Frank Sinatra: Los años Reprise, tiempos de cambio

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«Son los años de sus relaciones con los Kennedy y Marilyn Monroe, pero también de los problemas con el Consejo de Control del Juego del Estado de Nevada por haber alojado al mafioso Sam Giancana en uno de sus hoteles que le obligaron a renunciar a su participación del nueve por ciento en el casino Sands, sede del Rat Pack»

Àlex Oró analiza la reciente reedición de seis de los LPs de la formidable etapa de Frank Sinatra en su propio sello, Reprise. Discos que se corresponden a días de cambio, con el cantante buscando nuevos públicos y probando, por tanto, nuevas estéticas musicales.

 

 

Texto: ÀLEX ORÓ.

 

A finales de los años cincuenta, Frank Sinatra era el rey del “show bussiness” en Estados Unidos. Representaba una exitosa forma de entender los espectáculos musicales, había protagonizado ya algunas de sus películas más memorables e incluso había ganado un Óscar al mejor actor de reparto por su participación en el film “De aquí a la eternidad”. En esa época, “La Voz” grababa para Capitol, una discográfica que le tenía atado con un contrato leonino. Pese a que su etapa con Capitol está considerada como la mejor de la carrera de Sinatra, el cantante de Hoboken (Nueva Jersey) se sentía castrado artísticamente y, seguramente, económicamente. Pese a ser el artista más exitoso de los Estados Unidos, Sinatra no tenía el control de sus grabaciones. No podía escoger repertorio, ni elegir el momento idóneo para grabar y lanzar los discos al mercado y eso era algo que, para un autentico “macho alfa” como él, le debía poner de los nervios.

Por eso, en la recta final de los cincuenta, Sinatra empezó a maniobrar para romper su contrato con Capitol. La Voz lo tenía claro. Quería crear su propia discográfica y controlar su carrera y, naturalmente, sus ingresos por royalties, que en esa época se estimaban en torno a los cuatro millones de dólares anuales.

En 1960 anuncia la creación de Reprise, el nuevo sello en el que grabaría sus canciones de forma casi estajanovista durante toda la década de los sesenta. Fueron unos años convulsos en lo personal. Creó más sellos discográficos, productoras de cine y televisión, aumentaron sus intereses en los negocios del juego en Las Vegas y Lago Tahoe e hizo importantes inversiones inmobiliarias. Son los años de sus relaciones con los Kennedy y Marilyn Monroe, pero también de los problemas con el Consejo de Control del Juego del Estado de Nevada por haber alojado al mafioso Sam Giancana en uno de sus hoteles que le obligaron a renunciar a su participación del nueve por ciento en el casino Sands, sede del Rat Pack, la pandilla de “ratas” formada por Dean Martin, Sammy Davies Jr, Peter Lawford y el propio Sinatra entre otros. Para colmo, en el 63, dos patanes secuestraron a su hijo Frank durante poco más de dos días. Los secuestradores fracasaron por las desavenencias que surgieron entre ellos. Todas estas circunstancias ocurridas durante el primer lustro de los sesenta hubieran afectado a la producción musical de cualquier artista. No obstante, no fueron un obstáculo para Sinatra que, como ya hemos comentado, decidió impulsar Reprise a toda costa.

Ahora, Universal, con su política de reediciones de esta prolífica etapa (casi veinte LPs en diez años), ha puesto en circulación de nuevo seis de aquellos discos: “All alone” (1962), “Softly as I leave you” (1964), “My kind of Broadway” (1965), “A man and his music” (1965) “Moonlight Sinatra” (1966) y “Francis A. & Edward K.” (1968). Son LP’s heterogéneos, en los que parece que Sinatra quiere tocar todos los palos posibles pero sin desmarcarse de su estilo personal, de su fraseo, de esa manera de controlar la respiración y los tempos que le hicieron famoso pero, sobre todo, por su manera de comunicar y transmitir emociones. Jugó con el pop, el jazz, el music hall y se dejó tentar levemente por el rock con la idea de acercarse a un público intergeneracional. No hay que olvidar que en el momento que Sinatra decide romper con Capitol, Elvis está arrasando en los Estados Unidos y que en el momento del nacimiento de Reprise, coincide casi con la eclosión de los Beatles. Los gustos de la juventud están cambiando y los crooners están perdiendo terreno frente a los grupos y los rockeros. Analicemos cómo Sinatra hizo frente a esta amenaza juvenil.

