Dirty Three: Hambrientos por grabar

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«La música instrumental permite al oyente conectarse de una manera diferente, dando más de sí mismo a la historia, lo que es imposible con las letras. Un tema instrumental también tiene cualidades narrativas o líricas»

Tras siete años de silencio, el trío australiano de rock instrumental publica “Toward the low sun”, un trabajo inclasificable y lleno de matices, que vuelve a situarles al margen de reduccionismos genéricos. Eduardo Guillot entrevista a Warren Ellis.

 

 

Texto: EDUARDO GUILLOT.

 

 
Hoy todo el mundo sabe que Warren Ellis es ese tipo de larga barba que secunda a Nick Cave con su desbocado violín en los Bad Seeds y Grinderman. Pero antes de eso ya grababa con su propio grupo instrumental, Dirty Three, que comparte con Jim White y Mick Turner, y que acaba de publicar el estupendo “Toward the low sun”, tras siete años de silencio discográfico. «Hemos estado ocupados. En alguna ocasión intentamos meternos en el estudio, pero hasta ahora no había sido posible», explica Ellis, que no es el único pluriempleado en el trío: Mick es un reputado artista visual y Jim graba y actúa regularmente con Cat Power, Bonnie ‘Prince’ Billy, Nina Nastasia o PJ Harvey. «Afortunadamente, hemos pasado mucho tiempo juntos, porque no hemos parado de tocar. Y los conciertos nos han permitido intentar reinventarnos cada noche y abrir la estructura de las canciones. Cuando empezamos a darnos cuenta de que eso funcionaba en el estudio, fue estupendo».

De ahí que hayan grabado el disco tocando en directo, para preservar la forma de trabajo que dio origen a las canciones. «Nos enchufamos y tocamos. Queríamos movernos en nuevas direcciones. El tiempo que ha transcurrido ha sido positivo, porque nos ha pillado hambrientos por grabar. Cuanto más tiempo llevas, más duro se hace intentar, al menos, seguir marcándote retos, sentir que sigues siendo honesto. En un grupo de tres personas eres muy consciente de tus limitaciones, y después de dos o tres álbumes es fácil sentirse exhausto y pensar que ya se han recorrido todos los caminos posibles. Nuestro desafío era ver si podíamos seguir haciendo crecer el lenguaje musical que usamos».

Por eso conservan una frescura que remite a sus primeras grabaciones, aunque en 2012 se cumplan dos décadas de su debut. «Esa relación tiene que ver con la libertad de que gozamos en los primeros discos y el uso de estructuras sonoras más simples, dejando que los instrumentos hablen por sí mismos. La idea era ver qué ocurría si nos permitíamos trabajar con libertad. Esa aproximación ha sido deliberada».

Lo curioso es que lo consiguen pese a vivir en lugares tan alejados como Melbourne, Nueva York y París: «Es duro, pero no creo que trabajáramos más si viviéramos en la misma ciudad. Todos los grupos en los que he tocado han tenido este tipo de problemas. Pero cuando te juntas con los demás, el tiempo es muy valioso. Cuando estaba en la misma ciudad que el resto del grupo, no quedábamos para ensayar ni teníamos establecida una rutina de hacerlo, por ejemplo, una vez al mes. Las cosas no funcionan así. Vivir en ciudades diferentes funciona porque añade presión. Y es probable que si residiéramos en la misma ciudad ya nos hubiéramos matado unos a otros».

Una de las principales características de Dirty Three es que su música es instrumental. ¿Una forma más pura de expresar sensaciones? «Ciertamente, hay un aspecto emocional en la música instrumental que es muy personal, en particular para el oyente. Puedes conectarte de manera diferente, porque en los temas cantados, la letra cuenta algo, tiende a ofrecer un punto de vista concreto sobre una historia, una opinión o una relación. En los instrumentales es diferente. ‘Rumble’, el tema de Link Wray, es un buen ejemplo. No se dice ni una palabra, pero transmite una gran sensación de amenaza. La música instrumental permite al oyente conectarse de una manera diferente, dando más de sí mismo a la historia, lo que es imposible con las letras. Un tema instrumental también tiene cualidades narrativas o líricas».

Lo curioso es que Ellis compone bandas sonoras (“La carretera”, “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”), pero no con Dirty Three, sino a dúo con Nick Cave. «Creamos piezas acompañadas de las imágenes del filme, y el aspecto narrativo de la música es diferente. No creo que la música de Dirty Three funcionara particularmente bien con las imágenes, es muy fuerte emocionalmente y posee una firme narrativa propia. Mucha música de cine tiene cualidades atmosféricas, y nosotros sonamos más sólidos».

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