Elefantes: «Mirar al pasado es bonito, pero nosotros vivimos el presente»

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«Somos una banda «humilde» que ha sabido encajar y mantener los pies muy en el suelo»

 

No han pasado los años por Elefantes aunque haya seguidores que se pregunten si los que salen en la foto del primer epé son los mismos. Lo son, con ligeras variedades estéticas y un cambio en la formación, y serán los que continúen un camino hacia el futuro siguiendo la senda de los elefantes. Carlos H. Vázquez habla con Shuarma, el líder de la manada, y Julio Cascán, su bajista.

 

Texto: CARLOS H. VÁZQUEZ.
Fotos: RAFA ARIÑO.

 

Como punto de inflexión, la banda barcelonesa celebra treinta años de carrera con el recopilatorio Tratado sobre jardinería o 30 aniversario (Warner, 2023), un doble cedé con deuvedé que repasa tres décadas de música a través de las canciones más emblemáticas, rarezas y el concierto de aniversario de la pasada edición del Sonorama Ribera, donde además se rodó el documental Puntos y rayas. Shuarma y Julio Cascán se sientan a la fresca en la terraza de The Music Station. Shu bebe agua mineral mientras que Julio opta por una cerveza. Los trabajadores de Warner subirán a este lugar del edificio para dar cuenta de su comida en la hora de descanso, pero eso será dentro de unos minutos. En el momento en el que se hace esta entrevista, solo el ruido de una radial lejana perturba la calma que en estas alturas reina. Las nubes son movidas por el viento dejando que el sol asome en esta mañana que es la víspera de la borrasca que está por venir. Julio y Shuarma miran al cielo como podían mirar al futuro, que es al lugar al que se dirigen, o así lo plantean cuando hablan de canciones. Sus canciones.

 

¿Por qué un tratado sobre jardinería?
Shuarma: Porque de alguna manera queríamos llamarle también 30 aniversario. O sea, queríamos ponerle un título que reflejara lo que es, porque al final esto es un recopilatorio de toda una carrera, así que tampoco le podíamos llamar grandes éxitos, porque tampoco hemos tenido grandes éxitos. Bueno, sí hemos tenido alguno, pero tampoco podíamos decir que recopilamos nuestros grandes éxitos. Entonces pensamos que 30 aniversario definía bastante bien la celebración, pero también queríamos darle algo menos prosaico y más poético. Tratado sobre jardinería venía porque nosotros nos sentimos muy artesanos, como jardineros en nuestro propio jardín, con nuestras flores, que son nuestras canciones, a las que tenemos que cuidar, regar, abonar… Toda una serie de cosas que requieren de un trabajo meticuloso que nada tiene que ver con este glamour de la música, sino que es más de alguien que dedica su vida a algo con toda la humildad del mundo. Nos pareció que, con treinta años, ya podíamos elaborar un tratado sobre algo.

 

De hecho, una canción de los muy primeros tiempos se llama “Las flores del mal”. Shuarma: Sí. Ahí estaba más inspirado en [Charles] Baudelaire e igual ya empezaba el germen de todo esto.

 

No ha tenido que ser fácil elaborar un repertorio para este disco de aniversario, pero encuentro que de Trozos de papel / Cosas raras, vuestro último álbum de estudio, solo está “Al olvido” con Coque Malla, Rozalén, Mikel Izal…
Julio: Hace tiempo que vamos haciendo listas de temas para un posible recopilatorio. Aquí hay treinta canciones, pero es que hay muchas más que se quedaron fuera. Tal vez tenía más sentido, siendo un treinta aniversario, poner temas desde el inicio y algunas de cada disco. Del último está “Al olvido”, que además es una canción de dos etapas, y queríamos poner una canción nueva también como es “Este amor”. Pero entonces, ¿qué haces? ¿Dejas Azul con una canción? ¿O no pones ninguna del epé ni de El hombre pez?
Shuarma: Creíamos que si teníamos que sacrificar algún disco obviamente sería el más reciente por cercanía. De todas maneras, si no me equivoco, hay algún disco del que falta alguna canción más. Del epé, por supuesto, hay una, de El hombre pez hay una también… ¡Y de El rinoceronte!
Julio: También es muy injusto, porque El rinoceronte es un disco que tiene algunas canciones muy chulas.
Shuarma: ¡Claro! Lo que pasa es que preferíamos hacer algo así y poner un tema nuevo. Tampoco queríamos hacer solo un recopilatorio, pero ya por una cuestión de egoísmo, porque tenemos veintipico canciones para el siguiente disco y no podemos sacar un álbum y no poner algo nuevo. No va con nuestra forma de hacer las cosas. Mirar al pasado es bonito, pero nosotros vivimos el presente. Hubo que hacer sacrificios y, al final, llegamos a esta conclusión que, creemos, está bastante bien.
Julio: Al final, poner un tema nuevo en un recopilatorio es una manera de no dar una mirada exclusivamente al pasado. A veces los recopilatorios son como una despedida, pero no es la idea. Esto es una celebración de tres décadas de carrera, de todos estos años, de todas las canciones que hay… Es una pequeña celebración recopilando una serie de temas. Si yo te diera mi recopilación ideal, probablemente la mitad de los temas serían otros, pero se tiene que hacer un recogido de temas pensando un poco en la mayoría de la gente, que igual no conoce tanto al grupo, para que encuentre los temas que han sido igual más reconocibles en todos estos años.