“All alone” (1962)

“All Alone” fue su segundo LP para Reprise tras “Swing alone with me”, de 1961. En un primer momento, Sinatra quería que el disco fuera una colección de valses y por ello se debía titular “Come waltz with me”. La idea y el título fueron descartados aunque los arreglos de Gordon Jenkins elevan el tono clasicista del álbum. “All alone”, grabado a principios del 62, se divide en dos bloques: los “standards” y las composiciones más recientes. En todo el conjunto destacan ‘Are you lonesome tonight?’ y las baladas ‘All alone’ y ‘The son is ended’, estas dos últimas, composiciones de Irving Berlin que abren y cierran el disco. En este trabajo, Sinatra parece encorsetado por unos temas excesivamente edulcorados.

“Softly as you leave” (1964)

Hemos leído en más de una ocasión que este disco es el primer acercamiento de Sinatra al rock. ¡Paren máquinas! Sinatra es Sinatra y el rock, amigos, es otra cosa, al menos para el que suscribe. No dudamos que La Voz quería ganarse al público juvenil, un mercado que, como ya hemos comentado, los crooners estaban perdiendo a pasos agigantados. Pero de eso a decir que este disco es una aproximación al rock, hay un trecho muy, muy largo. Ciertamente, Sinatra suena más dinámico gracias a los arreglos de Ernie Freeman. Temas como el que da título al disco, ‘Available’ y ‘Then suddenly love’ confirman esta voluntad de “rejuvenecer” el estilo del de Hoboken y acercarlo a las coordenadas del pop.

“My kind of Broadway” (1965)

Sinatra en estado puro e interpretando temas de las grandes comedias musicales de Broadway como ‘Hello Dolly!’, ‘Skycraper’, ‘Hot september’ o ‘Lost in the stars’, entre otras. Entre las interpretaciones más logradas de este álbum está ‘Luck be a lady’: Puestos a encontrarle un pero a este trabajo, quizás falta algo de pegada a la orquestación para potenciar todavía más a Sinatra.

«A man and his music» (1965)

Para celebrar su cincuenta aniversario, Sinatra proyectó editar este doble álbum que resumía su carrera. Incluye temas de sus etapas en RCA, Columbia y Capitol que fueron regrabadas para la ocasión (ya se sabe qué pasa con los contratos leoninos) y descartó el material de Reprise. Además, incluyó unas introducciones en las que explicaba anécdotas sobre su carrera o las canciones que si bien ofrecían información sobre la trayectoria del artista, entorpecían la audición del disco.

“Moonlight Sinatra” (1966)

Si tuviéramos que hablar de un disco “conceptual” en la obra de Sinatra, éste sería, sin duda, «Moonlight». Un LP que tiene la particularidad de que los diez temas que lo integran incluyen la palabra “moon” (luna) en el título. Es un LP de sonido cálido y sugestivo. Una obra menor en la trayectoria de Sinatra, pero resulta entretenida.

“Francis A. & Edward K” (1968)

Francis A. es Francis Albert Sinatra y Edward K. es Edward K. Ellington, dos de los iconos imprescindibles la música popular norteamericana del siglo XX. Esta colaboración levantó muchas expectativas entre la crítica de la época, aunque después el resultado final no fue de su agrado. Los biógrafos de Sinatra afirman que durante la grabación de este disco, el cantante no estaba en su mejor forma física y que el disco se resiente de ello. No obstante, es un trabajo en el que La Voz flaquea, pero la banda de Duke Ellington envuelve la canción como si de un caramelo se tratara. En el repertorio de ocho canciones lentas de este álbum se incluye sólo un tema de Ellington, ‘I like the sunrise’ y clásicos como ‘Sunny’.

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