The New Mastersounds: En la pista

Autor:

“The New Mastersounds tocan de memoria y manejan sus recursos con maestría. En vivo, demuestran por qué aparecen en los altares de los militantes de base de la música negra de club”

The New Mastersounds
5 de febrero de 2011
Boogaclub, Granada


Texto y foto: EDUARDO TÉBAR.


Visto de cerca, Eddie Roberts pasaría por cualquier integrante recatado de un grupo de pop. Antes de dejarse barba, le confundían con el líder de Nada Surf. En realidad, el bruñido guitarrista de Leeds está al frente de una banda portentosa de funk y soul bailable –reyes mundiales del deep-funk, como precisan los carteles en la calle–, con varias vueltas al kilometraje en dos décadas de trayectoria y la frescura intacta. Justo un año después de su anterior visita al mismo escenario, The New Mastersounds vuelven a llenar en su ya tradicional encuentro con el público granadino. Esta vez mirando el cronómetro: prometen no alargarse hasta las tres horas que duró su concierto en 2010. Frenéticos: desgaste de suela y sudor. Sí, ese sudor que flota en el aire y cuya existencia obviábamos antes de la Ley Antitabaco.

The New Mastersounds tocan de memoria y manejan sus recursos con maestría. En vivo, demuestran por qué aparecen en los altares de los militantes de base de la música negra de club. Singles como aquel iniciático ‘One note brown’ cotizan al alza en el mercado del coleccionismo y lucen con brillo en sus espectáculos. Roberts y los suyos recogen de lo cosechado en tres lustros desde el seno del colectivo Dig! Family, motor de la negritud en la ciudad de West Yorkside. El cuarteto incrementa la pulsión rítmica en directo y evita la dispersión evasiva a la que a veces tienden sus discos. ¿El resto? Un percusionista mago tan alucinante como Simon Allen, capaz de imponer un trote enajenado de locomotora. Transporte expreso a la locura. Y el asunto no termina ahí: el groove que marca Pete Shand al bajo y la vistosa presencia del Hammond XK-3 de Joe Tatton terminan de fortalecer el repertorio. Canciones de estira y encoje en las que Eddie Roberts desempaña funciones de agitador travieso.
Su aspecto y maneras de manso guitarrista chocan con los efectos danzarines de su música. Fino y estiloso, corrobora la posibilidad de obrar milagros sin digitación ostentosa. Inmejorable banda sonora para un sábado por la noche. Abren la fiesta con ‘Hole in the bag’ y ‘Dusty groove’. Ofrecen alguna rareza cercana (‘Return to Gijón’) y cierran al borde de la deshidratación con los ritmos vivaces de ‘San Frantico’, hit claro de su último álbum, “Ten Years On” (One Note Records, 2009). Aún les queda recorrido en esta gira española: Valladolid (Asklepios, 9 de febrero), Gijón (Café Rock Dompedro, 10 de febrero), Vitoria (Jimmy Jazz, 11 de febrero), Barcelona (Apolo 2, 12 de febrero), Madrid (Caracol, 13 de febrero). Lujo en la pista.

Artículos relacionados