Only the strong survive, de Bruce Springsteen

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DISCOS



«Springsteen publica un disco sin más pretensiones que su propio deleite personal»

 

Bruce Springsteen

Only the strong survive

SONY, 2022

 

Texto: JAVIER MÁRQUEZ SÁNCHEZ.

 

Bruce Springsteen es un músico de referencias evidentes, no solo porque estas puedan rastrearse sin problema en buena parte de su trabajo, sino porque, además, él se encarga de dejarlas bien patentes en directos, entrevistas y memorias. En 2006, ya consagró un excelente trabajo de estudio a una de esas patas referenciales, el folk estadounidense, con We shall overcome: The Seeger sessions, que complementó en 2007 con Live in Dublin y un repertorio que reforzaba la presencia góspel. Quince años después llega este Only the strong survive, un disco protagonizado en esta ocasión por el soul y el rhythm and blues, ritmos latentes en la obra del de Nueva Jersey desde su primer álbum.

Ya lo comenta el músico en sus memorias: «Si tocabas en un bar en la costa de Nueva Jersey en los años sesenta y setenta, seguro que tocabas música soul». En este sentido, el nuevo trabajo está consagrado, sin pudor, a la nostalgia, no solo por aquella música sino también aquellos días. «Recuerdo mi primer amor…» es el primer verso que escuchamos abriendo el tema inicial, y de eso va el disco, de recordar; un guiño a aquella inocente juventud musical. En esencia, este trabajo es un disco que el artista se ha autorregalado, destinado a su deleite personal, y que seguro que le dará mucho juego en los conciertos del próximo año.

Springsteen registró esta colección de quince canciones en el estudio de su casa al comienzo del confinamiento, durante sus “horas libres”. Contó con la ayuda del ingeniero Rob Lebret y el productor Ron Aniello, que se convirtió en su “orquesta de un solo hombre”, ejecutando la práctica totalidad de los instrumentos, con la salvedad de cuerdas y metales (a cargo de los siempre arrolladores E Street Horns). El resultado es un disco con un sonido impecable y potente, que nos trae ecos de Motown, Stax o Philadelphia International, entre otros, con un Springsteen eufórico y dicharachero que disfruta del primer al último verso, bien arropado por unos coros muy solventes. Pero algo falla, pese a todo, porque no emociona.

El problema parece estar, precisamente, en la ausencia de una de las claves que hacen grande los dos trabajos citados de la Seeger Sessions Band: un esfuerzo colectivo. Se echa en falta que el artista haya apostado por redondear la propuesta convocando a algunos músicos de calado dentro del género y, por supuesto, unas cuantas voces estelares. Sí aparece en un par de temas Sam Moore, de Sam & Dave, pero sabe a poco. Mientras que los dos discos de raíces americanas destilaban un espíritu reivindicativo constante, con una muy certera puesta al día de aquellos clásicos folk y una selección de músicos a cuál más memorable, en este caso el mayor esfuerzo lo encontramos en el trabajo vocal del rockero, protagonista casi exclusivo del álbum.

Si en otras ocasiones Springsteen ha cogido temas ajenos como “Shout”, “Santa Claus is coming to town” o “Jersey girl”, y los ha adaptado a su estilo hasta convertirlos en clásicos de su repertorio, en este caso las alteraciones respecto a las grabaciones originales son sorprendentemente escasas. Pareciera que el cantante echaba esas tardes de confinamiento con sus músicos en casa y, en las sobremesas, se dedicaron a cantar sus más añorados temas soul, sin más pretensión que pasarlo bien; sin mayor interés por trabajar nuevos arreglos o enfoques. Y así ocurre que, por momentos, uno desconecta del disco y lo sigue escuchando como un agradable fondo musical, porque falta garra, falta personalidad; tenemos la voz de Springsteen, pero no al artista. Por primera vez parece que el músico tenía más presente su propio disfrute al cantar, que el de sus oyentes al escucharlo. En definitiva, se echa en falta mayor ambición creativa.

Con todo su potencial sonoro y la exultante interpretación a cargo del músico, se puede decir que Only the strong survive es un disco sin mayores pretensiones musicales que la de recuperar una más que curiosa e interesante colección de clásicos soul. Eso lo convierte en un agradable disco de versiones, pero en una pobre entrega al canon “springsteeniano”, que se escucha con la misma comodidad con la que se olvida.

Anterior crítica de discos: Reality show, de Sr. Chinarro.

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