Rockola, Discos. 25 de septiembre de 2009

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CD DE LA SEMANA: “Get lucky”, de Mark Knopfler.
“Knopfler ha buscado a aquellos viejos contadores de historias, gente que ha mantenido una existencia nómada y cuya libertad de movimiento le fascinaron de joven: recolectores de fruta, feriantes, camioneros, granjeros, comerciantes… La tecnología no nos ha hecho tan felices como decían. Necesitamos volver a creer. Sentarnos de nuevo junto al fuego de la chimenea y escuchar sin prisas. Escuchar historias. Y “Get lucky” las tiene”

Mark-Knopfler-25-09-09Mark Knopfler
“Get lucky”

VERTIGO/UNIVERSAL

Desde que aparcara definitivamente a sus Dire Straits, Mark Knopfler no ha parado de ofrecer algunos de los mejores trabajos de toda su carrera. Su colaboración con Emmylou Harris (“All the roadrunning”, 2006) y, sobre todo, el álbum que precedió a esta nueva obra maestra (“Kill to get crimson”, 2007), le fueron llevando cada vez más hacia el sur, hacia ese americana sound al que nunca dejó de tributar aguas, sin haberle importado jamás si era algo que estaba o no de moda. Con ello también logró forjar un mundo propio a base de años y años de rodadura y hasta su voz –tomada de los mejores ejemplos del género– acabó alcanzando un rango propio.

Muchos olvidan que él ya estaba allí, en las sesiones del “Slow train coming” de Bob Dylan (1978), y que los Dire Straits fueron tan sólo (¡que no es poco!) un elemento circunstancial a este hecho. Mark Knopfler, un imposible Traveling Wilbury, el músico que siempre adoró a Dylan y a J.J. Cale, que le puso en bandeja a Chet Atkins aquel “Neck and neck” (1990), puede perfectamente mirarle a los ojos a cualquiera que haya pasado por su santuario de influencias.

Es extraño, porque siempre reconoció avergonzarse de sus propias composiciones, afirmando disfrutar sólo cuando la firma era compartida. Pues bien, ya no. El relajado clima de grabación de sus últimos discos en los londinenses Bitish Grove Studios, con la plena confianza de sus músicos (por encima de todos el teclista Guy Fletcher, que le sobrevive de sus Dire Straits), su extraordinaria relación con las musas (reconoce tener muchas más canciones de las que puede grabar), y sobre todo esa sensación de que puede obrar y maniobrar sin obligación de rendir pleitesía a la presión comercial de antaño, nos llevan a un Mark Knopfler sólido, maduro y crepuscular (no en un sentido decadente sino mayestático), con muchísimas historias en tercera persona que contar, que se esmera en la forma tanto como en el fondo y que, sobre todo, demuestra un oficio sólo reservado a corredores de fondo, de mucho fondo (Dylan, Cohen, Young).

“Get lucky” es un homenaje a su infancia escocesa y a sus primeros años de juventud en Newcastle (donde vivió desde los 8 años). Se mete de lleno en las raíces de la América Profunda pero para encontrarse realmente con aquel chaval que miraba la tienda de guitarras de su ciudad ansiando poder coger algún día esa Fender Stratocaster que mostraba el escaparate. Presenta al hombre fronterizo que revive aquí a los viejos asaltantes de caminos de hace siglos con los camioneros que cruzaban la frontera anglo-escocesa en los años 60 (‘Border reiver’). Que disfruta a golpe de certero honky tonk (‘You can’t beat the house’), lo que nos lleva a pensar de nuevo en J.J. Cale. Que se marca uno de esos melancólicos valsecitos que tan admirable hicieron la música de Leonard Cohen (‘Monteleone’).

Y luego está también, y por encima de todo, la conexión celta. Le sientan muy bien a Knopfler el “fiddle” (violín), el “tin whistle” (flauta), el acordeón y las mandolinas. Piezas como ‘Border reiver’, ‘Before gas and TV’, ‘So far from the Clyde’ o ‘Piper to the end’ lo llevan y son de las mejores del álbum.

