Entrevista: Marky Ramone recuerda a los Ramones

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El baterista de la época dorada de los Ramones recrea en directo el repertorio del viejo grupo neoyorquino. ¿Un mero y especulativo ejercicio de nostalgia? Claro, no hay duda. Pero también una buena oportunidad de revivir aquellas canciones y una ocasión para conversar con él.

Texto: IGOR CUBILLO.

El baterista Marc Bell (Nueva York, 1956), más conocido como Marky Ramone desde que a finales de los años setenta completó junto a Joey Ramone, Johnny Ramone y Dee Dee Ramone la formación más recordada de Ramones, ha estrenado 2008 en España. Lo ha hecho embarcado en una gira planteada como un indisimulado homenaje a la banda que le aupó al Olimpo del punk rock. Y del rock and roll. Músicos del grupo argentino Expulsados hacen las veces de Johnny, Joey y Dee Dee, y lo mejor de todo es que el resultado no es lamentable. Al menos no lo fue a su paso por Bilbao, donde faltó todo atisbo de la grandeza de los homenajeados, pero los fans de Ramones pudimos esbozar más de una sonrisa, sacudir la cabeza con rabia y corear sus sencillos y demoledores estribillos. “Hey ho, let’s go!”.

¿Cómo has plantado tu actual gira?
Tratamos de hacer un tributo a Ramones. Llevamos un gran fondo con el logotipo, la pancarta de “Gabba Gabba Hey!”, tocamos 30 canciones de Ramones… Pero no me malinterpretes, no intento hacer una copia de un concierto de Ramones, dejamos que la gente se haga una idea de cómo éramos y les hacemos saber a los jóvenes que en los setenta ya había bandas que tocaban rápido y fuerte, que no todo empezó con Metallica o Green Day.

¿Por qué te acompañan Expulsados?
Es una banda argentina que solía ir a todos los conciertos de Ramones. En uno de ellos me dieron su CD, lo escuché y era bueno, con un sonido muy Ramones. Por eso pensé en ellos cuando decidí embarcarme en esta gira.

¿Ir sólo de gira, ser tú el reclamo, es muy diferente a hacerlo con Ramones?
Ahora mezclo pequeños clubs y grandes festivales. Por ejemplo, el pasado septiembre encabezamos en China, como Marky Ramone And Friends, el Beijing Pop Festival con Public Enemy y Nine Inch Nails, y fue guay ver a más de 20.000 personas cantando canciones de Ramones. También hacíamos así con Ramones; el último concierto en Nueva York fue en una sala pequeña, cuando pocos meses antes habíamos tocado en un campo de fútbol argentino ante 70.000 personas. Y recuerdo que en un concierto del pasado año, por el final de la gira, un niño de 9 ó 10 años vino con su padre y me dijo que era un gran fan de Ramones, que estaba empezando a tocar música gracias a Ramones y me dio su púa de guitarra. Una cosa así era imposible con Ramones.

Has dicho lo siguiente: “Ramones nunca vendimos millones de discos pero el tiempo nos ha dado la razón. Cambiamos el curso de la música”. ¿Por qué lo dices?
Porque los años setenta eran aburridos, sólo había música disco, grandes bandas de estadio, solos de cinco minutos, derroche de luces y grandes montajes. Pero nosotros éramos realmente originales. La gente ahora reconoce que no éramos una simple marca, que teníamos un sonido genuino, y esto es lo que los chavales buscan. Si sonábamos así es porque ese sonido salía de nuestro interior, de lo más profundo.

Muchos piensan que es fácil tocar vuestras canciones.
Sí, muchas bandas piensan “estas canciones son fáciles de tocar, vamos a hacer una versión”, pero cuando las tocas te das cuenta de que no es tan fácil como esperabas. Es imposible copiar el sonido de guitarra de Johnny, la voz de Joey o el ritmo de batería. Ahí tienes a bandas como Metallica o U2, grandes nombres que no han conseguido hacer sonar nuestras canciones. ¿Por qué? Es la magia de los Ramones, lo que nos hizo únicos.

¿Ramones fueron únicos?
Sí. Es como si ves un monumento. A mí me gusta recorrer Barcelona y ver la obra de Gaudí, todas esas casas, iglesias y parques tan originales en los que reconoces que fueron concebidos por él. Los Ramones fuimos eso mismo en el campo de la música.

¿Y crees que vuestro legado está suficientemente valorado?
Ahora sí. Nunca es demasiado tarde. Lo ensalzan bandas como U2, Metallica, Rob Zombie y Red Hot Chili Peppers, lo que me pregunto es por qué no sucedió antes, pero no tengo respuesta.

