Operación Rescate: Platero y Tú

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Operación Rescate:Platero y Tú

Platero y Tú
7
DRO, 1997

 

Texto: JUANJO ORDÁS.


Qué cosas. Las nuevas generaciones no conocen la carrera de Fito Cabrales anterior a su experiencia en solitario. Cierto es que Platero y Tú nunca llegaron a las masas como su ex vocalista y cantante ha conseguido alcanzar en solitario, pero el grupo vasco se marcó en su día largas giras por toda la geografía española –alguna de ellas, incluso, en compañía de Extremoduro– formando parte de la banda sonora de una generación que los perdió en su punto máximo de apogeo.

7 fue el disco de madurez de Platero y Tú, aquel con el que dejaron atrás el componente más burdo de sus canciones y se centraron en hilvanar una colección de temas más centrada, selecta y pulcra. Una jugada que permitió contemplarles como una banda preparada para un rock and roll mas distinguido y que les alejaba un poco de un imaginario lleno de botellas vacías, ceniceros y humo de garito. No se aprecia en 7 la intención de ponerse esmoquin pero sí la de emplear instrumentos de viento, bajar las revoluciones y madurar.

Teniendo en cuenta el respeto con el que contaban entre la parroquia rockera y barrial, nada importaba la feísima portada que poco tenía que ver con el bonito contenido sonoro (el libreto interior también era penoso), pero iniciar un trabajo con un ritmo tecno era un pequeño revés a las mentes más cerradas. Por supuesto, hablamos de una pequeña intro, pronto entran los instrumentos orgánicos y “Por mí” deja de ser un divertido inicio para tornarse en un rock and roll (casi duro) callejero que dejaba bien claro quienes eran sus autores. La voz de Fito nunca fue un portento, pero sí la adecuada; como guitarrista ya era bastante hábil, compartiendo tareas con Iñaki “Uoho” Antón (actualmente en Extremoduro), un virtuoso de las seis cuerdas que junto con Cabrales firmó la formidable producción, a parte de las deliciosas partes de guitarra con las que aumentaba los quilates de cada canción. Con dos personalidades así, era lógico que la parte rítmica de Juantxu Olano y Jesús García quedará relegada a un discreto segundo plano, aunque eran la base que sustentaba con firmeza cada uno de los temas.

“Si miro a las nubes” (con un brutal riff con Roberto Iniesta como invitado) y “Alucinante”, eran junto “Al cantar” (tremendamente influida por el “Let it be” de los Beatles) las estrellas del disco, tres canciones influidas por el pop en cuanto a melodía y falta de prejuicios, siendo la primera de ellas la más propia de sus autores (y la mejor del disco), dejando el factor crecimiento para las otras dos. Entre ellas, destacaba la cañí “Mujer” –que bien podría haber formado parte del repertorio de cualquier artista del pop íbero de los años 60– y la final y casi progresiva “Que larga es la noche”, un cierre de altura. “Rock and roll” poco aportaba al disco más allá de su simpleza, exactamente igual que “Magia” y “Mendrugos”, simplemente simpáticas.

Tras 7 llegaría Correos, el último disco de un grupo que se disolvería para dejar vía libre a la carrera solista de Fito, quien alcanzaría en solitario la ya citada popularidad que se resistió a Platero y Tú. ¿Demasiado crudos para el gran público? No a tenor de lo que se escucha en 7. Resulta complicado entender qué ocurrió para que no acabara por ostentar toda la simpatía multitudinaria que su principal compositor sí ha conseguido. Quizá fue la madurez que a estos les faltó y que el solista sí obtuvo al seguir su instinto.

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