Mark Knopfler ha buscado a aquellos viejos contadores de historias, a gente que ha mantenido una existencia nómada y cuya libertad de movimiento le fascinaron de joven. No importa si no son profesiones glamurosas. Hablamos de recolectores de fruta, feriantes, camioneros, granjeros, comerciantes… Es la versión northern soul de los tahúres, borrachos, prostitutas y vagabundos de Dylan. Por supuesto no comparte con el genio de Minnessotta su ocasional desaliño –el disco contiene un brillantísimo y meticuloso trabajo de estudio–, pero sí esa vuelta a los viejos valores. La tecnología no nos ha hecho tan felices como decían. Necesitamos volver a creer. Sentarnos de nuevo junto al fuego de la chimenea y escuchar sin prisas. Escuchar historias. Y “Get lucky” las tiene.

GERNOT DUDDA.



Petisme-25-09-09Ángel Petisme
“Río Ebrio”

TRANVÍA VERDE/FUNDACIÓN AUTOR

Dicen en Zaragoza que el tercer pilar del puente de San Lázaro se abre un pozo que lleva directamente al Mediterráneo. Caen allí tranvías descarrilados, suicidas con cachirulo, cartas… que después aparecen en las playas de Tarragona. Así es la música de Ángel Petisme, bien enraizada en su tierra y llena de oxígeno y de lejanía, y así es la canción que dedica a ese puente, visiones de su infancia que canta con enorme convicción puesto que quien canta, realmente, es el niño que fue. Correrías, ilusiones y una exacta geografía urbana se mezclan porque nombrar con exactitud es evitar que desaparezca lo que fuimos.

Es una de las direcciones de su carrera, más que de su disco, una carrera que asiste al duodécimo registro con la misma frescura que se vio en el primero. Intimidad y combate, eso es lo que canta. Deslumbres de la emoción y mordidas a la injusticia. De ahí viene el costumbrismo sentimental de ‘Dos bicicletas’, una acumulación de imágenes más densas que hondas que da tono al disco, en las que el amor se enfrenta al surrealismo cazurro de Buñuel del mismo modo que a la claridad coloquial de la pareja. O ese monólogo interior de largas enumeraciones que es ‘El atasco’, en el que repasa sus fantasmas y sus ángeles desde un frenazo a la vorágine ya rutinaria en el siglo XXI.

Y el combate aparece en ‘Rachel Carrie’, o en el recitado –Petisme es un excelente poeta– de ‘Hay temporal esta noche en la tierra’, defensas implacables de los que pierden las guerras, de los que sufren un mundo del que otros se aprovechan. Guerrilla elegantemente vestida, eso sí, por la producción de Joaquín Pardinilla, corte de pop-rock al uso con bordados primorosos en los coros, en esas guitarras calmadamente clásicas a lo J.J. Cale. Y todo ello, desgracias y esperanzas, tocado con una inmensa alegría, la alegría más serena, la que es pura sensualidad del alma.
CÉSAR PRIETO.



Fito-25-09-09Fito & Fitipaldis
“Antes de que cuente diez”

DRO/WARNER

Nuevo disco de Fito Cabrales, uno de los músicos de mayor éxito dentro de la actualidad española. “Antes de que cuente diez” responde con fidelidad al planteamiento eximido en “Por la boca vive el pez”, su aclamado anterior trabajo: Las sonoridades son las mismas, mismo equipo y la misma sana actitud.

No obstante, bien cierto es este nuevo trabajo presenta ciertas novedades reseñables. Por una parte, la producción de Joe Blaney y Carlos Raya retira muy discretamente el vigor rockero de su predecesor para centrarse mucho más en la intensidad de las canciones, algo que ya viene dado por los temas compuestos por el capo, cada vez más maduro y más consciente de la importancia de dosificar la potencia sin por ello sacrificar la energía. Por otro lado, el desarrollo instrumental es más inteligente e instintivo que nunca, destacando la voz de Fito, que sorprendentemente en estos últimos años ha ganado en matices y cuerpo, llegando a emocionar como nunca antes había hecho (no hay más que fijarse en la sensibilidad pop de ‘Me acordé de ti’ para entender hasta que punto ha ganado vocalmente).

