El disco del día: «I lost my mind»

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«Recopila trece temas de bandas de serie Z que grabaron en España en el período 1971-1977 para pequeñas discográficas independientes –muchas de ellas de provincias– o de masters que nunca fueron prensados en vinilo. Hay un poco de todo: garaje psicodélico, hard-rock, funk, progresivo, flamenco rock…»

 


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«I lost my mind»
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Texto: ÀLEX ORÓ.
 

 

Hubo un tiempo que en España, para ser “moderno” musicalmente hablando, había que escuchar a Jimi Hendrix, Deep Purple, Black Sabbath, Santana o haberse empachado de lo lindo con el rock progresivo. De eso hace ya la friolera de cuarenta años y quizás por ello ha llegado el momento en que se valora en su justa medida las grabaciones de bandas españolas de esa época, denostadas durante años. No es un fenómeno nuevo, ya que sucedió exactamente lo mismo hace unas décadas con todo el material de los sesenta. “I lost my mind” recopila trece temas de bandas de serie Z que grabaron en España en el periodo 1971-1977 para pequeñas discográficas independientes –muchas de ellas de provincias– o de masters que nunca fueron prensados en vinilo. Hay un poco de todo: garaje psicodélico, hard-rock, funk, progresivo, flamenco rock… es decir, los estilos más “modernos” y “melenudos” de esa época.

La selección de las canciones incluidas ha corrido a cargo de Álex Carretero, uno de los más importantes “connoisseurs” y rastreadores de oscuras bandas de los sesenta y los setenta. En esta ocasión, el compilador nos propone iniciar la audición con ‘If you go away’ de Iron Horse, un grupo madrileño lastrado por su falta de experiencia en el estudio pero que fue capaz de fusionar los sonidos ácidos y unas incipientes influencias progresivas. Más aguerridos suenan Atardecer con su ‘Escúchame’, con un pie y medio en el sonido garaje de los sesenta en la onda Cheyenes, aunque la grabación es de 1974. El flamenco rock está representado por Los Grecos, una banda que grabó para el sello Musimar de Málaga y que estaba influenciada poderosamente por grupos como Smash o Gong, que nos presentan una potente fusión entre la psicodelia y el flamenco que lleva por título ‘Ante el altar’. Nuestra favorita es ‘Víbora’ de una formación llamada Snake, que grabó un único single en 1977 para la diminuta discográfica canaria Canary Records. Según las notas que acompañan al disco, en los círculos del coleccionismo discográfico solo se conoce una copia de esta grabación de hard-rock setentero, que tenía una de las portadas más bizarras del rock español que recuerda este crítico y que ha sido escogida también para la de esta recopilación.

Los sonidos más o menos “bailables” los aportan combos como Los Demar con una versión del ‘Oye como va’ o The Ten Tops (sí, han leído bien, Ten y no Teen Tops, como la banda mexicana de rock and roll de los sesenta), seudónimo bajo el que se escondían los músicos de acompañamiento de Rudy Ventura, que apuestan por una mezcla de funk y psicodelia llamada ‘Margarina’. Entre las aportaciones más raras de “I lost my mind” y, por tanto más valiosas para el aficionado, figuran Els Talps y Polmagenti, dos bandas de las que Carretero ha recuperado sendas demos. Los primeros fueron una formación catalana influenciada por Hendrix que aporta un instrumental titulado ‘Som-hi’, que puede recordar a los primeros singles de Màquina! Polmagenti, por su parte, nos presenta un tema de inquietante título: ‘Reino oscuro de Satanás’, que gustará especialmente a los fans de la psicodelia británica del tramo final de los sesenta. En este tipo de recopilaciones siempre hay una canción que destaca por su letra absolutamente caducada y que puede provocar alguna sonrisa. Es el caso de los granadinos Piñonate y su ‘Abertura’, en la que entre pedales wah-wah y fuzz se habla de “cantarle a mis padres: Mozart, Schubert y Listz”.

“I lost my mind” es un paso de gigante en la recuperación de la memoria histórica del rock español de los setenta, una década en la que rozó la marginalidad absoluta por las presiones del régimen franquista que lo veía como una cantera de vagos, maleantes y desafectos políticos; el desinterés de la industria discográfica y un público que, mayoritariamente, prefería propuestas sonoras más amables.

Anterior disco del día: Nosoträsh.

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