 

Shuarma: «No quiero enseñar solo mi lado bonito; quiero darme a conocer»

 

Observo que el tracklist empieza desde el principio hasta el final, cerrando con “Pretendes”, del epé, un trabajo tal vez más desconocido para el público general…
Julio: El epé lo reeditamos hace ya unos años y lo seguimos vendiendo en los conciertos. Es curioso, porque dentro del disco hay una foto nuestra en la que somos irreconocibles: cuatro críos con un toque glam, sin barba, que es la misma banda. “Pretendes” ha sido una canción importante dentro de la banda, aunque haya habido épocas donde la hemos tocado, igual que “El payaso”, que hace muchos años que no entraba en ningún repertorio, pero es un tema que fue importante en su momento.
Shuarma: Hay canciones que a lo largo de los años nos han definido. En “Pretendes” hay algo que ha permanecido estos treinta años en nuestra forma de hacer canciones, o en “El payaso”. Son cosas que están muy activas en nuestro presente.
Julio: Forman parte del ADN de la banda.
Shuarma: Lo que hemos hecho ha sido una recopilación de canciones que nos han definido como personas o como banda mejor dicho, porque como personas cada uno tiene su forma.

 

Por un lado están las canciones de estudio y luego el deuvedé de vuestro concierto en Sonorama para celebrar el aniversario. Aquí, por ejemplo, el repertorio se abre con “Mañana”, precisamente de Trozos de papel / Cosas raras.
Julio: Sí. Nos hacía mucha ilusión poner el directo. Ahora ya tal vez pasa menos, pero aún así yo creo que sigue pasando: la gente que venía a vernos decía que sonábamos mucho mejor que en el disco. Pero es que hay mucha más energía en directo que en el estudio. Nos escuchaban y a lo mejor tenían la idea de que éramos una banda más pop, pero en directo hay mucha más energía, así que mostrar eso está bien. Aunque sea un concierto en un soporte grabado, la energía del movimiento, el aire, el movimiento que se genera al tener unos altavoces vibrando, la escenificación de las canciones, aportan mucho más de lo que parece. Parte de la energía del directo está ahí.

 

Además del concierto en Sonorama, ¿qué otros shows han sido importantes para vosotros?
Shuarma: Yo recuerdo uno que fue en el Teatro de Lope de Vega, presentando La forma de mover tus manos. Fue la primera vez que vi lo adecuado que era un teatro para nuestra música. Nosotros podemos tocar en festivales, en salas de rock, pero creo que cada banda tiene su lugar adecuado y el nuestro es un teatro. Allí entendí que nuestra música tiene algo de teatral a veces. Cuando acabó el concierto, me fui a cenar con nuestro manager y entramos en un restaurante que estaba lleno de la gente que había ido al concierto. Se puso el restaurante entero a aplaudir. Fue una constatación de que realmente lo que yo he sentido ellos también lo notan. Fue una actuación muy especial.

 

Suarma: «El camino de ir descubriendo quiénes somos realmente es lo que más me interesa, y cada vez estoy más lejos de pretender ser algo»

 

¿Es cierto, Shuarma, que tu interés por los escenarios es gracias a Rod Stewart? ¿También por Charlie Rivel?
Shuarma: Sí. Mi primer concierto fue Rod Stewart en la Monumental de Barcelona. Recuerdo verlo y pensar: «eso es lo que yo quiero ser». Tengo la sensación de que conozco a ese tío, me ha enseñado todo. Se vuelve loco, hace el tonto… Es un payaso, ridículo a veces, pero también tiene un punto elegante. Es mi aspiración en la música: no quiero enseñar solo mi lado bonito; quiero darme a conocer. Eso es fundamental para mí. Y luego es verdad que en mi infancia tuve amistad con Charlie Rivel. Ese mundo del espectáculo tan crudo y tan difícil como es el circo en el siglo pasado, yendo en un carro, parando las actuaciones porque llovía y se destrozaba la lona, pasando hambre… Todo eso no lo he vivido, pero me lo han contado de primera mano.
Julio: Nosotros somos una banda «humilde» que ha sabido encajar y mantener los pies muy en el suelo. No se nos han caído los anillos nunca por tener que hacer esfuerzos o comernos marrones muy importantes, y lo hemos hecho cuando tocaba hacerlo. La prioridad es ir a enseñar las canciones y dar lo mejor de nosotros mismos, pero con toda la honestidad. Me parece que es adecuado.