La banda trabaja francamente bien engrasada, con Andy Hess y Pete Thomas perfectamente integrados en la ecuación, con unos Joserra Semperena y Javier Alzola que cada vez ganan más espacio y la incombustible guitarra de Raya. Mención a parte merece Joe Blaney, un hombre que convierte en un lujo cualquier disco que produce y que parece entenderse muy bien con Raya a la hora de determinar direcciones sonoras.

El repertorio está bien hilado, bien pensado, aunque la versión de La Cabra Mecánica no deja de chirriar líricamente dentro del contexto presentado, con estrofas sonrojantes incluídas, aunque poco importa cuando el disco contiene temas como las rockeras ‘Tarde o temprano’ (puro M Clan y candidata a single) y ‘Qué necesario es el rock and roll’, la bluesy ‘Que me arrastre el viento’ y la fantástica ‘Los huesos de los besos’ (que a veces llega a recordar a ‘Han caído los dos’ de Radio Futura, ¡incluso en la letra hay un homenaje!).

“Antes de que cuente diez” es un paso más en una carrera ascendente, un eslabón en una cadena forjada mediante el trabajo duro. Continuista, sí, pero al final lo que importan son las canciones, y las que aquí se contienen son formidables.
JUANJO ORDÁS.



Kaukonen-25-09-09Jorma Kaukonen
“River of time”

RED HOUSE RECORDS/RESISTENCIA

Editado en la primavera de este año y disponible en edición de importación, nos llega el magnífico último álbum de estudio de una auténtica leyenda de la música contemporánea norteamericana. El cantante, guitarrista y compositor Jorma Kaukonen, otrora miembro fundador de bandas imprescindibles como los psicodélicos Jefferson Airplane, los blues-rock Hot Tuna y protagonista a continuación de otras experiencias acompañado o en solitario, de las cuales el álbum que ahora comentamos es el último eslabón artístico de una cadena que no ha sufrido grandes interrupciones desde 1966, fecha de su debut discográfico.

Para esta deliciosa entrega el de Washington se ha rodeado de muy buenos músicos y amigos como por ejemplo el guitarrista y productor Larry Campbell, el también guitarrista Barry Mitterhoff, el bajista Myron Hart, la cantante Teresa Williams o, el más célebre de todos ellos, el batería de los míticos The Band, Levon Helm.

Musicalmente, el disco compendiaría ciertos aspectos extrapolables de su acerbo musical ya conocido, aunque haciendo hincapié sobretodo en el blues rural, el folk & western y residualmente también el hillbilly, desde la factura de maestría guitarrística que siempre lo ha caracterizado y que en su día, aún en plena y exultante juventud, le proporcionó prestigio y la consideración de gran innovador con las seis cuerdas. A la escucha, una sonoridad dulce y placentera en canciones cantadas o sencillamente instrumentales como ‘There’s A Bright Side Somewhere’, ‘A Walk With Friends’, ‘Been So Long’, ‘Preachi’n On The Old Campground’, ‘Another Man Done A Full Go Round’ o ‘River Of Time’ que otorga título al CD y que, de alguna manera, reflejaría de paso el largo trecho recorrido por este incombustible creador que roza ya los setenta.

Un disco, en fin, que puede escucharse una y mil veces sin aburrir y al que, en principio, nos cuesta atisbarle caducidad alguna a corto o medio plazo.
JAVIER DE CASTRO.



Micah-Hinson-25-09-09Micah P. Hinson
“All Dressed Up and Smelling Like Strangers”

FULL TIME HOBBY

La primera impresión al escuchar a Micah P. Hinson es que se trata de un hombre de 50 años que ha grabado sus canciones hace décadas con un equipo destartalado. Sin embargo no llega a la treintena y su carrera musical empezó hace apenas cinco años. Poco antes de darse a conocer con “The Gospel of Progress”, Micah Paul Hinson había perdido su hogar, su familia, todo su dinero y sus instrumentos. Acabó en la cárcel acusado de haber falsificado recetas médicas para poder satisfacer su adicción al Valium y varias sustancias peligrosas de las que acaban en ina. Al salir de allí pasó un tiempo viviendo en la calle pero finalmente consiguió un trabajo y dinero para pagarse un motel donde, con instrumentos prestados, compuso las canciones de sus primeros discos.

