La cara oculta del rock: Bob Dylan, el ladrón del viento

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“¿Cómo podía Bob Dylan, el héroe del folk y el chico que dibujaba con sus palabras el sentimiento de una nación, ser un farsante y un ladrón?”

Lorre Wyatt era un estudiante de un instituto de Nueva Jersey. Pero no era un estudiante cualquiera; Wyatt era, ni más ni menos, el autor de una canción que se convertiría en himno y que después sería vendida a un conocido intérprete de folk. El tema era ‘Blowin’ in the wind’ y el cantante Bob Dylan. Héctor Sánchez nos relata la historia.

 

Texto: HÉCTOR SÁNCHEZ.

 

¿Cuántos caminos debe un mentiroso caminar antes de que reconozca una mentira? En 1963, Bob Dylan publicó su segundo elepé, “The Freewheelin’ Bob Dylan”, y el 4 de noviembre de ese mismo año, la revista “Newsweek” publicó un polémico artículo en el que echaba por tierra al compositor y toda la mitología creada a su alrededor. La publicación afirmaba que el tema con el que abría ese álbum, ‘Blowin’ in the wind’, no era una composición propia de Dylan, sino que el poeta del folk se había adueñado de esta canción después de robársela a un estudiante de Nueva Jersey.

Este estudiante era Lorre Wyatt, un alumno de un instituto de Millburn, Nueva Jersey, que tenía su propio grupo de folk llamado The Millburnaires y con el que había interpretado ‘Blowin’ in the wind’ meses antes de que la canción fuera publicada por Dylan. El tema impresionó a su público y las siguientes veces que le pidieron a Wyatt que tocara su maravillosa canción, éste se negaba a hacerlo. Cuando su tutora le preguntó por qué ya no quería interpretar ‘Blowin’ in the wind’, Wyatt respondió que no podía hacerlo ya que había vendido su composición por la suma de 1.000 dólares. Una cantidad que después aseguró haber donado a una organización benéfica.

Que Bob Dylan grabara después la canción solo tenía dos explicaciones: o bien era el misterioso comprador que había pagado al estudiante de Nueva Jersey para conseguir ‘Blowin’ in the wind’, o bien se había aprovechado, se la había robado y la había grabado firmándola como una composición propia. No era tan descabellado; Dylan y Wyatt se movían en los mismos ambientes. Bob Dylan visitó a Woody Guthire en el hospital Greystone de Nueva Jersey, el mismo hospital donde Lorre Wyatt ejercía de voluntario cantando canciones a los pacientes. Además, por esa época, tanto Dylan como Wyatt solían estar en Greenwich Village. Asimismo, más adelante, Mike Royko, del “Chicago Daily News” le preguntó a Lorre Wyatt si escribió ese tema y éste se negó a responder, lo que alimentaría su afirmación de que había vendido la canción y no podía hablar de ella ya que era parte del trato.

¿Cómo podía Bob Dylan, el héroe del folk y el chico que dibujaba con sus palabras el sentimiento de una nación, ser un farsante y un ladrón? Al final, como si de un relato de Poe se tratara, la conciencia de Lorre Wyatt pudo más y acabó confesando su secreto que tanto le atormentaba. En un artículo publicado en “New Times”, en 1974, y titulado “A rumor revisited”, Wyatt se retractaba de esta historia y contaba como su invención de la anécdota de ‘Blowin’ in the wind’ se le había ido de las manos.

Lo que sucedió en realidad es que Bob Dylan había compuesto el tema una tarde de 1962. En apenas diez minutos, y utilizando la melodía de una antigua canción de esclavos llamada ‘No more auction block’, el poeta ya tenía lista ‘Blowin’ in the wind’. Pero antes de que el mundo pudiera escucharla de su boca, permitió que las revistas especializadas en folk “Sing Out!” y “Broadside” publicaran la letra y la melodía. Un ejemplar de estas publicaciones cayó en manos del espabilado Wyatt.

Por entonces, Lorre necesitaba canciones para The Millburnaires y quedó prendado de las ideas que el tema de Dylan sugería: “Las ideas de una canción en particular tuvieron un impacto inevitable. Agitaron mi cabeza e hice grandes esfuerzos por encontrar mis propias palabras. Garabateé sin parar sentado ante mi escritorio, presionado por el próximo ensayo de los Millburnaires. Pero las palabras impresas seguían gustándome cada vez más y no pude resistir juntar la melodía con ellas”. Así fue cómo el estudiante de Nueva Jersey intentó mejorar una canción imposible y acabó adueñándose de ella.

Cuando se reunió con sus compañeros, Wyatt se debatió entre enseñarles la composición original o su intento de versión. Finalmente, se dejó llevar: les cantó la canción que encontró en la revista y decidió guardar silencio sobre su origen. En la reunión de Acción de Gracias, The Millburnaires sorprendieron a su público con ‘Blowin’ in the wind’ y a partir de aquí, los remordimientos de Lorre Wyatt no le permitieron volver a interpretar el tema. “Hice que pareciera que Pinocho tenía la nariz chata”, comentó en su confesión en “New Times”.

El bulo del robo de la canción publicado por la revista “Newsweek” sirvió para desprestigiar a Bob Dylan y para pasarle factura por unas declaraciones que contradecían a su personaje. El cantante había negado tener trato con sus padres en su afán de mostrar una típica actitud rebelde; sin embargo, Dylan les pagó la estancia en el hotel y el billete de avión para que pudieran verle actuar en el Carnegie Hall de Nueva York el 26 de octubre de 1963.

No obstante, el poeta del folk no dejaría que la revista le pisoteara de aquella manera. En algún concierto presentó ‘Blowin’ in the wind’ diciendo: “aquí está la canción que la revista ‘Newsweek’ dijo que yo no he escrito”. Además, ‘Restless Farewell’, el tema que cierra el álbum “The times they are a-changin’” (1964) fue su modo de defensa: “Oh, un falso reloj intenta agotar mi tiempo / desacreditarme, distraerme y molestarme. / Y la mugre de las habladurías me explota en la cara / y el polvo de los rumores me cubre. / Pero si la flecha sigue recta / y su punta es hábil, / podrá atravesar el polvo, por muy denso que sea. / Así que me plantaré / y seguiré como soy / y me despediré y me importará una mierda”.

Por su parte, Lorre Wyatt, acabó teniendo una pequeña carrera como cantautor de folk y firmó canciones para Pete Seeger o Peter, Paul & Mary; a su vez, estos últimos fueron quienes convirtieron ‘Blowin’ in the wind’ en un éxito. Cuando Wyatt confesó toda esta historia a su terapeuta, ésta sólo pudo responder: “al menos, tienes buen gusto”. Después de todo, la respuesta a este dilema no estaba soplando en el viento.

Nos veremos en La Cara Oculta del Rock…

Anterior entrega de La cara oculta del rock: Mick, Keith y Marianne. Sexo, drogas y chocolatina Mars.

Puedes seguir a Héctor Sánchez en su propio blog.

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