También os admira Lars Frederiksen, de Rancid, que dice que fuisteis “la mejor banda de rock and roll de todos los tiempos”.
Es lo que te decía: fuimos auténticos. No necesitábamos vender cinco millones de discos para hacer saber a la gente que éramos originales, y no seguimos las reglas establecidas. Por eso ninguna banda puede acercarse a Ramones, igual que ninguna banda puede acercarse a Beatles, Beach Boys, Rolling Stones o The Who.

El punk ha cumplido 30 años oficialmente. ¿No crees que nació antes de 1977, antes de que Sex Pistols lo popularizaran?
Para mí el punk no es como lo hicieron los británicos, no se trata sólo de colgarse imperdibles o teñirse el pelo de colores. Es una actitud. Johnny dijo muchas veces que Elvis Presley era un punk y yo estoy totalmente de acuerdo. Además, Ramones hicimos “Judy is a punk” en 1975, años antes de que Sex Pistols aparecieran. Lo divertido fue que cuando Sex Pistols fueron al estudio compraron el primer álbum de Ramones y le dijeron al técnico de sonido que querían sonar como nosotros.

¿Te gusta el rock que se hace hoy en día? ¿No crees que está un poco domesticado, que ha perdido su capacidad subversiva?
Hoy en día todo es dinero, dinero y dinero. Las discográficas no arriesgan con nuevas bandas, prefieren invertir en bandas de guaperas y “chicas picantes”, y ya sabes que ese material no se preocupa por la calidad. Y todo va tan rápido… Si tu primer álbum no es disco de oro, te echan de la compañía, no se deja crecer a las bandas. Y sin dinero no puedes promocionarte. Pero, te guste o no, el mundo actual es así; no sólo la música, todo.

Habrá excepciones.
Bandas como Green Day, Rancid o Pearl Jam todavía mantienen sus identidades. Y otras más “underground” como Riverboat Gamblers y Useless ID son también grandes, pero no tiene el apoyo de las multinacionales. Puedo asegurarte que patean culos, no como Busted o Simple Plan. Lo siento por los chavales que se los toman en serio, con sus viseras y sus bermudas. Vamos, ¡me gustaría verles en el CBGB, en los años setenta, tratando de explicarle a Dee Dee o a Johnny Thunders que lo que hacen es punk!

¿Cómo surgió tu inconfundible forma de tocar la batería?
Empecé a tocar motivado por los Beatles, que siempre ha sido mi banda favorita de todos los tiempos. En cuanto a mi estilo ramoniano, fue Tommy quien me mostró cómo hacerlo, y luego lo perfeccioné utilizando mis dedos. Johnny quería tocar más y más rápido, y con el brazo era imposible. Muchos me preguntan por el truco, y no tengo problemas en contarlo, sólo tienes que practicar mucho.

Al margen de esta gira de homenaje, tú ahora compones tu propio repertorio. ¿Qué buscas en una canción?

Lo principal es la melodía. Si cantas una canción y no consigues una melodía pegadiza, olvídate de ella. Mis fuentes de inspiración son toda la “british invasión”, Beach Boys y, claro, Ramones.

¿Por qué no cantas más a menudo?

He cantado en alguna cara B, pero yo soy un baterista, prefiero dejar que cantan los cantantes.

No es la primera vez que actúas en España. ¿Qué es lo que más te gusta del país y de su gente?

Me encanta vuestro país, igual que me encanta Italia, Japón… Pero quiero pasar unos días aquí cuando finalice el tour europeo, sentarme en una terraza y tomarme unas tapas. Adoro el jamón, y también esos pequeños pimientos verdes con sal. Y el público es fantástico. No sé por qué, pero países latinos como España, Suramérica e Italia adoran a Ramones. Quizá sea por el nombre. Es extraño, la mayoría de la gente no habla inglés, pero canta nuestras canciones. Ésta es la magia de la música.

Bruce Springsteen dice que la política exterior de tu país le hace cada día más difícil sentirse orgulloso de ser americano. ¿Te sucede a ti igual?

A mí no me preocupa qué presidente tenemos, estoy encantado de ser de donde soy. Por supuesto, no estoy de acuerdo con muchas de las cosas que George Bush está haciendo, no estoy orgulloso de ellas, pero para mí ser ciudadano americano es magnífico.

¿Qué proyectos tienes en mente?
No sé qué me deparará el futuro. El último álbum que he hecho ha sido Start of the century, una recopilación de discos que hice con Intruders cuando Ramones nos separamos. Muchas de las canciones están producidas por Lars Frederiksen y en una (“Don’t blame me”) participa Joan Jett. Es un disco de punk rock, pero la temática de las canciones es totalmente diferente a la de las canciones de Ramones. Lo sacamos el año pasado y por el momento es suficiente. Pero seguro que seguiré tocando. Cuando tocar se convierta en algo aburrido, entonces pararé y diré adiós.

 

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