 

¿Esa humildad la empezasteis a aprender cuando todavía hacíais versiones en los bares del Puerto Olímpico de Barcelona?
Julio: Igual no es lo que se tiene en mente al principio. También va en el carácter de una forma implícita. Al principio éramos más locos, la juventud y eso, y el afán era el de disfrutarlo puramente desde un punto más hedonista. Te encanta ir y dar un concierto, tener a veinte tíos delante y tocar esos temas. Igual no eres consciente, pero a medida que vas madurando te vas dando cuenta de lo que cuesta ir consiguiendo las cosas, de lo difícil que es. Y… ¡Ostras! Mantenerse muy humilde y sereno es muy positivo e importante. Si no, si las cosas no van tan bien, ¿con qué cara lo aguantas? En treinta años te vas a comer algunas mierdas seguro. Te da tiempo a que te vayan bien las cosas y a que te vayan mal. Las cosas son así. Y cuando tú tienes una actitud honesta y humilde, ya no importa tanto.
Shuarma: Si nuestra pretensión como banda es la de mostrarnos como somos, no hay más pretensión que esa. Hay cosas que ya no van con ese juego. O sea, intentar pretender ser lo que no eres va en contra de nuestra idea de lo que es una banda de rock. Yo entiendo a los Kiss, que quieren mostrar otra cosa, un imaginario que es divino y maravilloso. ¡A mí me encantaría tener una banda alternativa en la que montar un imaginario nuevo! Pero Elefantes no tiene eso, Elefantes lo que tiene es que muestra lo que somos y lo comparte con la gente para ver si causamos el efecto que otras bandas han causado en nosotros. Aprender quiénes somos a través de la música de otros.

 

[Mientras habla Shuarma, Julio parece estar acordándose de algo. Deja que su compañero acabe para contar lo que acaba de llegarle a la cabeza.]

 

Julio: Recuerdo otro concierto que también creo que fue muy importante en nuestra carrera: teloneando a Enrique Bunbury en la plaza de toros de La Alcudia.

 

¿El del moratón?
Shuarma: ¡Sí! Pero aquello fue durante toda la gira [risas].
Julio: Este era el primer concierto. Parecíamos los Ramones. Estábamos tan nerviosos y tan ilusionados que hacíamos punk. No eran temas pop rock. Todos íbamos fuera de tempo, gambando, golpes por aquí y por allá, Shuarma con moratones en la pierna por la pandereta, Jordi [Ramiro] con la mano llena de sangre… Nos dimos cuenta que igual había que empezar a sosegar un poco, porque no íbamos a poder dar más conciertos así [risas].
Shuarma: Era media hora de concierto y cuando bajamos parecía que habíamos hecho tres.

 

Si tocabais más rápido y teníais media hora, ¿os sobró tiempo?
Shuarma: Puede ser [risas].
Julio: Si habíamos planteado equis canciones para media hora y las tocamos al doble de tempo, igual duró la mitad el concierto. Fue muy chulo tener una experiencia tan guay, pero también era el momento de pensar.

 

De vuelta al disco, el segundo cedé lo abren las caras B, empezando por las del epé Cinco miradas. ¿Por qué habéis decidido esta inclusión?
Shuarma: Desde la entrada de Álex [Vivero] se ha transformado el sonido de la banda, ha evolucionado. Yo creo que esas cinco canciones reflejan bastante bien el camino y la dirección. De hecho, a raíz de esos cinco temas ha tomado forma “Este amor”, la nueva canción, que es una mirada al futuro proyectando hacia dónde vamos. Por eso nos parecía importante poner esas canciones, porque son las que nos están marcando el camino que vamos a seguir.

 

¿Y hacia dónde miráis? ¿Hacia dónde vais?
Julio: Vamos siguiendo el camino. Seguimos viviendo nuestra vida, haciendo conciertos, canciones, discos… Miramos al futuro, sea el que sea. Sabemos que ahora mismo tenemos por delante un par de años para hacer conciertos del treinta aniversario, el año que viene es el veinticinco cumpleaños de Azul y habrá una reedición probablemente que se celebrará, pero en algún momento —entre este año y el que viene— empezaremos a preparar un disco nuevo y continuaremos con nuestra labor, que no es otra que hacer canciones, hacer discos e ir por el mundo enseñándolo. No hay más.
Shuarma: Yo cada vez miro un poquito más hacia adentro, tanto a nivel personal como en la banda. Con esta hiperconexión con el mundo entero, saber lo que sucede en todas partes todo el tiempo, necesito hacer mi mirada un poco más corta. Creo que a veces hemos perdido el matiz. Cuando empiezo a mirar hacia adentro, hay muchas cosas que no conozco todavía de mi propia banda o de mí. Me interesa más lo pequeño, lo local, y no tanto la galaxia; el camino de ir descubriendo quiénes somos realmente es lo que más me interesa, y cada vez estoy más lejos de pretender ser algo.

 

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