La otra vida: el solitario Jorge Ilegal

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«Esta no es una situación tan peligrosa como otras que he vivido. No estoy dispuesto a entregar mi vida sin pelear»

 

Acostumbrado a la adversidad, Jorge Martínez reconstruye guitarras destripadas y recurre a los esperpentos de Valle-Inclán mientras pasa el confinamiento en Oviedo. Por Arancha Moreno. 

 

Texto: ARANCHA MORENO.

 

«Me temo que me falta una tercera mano para hacerme una foto con un libro o un disco y además horizontal», me espeta Jorge Martínez, Jorge «Ilegal», asumiendo que no frecuenta mucho el botón del selfi. Hace un par de semanas estaba a punto de tocar «y de probar varias guitarras feroces», pero al final se quedado a rugir en casa. Los músicos, los técnicos y el resto de su equipo entendieron que debían posponer los conciertos y recuperarlos más adelante. «Somos gente acostumbrada a hacer frente a situaciones adversas», recuerda; vivimos «tiempos nuevos, tiempos salvajes», como bien cantaban Ilegales en su debut.

Jorge Ilegal está enclaustrado en Oviedo. «Podía haberme quedado en el estudio o en el Palacio de Bolgues, pero tengo tanto trabajo pendiente aquí que he decidido afrontarlo ahora. Ahora mismo acabo de montar y ajustar una magnífica guitarra Parker que llevaba quince meses destripada sobre la mesa de operaciones», dice cual cirujano de la madera. No es lo único que ha puesto en pie: «La parte creativa de la mente es subconsciente y tiene extrañas e independientes costumbres. No siempre oye voces cercanas y puede parecer poco racional, pero es la parte mas inteligente de todos nosotros. He terminado un par de canciones en estos días, probablemente ajeno a todo confinamiento y sin que el momento actual me condicione».

Jorge esquiva las pantallas y se aferra al papel. «No veo televisión, ni mucho menos series. No puedo con ellas. Estoy leyendo o releyendo varios libros al tiempo, incluyendo los “esperpentos” de Valle-Inclán, Tito Andrónico de Shakespeare, El nacimiento de la tragedia de Nietzsche y un libro de manualidades, a ver si consigo aprender algo sobre la pintura al barniz alcohol». A ratos pone a rodar la aguja: «También estoy comprobando lo bien que suenan los singles en vinilo. El Bring a little lovin’ de Los Bravos es explosivo». Eso le está dando ideas para Los Ilegales: «Me gustaría editar nuestras canciones en single vinilo aunque no sea rentable».

Hombre de acción y de reflexión (si quieren saber de él, acudan a sus jugosas conversaciones con el compañero Carlos H. Vázquez), el líder de Ilegales se maneja bien en situación de aislamiento. «Soy un solitario por naturaleza. En muchas ocasiones me he sumergido en absoluta soledad y no siento miedo a confesarme las más terribles verdades. Únicamente en soledad puede el individuo adquirir perspectiva para valorar el mundo circundante. Se ama, se aborrece o se es indiferente mucho mejor de lejos, fuera del influjo de la sangre. Es probable que descubras que nadie ha estado contigo y que todos vivimos solos. Esta no es una situación tan peligrosa como otras que he vivido. No estoy dispuesto a entregar mi vida sin pelear».

No es Jorge un tipo que se agazape en lo políticamente correcto. Él y los suyos llaman a la Rebelión en su último disco, y cuando se le pregunta por el mundo que le rodea, saca el arma y no desperdicia el tiro: «La gente tiene mala memoria y olvidará, si no lo ha olvidado ya, quién desmanteló la sanidad pública para dársela a manos privadas. El mundo seguirá trazando esa circunferencia ligeramente excéntrica alrededor del sol con una pequeña merma en la población de una especie tóxica». Y él… él seguirá haciendo lo de costumbre: «Buscar aventuras con todo lo que vea en el horizonte».

Anterior entrega de La otra vida: el refugio de Alejandro Pelayo.

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