Elastica (1995), de Elastica

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OPERACIÓN RESCATE

«Formaron parte fundamental de la columna vertebral del britpop, encabezando su cara más heterodoxa y menos fina»

 

Sara Morales nos transporta a 1995 para recordar el debut discográfico de Elastica, la banda liderada por Justine Frischman. Un disco acelerado y heredero del punk de los 70 con el que lograron abrirse hueco entre las propuestas de britpop.

 

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Elastica
Elastica
DECEPTIVE RECORDS, 1995

 

Texto: SARA MORALES.

 

Militaron en las filas del britpop casi desde el nacimiento del movimiento y se volcaron con su facción femme, pues desde la combustión de Chrissie Hynde con sus Pretenders, ningún grupo inglés había vuelto a dar cuenta popular de su liderazgo creativo y vocal a manos de una mujer. Pero habían llegado los noventa y el mundo, al tiempo que revoloteaba con el Leisure de Blur y celebraba el nacimiento de Oasis, tuvo a bien hacer un sitio a la propuesta que la incandescente Justine Frischmann traía bajo el brazo con su banda, Elastica.

Con las puertas de la escena abiertas de par en par, avalada por un pasado como parte fundacional de Suede y por ser, en aquel momento, la novia de Damon Albarn, a Frischmann no le tocó sudar demasiado la camiseta para ser escuchada. Sin embargo, a pesar de estas sólidas credenciales, que sin duda allanaron el camino, Elastica demostraron que lo que venían dispuestos a ofrecer mereció la pena por sí mismo.

 

El álbum más punk del britpop

Poco amigos de los solos cristalinos, adictos a la aceleración y herederos del pulso punk rock de los setenta, el cuarteto de Londres aterrizó en la escena en 1993 con el lanzamiento de “Stutter”. Un single rápido, canalla y contagioso escrito por la propia líder sobre la impotencia masculina en las noches de borrachera, que les llevaría a alcanzar el éxito inmediato y que, por ende, no dudaron en añadir al set de canciones del álbum con el que debutarían dos años más tarde, este Elastica.

 

 

Como era de esperar, el hit volvió a estallar con la misma potencia de la primera vez convirtiéndose en una de las gemas del disco. Pero aquello tampoco hizo sombra a otras lindezas que encontramos en él como “Line up”, con esa poderosa batería de Justin Welch y una línea de bajo que se acerca peligrosamente al “Girls and boys” de Blur, o “Car song” y el sucio desequilibrio que la envuelve.
Un total de quince cortes grabados en los Konk Studios de la capital británica junto al productor Marc Waterman, que cayeron como un soplo de aire fresco y ligero en mitad del brote cultural de la Cool Britannia. Fue a partir de entonces, en aquel mismo 1995 en que vio la luz el álbum, cuando la banda pasó directamente a formar parte fundamental de la columna vertebral del britpop, encabezando su cara más heterodoxa y menos fina. A penas tardaron en alcanzar el número uno del ranking inglés y su estreno se posicionó, sin apenas rivales, como uno de los discos más rápidamente vendidos en la historia de Reino Unido hasta aquel momento.

 

Canciones polémicas

El resto de Europa también había acogido de buena gana el trabajo de la banda, elevando hasta los altares el tema “Connection”. Una canción que divaga entre los envites a la fortuna – o a la mala suerte- que trae la vida y que, curiosamente, fue objeto de controversia debido al gran parecido con un tema de Wire, “Three girl rhumba”. Esa intro plagada de sintetizadores, a los que de forma gradual se van sumando las guitarras, es prácticamente una copia -algo más limpia- de la original del grupo post punk, en el que Elastica reconocía haberse apoyado como una de sus mayores influencias.

 

 

Aunque el juicio terminó resolviéndose fuera de los tribunales, la polémica por plagio continuó persiguiendo a Justine Frischmann y los suyos; esta vez la causa fue la canción “Waking up” y sus similitudes con “No more heroes” de The Stranglers. Los editores de estos se pusieron en contacto con Elastica antes de que su disco saliera al mercado y llegaron a un acuerdo verbal que pasaba por ceder al grupo damnificado el cuarenta por ciento de las regalías del álbum, además de acreditarlos como coautores de dicha composición.

 

 

De todo aquello el público sería consciente una vez estuvo el disco ya circulando por las revistas, las radios y los puntos de venta; pero los litigios no solo no consiguieron deslucirlo, sino que contribuyeron a alzarlo hasta los charts estadounidenses de Billboard y hasta la conquista del Glastonbury y el Lollapalooza de aquel 1995.

 

Un trabajo poseedor de canciones que seguirían aplastando las listas años después, incluso con el britpop empezando a consumirse.

Anterior entrega de Operación rescate: Fandango! (1975), de ZZ Top.

 

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