Diez canciones para rendirse a Benjamin Biolay

Autor:

Carlos Pérez de Ziriza repasa la jugosa obra del músico francés Benjamin Biolay y escoge diez de sus grandes canciones para acompañar la lectura del Cuadernos Efe Eme número 28.

 

Selección y texto: CARLOS PÉREZ DE ZIRIZA.

 

Complementando el texto que hemos redactado para el número 28 de Cuadernos Efe Eme, a continuación seleccionamos diez canciones para enamorarse sin remedio de la música de Benjamin Biolay. Uno de los mejores músicos franceses —y europeos— de lo que llevamos de siglo XXI, sin duda. Un compositor de canciones polifacético y carismático, de apetito omnívoro, tremendamente dotado para la factura de melodías memorables y arreglos fastuosos. Capaz también de regenerarse y madurar como los mejores vinos, como muestra su obra más reciente.

Esta es nuestra propuesta.

 

1. “Jardin D’hiver” (2000)

Con ella empezó todo. Keren Ann y Biolay la escribieron para Henri Salvador, y la jugada no pudo salir más redonda. Salvador tenía 83 años; Biolay, 27. Cadencia de bossa nova en una canción tan válida como tarjeta de presentación como de viñeta crepuscular.

 

2. “Les cerfs-volants” (Rose Kennedy, 2001)

Derroche de melancolía de tinte cinematográfico en el corte más sensacional de su debut, Rose Kennedy (2001). De hecho, es Marylin Monroe a quien se escucha, cantando “River of no return”, en el sampler que se acoda entre sus primeras estrofas y el estribillo. Conmovedores arreglos de cuerda in crescendo. Ya apuntaba a clasicazo.

 

3. “Nuits blanches” (Négatif, 2003)

Acolchado casi trip hop y cuerdas que lloran (al modo de lo que hacía un poco antes el irlandés Perry Blake, quien siempre tuvo su mayor audiencia en Francia) al servicio de una voz susurrante, que no necesita volumen para seducir. Las comparaciones con Gainsbourg estaban servidas. De Négatif (2003).

 

4. “Chaise à Tokyo” (Négatif, 2003)

El Biolay más pop, comercial y aparentemente liviano. Otro de los registros indispensables, pues, para entender su poliédrica valía. Los coros son de Chiara Mastroianni, entonces su esposa, con quien grabaría un año más tarde Home (2004). También de Négatif (2004), cuyo mayúsculo corte titular también merecería figurar aquí.

 

5. “Dans la Merco Benz” (Trash yé yé, 2007)

Su amor estaba ya cansado, y no se dejaba cegar por los lujos. Eso es al menos lo que se infiere de la letra de esta canción contagiosa, punta de lanza de Trash yé yé (2007) tras el relativo patinazo que supuso À l’origine (2005), del que lo mejor era su tema titular. Lo mejor estaba aún por llegar, en cualquier caso.

 

6. “La superbe” (La superbe, 2010)

Melodramón pop de muy altos vuelos con el que descorchó un doble disco de lo más caleidoscópico, diverso, ambicioso, desafiante y definitivamente magistral. La maduración de su fórmula en el lugar adecuado y en el momento adecuado. Duele dejarse cortes del disco homónimo en el tintero.

 

7. “L’espoir fait vivre” (La superbe, 2010)

Fogonazo pop de pegada instantánea que recuerda mucho a los New Order más luminosos: no será la última vez: escuchen la extraordinaria “Papillon noir”, de su álbum de 2020. Otro de los picos de un trabajo, el inagotable La superbe (2010), repleto de ellos, como “Si tu suis mon regard”, “Ton héritage”, “Sans viser personne” o “Prenons le large”, cuyo onomatopéyico inicio siempre me recordó al “Eardrum Buzz” de Wire.

 

8. “Palermo Queens” (Palermo Hollywood, 2016)

Deliciosa. Puede romper con la atmósfera general de esta selección, pero hay que consignar aquí al Biolay más canchero, más inquieto, más latino y porteño, el que se fue a Buenos Aires y se dejó empapar del tango y la cumbia. Aquí lo borda, con la actriz Sofía Wilhelmi. Todo el mundo a mover el bum bum.

 

9. “Idéogrammes” (Grand prix, 2020)

Su vis más rock y su vis más pop en la misma canción, y con la voz algo ajada por el tiempo (y el tabaco). También valdría la belleza lounge de la enorme “Interlagos (Saudade)”, porque Grand prix (2020) es una auténtica mina.

 

10. “Comment est ta peine?” (Grand prix, 2020)

Es la primera canción y la punta de lanza de Grand prix (2020), otro nuevo éxito de ventas y de premios Victoire de la Musique, también su corte más escuchado en Spotify con más de doce millones de reproducciones. Si en 2001 Biolay era una gran promesa, y en 2010 un valor consolidado, se puede decir que en 2021 está ya a la altura de las leyendas con quien siempre se le comparó.

 

Artículos relacionados