La cara oculta del rock: Stevie Nicks, hasta el culo de coca

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“Estoy cabreada porque perdí diez años. Pasé de tener treinta y tantos a cincuenta y tantos”

Muchas veces, el mundo del rock y el de la droga caminan de la mano. Que se lo digan a Stevie Nicks. La cantante de Fleetwood Mac no solo tuvo que ser ingresada en una clínica de desintoxicación para tratar su adicción a la cocaína, sino que su vicio era tan exagerado que se comenta que llegó a introducírsela por el lugar más insospechado… ¿Fue así?

 

Una sección de HÉCTOR SÁNCHEZ.

 

“Los años de la cocaína”, así llamó Stevie Nicks al período de años entre 1975 y 1986. Que Nicks era adicta a esta droga no era ningún secreto; sin embargo, lo que no todo el mundo conocía era su peculiar forma de consumirla. Su habitual abuso de cocaína ya le había pasado factura: le había erosionado el interior de la nariz, creándole un agujero en el tabique nasal. Con la nariz casi perdida, la cantante de Fleetwood Mac no quería que su voz corriera la misma suerte. Así que si el “mono” atacaba de nuevo, a Nicks no le quedaba más remedio que pensar una forma alternativa para poder consumir su adictivo polvo blanco.

De esta manera, Stevie Nicks tuvo que buscar otro orificio corporal para poder continuar con su adicción. Y lo encontró en el lugar más insospechado: el ano. Pero para poder recibir su chute correspondiente, Nicks no estaba sola. La cantante ya no solo dependía de la cocaína, sino que también dependía de otra persona que le ayudara a introducirse una nueva dosis. Stevie Nicks contaba con la inestimable ayuda de un asistente cuya misión era absorber la cocaína con una pajita y, a continuación, soplar por la pajita para que la droga se introdujera en el orificio rectal de Nicks. A esto sí que se le puede considerar un trabajo de mierda.

¿Son los efectos de la cocaína consumida de esta manera tan escatológica los mismos que los de la consumida de la manera convencional? ¿Qué más da si a la cantante le servía? Lamark se quedaría escandalizado si hubiera visto como Nicks adaptaba su teoría de “la necesidad hace el órgano” a los propios vicios de la cantante. Pero no existen fotos ni nadie ha reconocido haber trabajado para Nicks facilitándole su dosis habitual de coca. El consumo anal de cocaína de la voz de Fleetwood Mac es una leyenda urbana cuyo origen se desconoce.

Este frívolo rumor también llegó a los oídos de la propia afectada y así respondió en la revista “Q Magazine” en mayo de 2001 cuando se le preguntó sobre este asunto: “Yo también he oído ese rumor. Pero obviamente, eso nunca sucedió. Es una afirmación absurda. No es cierto. Quizá ese desagradable rumor surgió del hecho de que la gente sabía que yo tenía un agujero enorme en la nariz, lo que en absoluto me impidió seguir metiéndome cocaína”. El agujero de la nariz de Nicks, que tiene el tamaño de un ojo, fue el precio que tuvo que pagar por su adicción: “Tengo un tejido muy delicado, así que me ha destrozado la nariz. Duele muchísimo. Maldigo el día que empecé a meterme cocaína. Ahora mismo, nada funciona bien en mi cabeza”. En esa misma entrevista, Stevie Nicks reconoció la razón por la que no quiso arreglarse su agujero del tabique nasal: “Ese agujero va en contra de los planes de Dios. Soy cantante. No puedo arreglármelo porque me cambiaría la voz, así que lo tendré para siempre y se va deteriorando poco a poco”. Además, en dicha entrevista, el recordar su adicción hizo que Nicks se arrepintiera de su vicio y pensó que su agujero en el tabique era un buen ejemplo de los riesgos del consumo de droga: “Si pudiera hablar con toda esa gente que se está metiendo cocaína ahora mismo les diría ‘vamos a meterme este bolígrafo por mi nariz a ver si os gusta. O aún mejor, vamos a meterme un cinturón por la nariz, porque el agujero es así de grande. Si le está haciendo eso a tu nariz, imagínate lo que le está haciendo a tu cabeza, cerebro y al funcionamiento de todo tu cuerpo”.

A mediados de los años 80, después de diez años de consumo y consciente de su dependencia por la cocaína, Stevie Nicks decidió poner fin, buscar una solución e ingresó en la clínica de desintoxicación Betty Ford. El doctor le recetó un tranquilizante llamado “Klonopin”, pero como muchas veces el remedio es peor que la enfermedad, la cantante se volvió adicta a este medicamento. Nicks lo estuvo consumiendo durante ocho años cuando no debería de haberlo tomado más de nueve semanas. El “Klonopin” le provocó depresión, sobrepeso y, como consecuencia de su abusado consumo, de la boca de Stevie Nicks salieron perlas como “no tengo recuerdos de esa gira”, al hablar de los conciertos que ofreció en 1989. Como no podía ser de otra manera, la cantante tuvo que someterse a otra desintoxicación para abandonar este producto después de que a finales de 1993 se hiciera un corte en la frente tras caerse cerca de una chimenea y no sintiera ningún dolor.

Ninguna adicción es buena, ya sea droga o medicamentos. La pobre Stevie Nicks se siente culpable: “Estoy cabreada porque perdí diez años. Pasé de tener treinta y tantos a cincuenta y tantos”. Al final la cantante no acabó hasta el culo de sus vicios, pero sí hasta las narices.

Nos veremos en La Cara Oculta del Rock…

Anterior entrega de La cara oculta del rock: Escenas de matrimonio con Marvin Gaye.

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