajar con ellos porque querían hacer ese cambio. No nos enfadamos, llegué a un acuerdo económico y cobraba igual por los primeros discos que por los últimos, pero ellos querían probar otro tipo de sonido en contra de mi idea original. No lo hicieron en el primer disco de cambio, el de “Un encuentro”, que lleva ‘Tu frialdad’, pero discrepaba del quinto disco. Había una presión de los músicos que no eran compositores, Tele y Eduardo, que querían componer por los cuantiosos derechos de autor que tenía Jesús. Pero Jesús era inalcanzable para ellos dos. Los productores combatimos a los músicos que acosan al cantante, y eso a veces desestabiliza un poco la relación. A los cantantes les digo que estamos aquí para defenderle de los músicos (ríe). Aute tiene un valor indecible en cuanto a la composición, por ejemplo. Y en todos los grupos hay cierta desestabilización, y nuestra labor es proteger al líder. Y con todo este conflicto, llega el accidente y Jesús muere, aunque Triana sigue con Tele hasta su muerte, y ahora la idea de Triana sigue, con otros cantantes. Pero sin Jesús es diferente todo.

 

Con la enorme distancia que da el tiempo, ¿cómo ves el disco cuarenta años después?

Ahora lo veo con ojos de nostalgia, pero prácticamente los mismos. La poética del disco me llega igual. Lo he utilizado en bandas sonoras de mis películas, en “Manuela”. Me ha llegado muy adentro, lo he manejado. Hay un baile en una tumba en “Manuela” que es la parte central de ‘Abre la puerta’; la frase fundamental de ‘En el lago’ es el centro de mi película. “Manuela” la veo con cierta frecuencia en festivales que hacen con mis películas, y cuando la veo me causa la misma sensación, como “El rey Lear” causa la misma sensación. Estoy muy contento de poder ver esto, agradezco tener tiempo de poder ver esto cuarenta años después. No siento ninguna diferencia, entiendo las canciones exactamente igual. Con este disco, “El pájaro blanco echó a volar”, letra de ‘En en lago’. Son cosas que me mueven. Yo estoy viviendo ahora mismo esos dos versos, acabo de hacer una película de copla que es exactamente eso, “Luminosa mañana/ prendida de sufrimiento”. Quiero hacer una película de Triana, también.

 

¿Tienes la idea, o ya estás trabajando en una película sobre Triana?

Fundamentalmente tengo la idea de que sea su espíritu, que le guste a los trianeros, como un documental espiritual de lo que significa Triana, más ensayo poético que narrativa. Tenemos Los Caños, el sitio de Triana, y quiero que la gente lo vea como un disco de Triana, con las mismas sensaciones. Esa tensión dramática del cielo y el infierno debe ser la esencia de la película, porque era la esencia de Triana.

 

Pero más allá de las letras, ¿notabas esos infiernos en algún otro aspecto?

En la personalidad de Jesús, era una persona muy atormentada, y a la vez muy feliz, por eso tenía mucho cariño a Tele. Era muy sevillano de Semana Santa, esa parte seria, honda… le gustaba el flamenco hondo de verdad. Era muy amigo del cantaor más puro del momento, José de la Tomasa, y le tenía respeto y admiración. En muchos conciertos salía abriendo de telonero. Sus canciones tardaron más en entrar, pero cuando entró, entró de verdad. Yo he visto a gente llorando en los conciertos de Triana con mucha frecuencia, y no es fácil que pase con la música pop o rock.

 

Hay músicos con un espíritu atormentado que se refleja más allá de la música, en otros aspectos de su vida.

No, era una persona afable. Cuando pusieron el título “Hijos del agobio”, Varela le añadía “y sobrinos del gusto”. Jesús era más hijo del agobio, y el resto eran más sobrinos del gusto. Esa era la diatriba y la esencia de Triana.

 

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 “Los productores combatimos a los músicos que acosan al cantante, y eso a veces desestabiliza un poco la relación. A los cantantes les digo que estamos aquí para defenderle de los músicos (ríe)”

¿Crees que Jesús sufría escribiendo?

No estaba yo en esos momentos, tenía una amistad, pero mucho más conocimiento tenía mi hermano, que viajaba con ellos. Yo con Jesús iba hasta al fútbol, eran más expansiones. Pero cuando veo sus letras pienso que Jesús tenía cierto tormento interior.

 

¿En qué consiste exactamente la reedición de este disco?

Me imagino que darle más volumen y presencia en la remasterización y añadir los cuatro temas en vivo. Yo les traje un montón de material, y nunca se había editado en vivo nada de Triana, al menos de manera oficial. Ahora mismo una buena masterización hace que el sonido suba no sé cuantos decibelios.

 

¿A quién abrió la puerta Triana?

Costó, no empezaron a influir hasta que eran un grupo de éxito. Por eso todos los grupos que vienen después tienen un desfase de dos años: Medina Zahara, Alameda… grupos que yo he producido como idea de rock andaluz. Y otros grupos que no he producido, como El Último de la Fila, que siempre se han mostrado admiradores de Triana, tienen temas en directo de Triana, ‘Abre la puerta’, y Ketama… Yo hice un disco de homenaje en el que colaboraron Ketama, Medina Zahara, Sabina… La música española ha agradecido la invención de fusión de Triana. Influyó a la música española en general, y también ha hecho que seamos una música bastante más personal que en otros países. No hay música así en Portugal, y el rock de Argentina no era exactamente de raíces, aunque hay una derivación de buscar el tango, también. Unir un sentimiento generacional, de tiempo, con el espacio, es algo natural que tendría que producirse y no todos los países han creado movimientos de ese tipo. En España se ha producido con suficiente calidad, ha influido muchísimo a generaciones de españoles, tenemos el orgullo de haber hecho una música propia. La música española tiene una riqueza excepcional que no tienen otras músicas.

 

¿Crees que ahora hay herederos en el rock andaluz que están al nivel de Triana?

Hay multitud de grupos haciendo tributos y gente que hace rock andaluz original y propio. Hace algunos años grabé a Zaguán, un grupo que me parecía tan bueno como Triana. Hicieron un primer disco que me gusta más que el quinto de Triana, por comentar algo. Hay cierto espíritu de seguir haciendo ese tipo de música. La trascendencia la veremos con este aniversario.

 

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