Ha pasado el tiempo y esta semana Micah P. Hinson estrena un nuevo disco, “All Dress Up and Smelling Like Strangers”, que presentará en España a finales de año. Un álbum doble, con ocho canciones cada uno, que contiene versiones de los clásicos más conocidos de artistas como Leonard Cohen, Elvis Presley, Bob Dylan, The Beatles, John Denver o Frank Sinatra. Lo que a simple vista parece una previsible sesión de karaoke con forma de disco doble se convierte ya desde el primer corte en una sucesión de canciones bellas, íntimas y lastimeras interpretadas con el toque lo-fi de Hinson.

Para escuchar este disco, sobre todo la primera parte, es necesario estar extremadamente feliz. Ojito con la canción ‘This Old Guitar’. Quedas avisado si después de escucharla te ves llorando a moco tendido un domingo por la tarde y a punto de llamar a tu ex.
AINHOA REBOLLEDO.



JC-Brooks-25-09-09JC Brooks & The Uptown Sound
“Beat of Our Own Drum”

VAMPISOUL/MUNSTER

Vampisoul nos tiene acostumbrados a suculentas reediciones de la mejor música negra, mestiza y caliente de los años sesenta y setenta del siglo pasado. Pero de vez en cuando se atreve con formaciones contemporáneas como JC Brooks & The Uptown Sound, un combo que está dinamitando los ambientes soul de Chicago.

Con un envoltorio aparentemente retro, que recuerda a los mejores momentos de las viejas grabaciones de los sellos Stax y Atlantic, JC Brooks & The Uptown Sound son capaces de tamizar el soul con el rock. Es algo así como si el Sam Cooke de “Live at the Harlem Square club, 1963” se hubiera puesto al frente de bandas como los Stooges o los Stones. Como si Sam & Dave se hubieran convertido en los líderes de The Clash. Y aunque la huella de lo retro es patente en todo el disco, neosoul sería el término que más se ajustaria al estilo de JC y sus compinches.

Los sonidos negros se fusionan con la tradición rockera, el garaje y el punk, ofreciendo como resultado final diez temas apropiadísimos para pinchar en clubs de baile en los que triunfen los sonidos añejos. El poderío rítmico que ofrece la banda es tal, que hasta las baladas te hacen mover los pies, como en el caso de ‘Hold Your Back’. Entre los temás más endiabladísimamente bailables destacan ‘Baltimore is the New Brooklyn’ o ‘He Does the Town’.

“Beat of Our Drum” es un disco que no defraudará y un debut arrebatadoramente esperanzador.
ÀLEX ORÓ.



Brian-hunt-25-09-09Brian Hunt
“I lost my glasses”

LIMBOSTARR

Muy buen debut por parte de Brian Hunt, un caballero que puede alardear en su currículum de haber formado parte de los exitosos Russian Red de Lourdes Hernández. “I lost my glasses” es una colección de canciones enmarcadas en el rock de autor alternativo que desde hace unos años lleva exportando EEUU. Producción lo-fi, leves apuntes folk y canciones intimistas conforman un trabajo muy cuidado que casi podría definirse como una montaña rusa emocional. El enérgico rockabilly de ‘Numer one’ contrasta dramáticamente con ‘Happy house of death’, aunque ese es el leit motiv del disco, provocar alteraciones de ánimo o, al menos, hacer al oyente partícipe de ellas.
La genética anglosajona de Hunt le permite escribir inteligentemente en inglés, por lo que se aleja de todos estos hijos de España que deciden expresarse malamente en dicho idioma. Un esfuerzo por marcar personalidad a partir de un primer trabajo que sirve de digna tarjeta de presentación para un músico centrado en su labor de creador, dejando fuera de sus intereses imagen y adornos (como mandan los cánones indies) aunque con talento.
JUANJO ORDÁS.



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