“Soñando en tres colores” (1988), de La Granja

Autor:

OPERACIÓN RESCATE

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“El pop directo del elepé, unas veces delicado, otras acelerado, con querencia anfetamínica, venía envuelto en un sonido que la hacía justicia”

 

Dos años después de formar La Granja, y después del éxito del single ‘Sufro por ti’, los mallorquines Guillermo Porcel, Carlos Garau, Miguel Gibert y Kiko Riera publicaron su segundo y vitamínico disco “Soñando en tres colores”. Hoy lo rescata Fernando Ballesteros.

 

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La Granja
“Soñando en tres colores”
DRO-TRES CIPRESES, 1988

 

Texto: FERNANDO BALLESTEROS.

 

Con paréntesis más o menos prolongados, lo cierto es que La Granja siempre han estado ahí, alegrándonos la vida. Desde aquel ya lejano 1986 en el que se adjudicaron el concurso pop-rock de su ciudad, Palma de Mallorca, la banda no ha dejado de facturar buen pop. Un camino guadianesco, sí, pero que nunca se ha apeado del notable.

En esa trayectoria, 1988 iba a ser un año crucial. Su debut ya había cosechado buenas críticas y había rozado las mieles del éxito con el single ‘Sufro por ti’, de manera que para la reválida doblaron la apuesta y ganaron por goleada. Entre otros motivos, lo consiguieron porque tenían las cosas muy claras. Posiblemente “Soñando en tres colores” sea su mejor trabajo. Las canciones eran brillantes y directas y el sonido se ajustaba como un guante a lo que aquellas composiciones reclamaban y a lo que ellos plasmaban en sus directos.

Otros grupos de la época tuvieron que ver y sufrir cómo manos ajenas echaron por tierra trabajos con gran potencial, pero no fue el caso de La Granja. El pop directo del elepé, unas veces delicado, otras acelerado, con querencia anfetamínica, venía envuelto en un sonido que la hacía justicia.

Carlos, Miguel, Kiko y Guillermo eran y son cuatro enamorados de la música que por aquel entonces ya llevaban varios años coleccionando discos y pasando por su personal filtro unas influencias que venían dando guerra desde tres décadas atrás. Por eso no es de extrañar que las guitarras cristalinas de la sublime ‘¿Por quien doblan las campanas?’ nos remitieran a los mismísimos Byrds y otros nombres sagrados.

 

 

Al fin y al cabo, como sus contemporáneos del otro lado del charco, los chicos de La Granja habían mamado de los grandes maestros de la explosión pop en los sesenta, pero igual que todos aquellos grupos que encontraron cobijo en la etiqueta del Nuevo Rock Americano, los mallorquines no le hacían ascos al garaje, el folk o el punk. En fin, ya hemos dicho que son unos locos de la música y eso se nota.

En cuanto a las letras, más sencillez y máxima eficacia, porque es muy difícil no sentir como propio ese manual de lírica pop e himno juvenil que es ‘Los chicos quieren diversión’ o ‘Chap chap’ y su resistencia a los perversos efectos del paso del tiempo con líneas que hablan por sí solas: “Chap, chap, prefiero ser siempre un niño a verme crecer. Chap chap, me quedo aguantando el tipo, no quiere crecer, oh, no quiero crecer”.

 

 

‘Anita Reyes’ y ‘Violeta y Rebeca’ eran dos de esas historias con nombre propio tan presentes en su discografía, ‘Vitamina D’ una demostración de puro garaje rock de raíz nugget y ‘Que cerca veo el final’ una de esas canciones que sigues disfrutando casi treinta años después como la primera vez.

 

 

En “Soñando en tres colores” encontrábamos, en definitiva, melodías brillantes, estribillos irresistibles y una fórmula que nos remitía también a algunos de los nombres sagrados del power pop.

Con uno de ellos, Paul Collins, contarían para la grabación de “Azul eléctrica emoción”, otro brillante tratado pop. La banda siempre tuvo claro que no iba a dejar que cualquiera metiera sus manos en algo tan sagrado como sus canciones.

Tras su quinto disco para DRO, en 1994, llegó un hiato prolongado. Un silencio discográfico roto por “El efecto dominó” y “Tobogán!”, ya en el nuevo siglo. Ahí siguen, enamorados de la música y componiendo historias de tres minutos marca de la casa. Escribiendo y esperemos que grabando pronto, porque algunos, bastantes diría yo, ansiamos la llegada de nuevo material y deseamos volver a verles encima de un escenario muchas más veces.

 

 

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