Diez canciones imprescindibles de Luz Casal

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Rozando las cuatro décadas de trabajo, Luz Casal posee una de las trayectorias más largas y sólidas del panorama nacional. Javier Escorzo recorre su discografía para encontrar diez piezas inolvidables de la artista gallega.

 

Selección y texto: JAVIER ESCORZO.
Foto: PATRICIA J. GARCINUÑO.

 

Luz Casal es, sin lugar a dudas, una de las figuras más importantes en la historia de la música española. Lo tiene todo: talento, carisma natural, voz reconocible, capacidad de trabajo y una versatilidad que le ha permitido reinventarse una y otra vez a lo largo de su carrera, que aquí repasamos a partir de diez de sus canciones más emblemáticas

 

1. “No aguanto más” (Luz, Zafiro, 1982).

Se puede decir que la pasión de Luz Casal por la música es algo innato. Siendo todavía una niña, su madre la acompañaba a cantar en fiestas y concursos noveles. En 1982 publicó su primer disco, Luz, producido por Carlos Narea y grabado entre Madrid, Bruselas y Ámsterdam. Rápidamente llegaron sus primeros éxitos. El corte que abría el álbum, “No aguanto más”, comenzaba pisando fuerte: «Estoy cansada de ser una muñeca más entre paredes de cartón, no es suficiente mirar la televisión para saber que esto va mal». Cuentan que la mismísima Nico, diva y cantante de The Velvet Underground que terminó viviendo en España, se enamoró de esta canción y vaticinó muchos éxitos a su intérprete. No se equivocó.

 

 

2. “Deseo en silencio” (Luz III, Zafiro, 1985).

Tras actuar delante de cientos de miles de personas en la gira Rock de una noche de verano de Miguel Ríos, y grabar su segundo disco (Los ojos del gato, Zafiro, 1984), la artista gallega publicó su tercer álbum, Luz III. La canción más célebre del trabajo era “Rufino”, tema compuesto por Carmen Santonja de Vainica Doble. También incluía una acertada versión de “Una décima de segundo” de Nacha Pop. Sin embargo, aquí vamos a detenernos en “Deseo en silencio”, tema compuesto al alimón por Santiago Auserón, Antonio Vega y la propia Luz. Ahí es nada.

 

 

3. “No me importa nada”, (Luz V, Hispavox, 1989).

El quinto trabajo de Luz Casal marcó el punto de inflexión definitivo en su carrera. Fue el primero que grabó para la multinacional Hispavox y con el que alcanzó el éxito masivo. Algunas canciones se grabaron en los estudios de Phil Manzanera bajo la producción de Chucho Merchán. Curiosamente, el ex de Roxy Music no tocó en ninguna canción porque Merchán le consideraba un guitarrista pésimo. No hace falta recordar que, pocos meses más tarde, Manzanera produciría el mítico Senderos de traición de Héroes del Silencio. Posteriormente, Luz grabó en Madrid una segunda tanda de canciones a las órdenes de Paco Trinidad, que venía de trabajar con Siniestro Total, Hombres G o Duncan Dhu, entre otros. Luz V contenía hits imperecederos como “Te dejé marchar”, “Loca” o “No me importa nada”.

 

 

4. “Piensa en mí” (A contraluz, Hispavox, 1991).

Fue en una fiesta celebrada en Madrid, en el año 1990. Luz coincidió con Pedro Almodóvar y el director manchego le anunció que quería dos canciones suyas para su próxima película. Tras varios contactos posteriores, la gallega grabó, en un solo día y bajo la producción de Paco Trinidad, “Un año de amor” y “Piensa en mí”. Sobre esta última, comentó que la había cantado asumiendo el papel de cantante mayor y en decadencia, como el inolvidable personaje al que dio vida Marisa Paredes en Tacones lejanos. El resto es historia del cine y la música de nuestro país.

 

 

5. “Entre mis recuerdos” (Como la flor prometida, Hispavox, 1995).

Cuando el éxito, tanto nacional como internacional, era ya abrumador, llegó Como la flor prometida para hacerlo crecer más todavía. El título del álbum hacía referencia a un escrito del Subcomandante Marcos y, entre una impecable colección de canciones, destacaba “Entre mis recuerdos”, un tema compuesto por Albert Hammond cuya letra fue utilizada por Luz para evadirse de experiencias tan duras como la de la muerte de su padre: «Cuando la pena cae sobre mí, el mundo deja ya de existir, miro hacia atrás y busco entre mis recuerdos».

 

 

6. “Negra sombra” (A irmandade das estrelas, Carlos Núñez, BMG Ariola, 1996).

En 1996 participó en el debut discográfico del gaitero y flautista gallego Carlos Núñez. En el álbum colaboraron otros artistas como Kepa Junkera, Dulce Pontes, The Chieftains o La Vieja Trova Santiaguera. La canción que Luz interpretó fue “Negra sombra”, una melodía tradicional gallega sobre la que Juan Montes adaptó un poema de Rosalía de Castro. En la grabación también tocó Ry Cooder. Años más tarde, Alejandro Amenábar escogió este tema para la banda sonora de su película Mar adentro, con lo que su popularidad se disparó.

 

 

7. “Mi confianza” (Un mar de confianza, Hispavox, 1999).

Tuvieron que pasar cuatro años para que llegase un disco de canciones nuevas, y este fue Un mar de confianza. El título hacía referencia al gran momento interior que vivía la artista, que rebosaba seguridad y confianza en sí misma. El álbum se cocinó a fuego lento, mimando cada detalle, y Luz estuvo más presente que nunca en su composición, aunque contó con ciertos colaboradores, algunos habituales, para escribir las letras, como Pablo Sycet, Carmen Santoja, Carolina Cortés y Pablo Guerrero. El tono general era sereno y predominaban las baladas, como la que fue escogida como primer single.

 

 

 

8. “Un nuevo día brillará” (Sencilla alegría, EMI, 2004).

La carrera de Luz seguía avanzando a ritmo imparable y en 2004 publicó Sencilla alegría, un disco que contenía temas tan emotivos como “Ecos”, inspirada en los brutales atentados del 11 de marzo en Madrid, o la irresistible rumba “Un nuevo día brillará”. Por estas fechas y, posiblemente a raíz de esta canción, Nacho Vegas admitió que siempre le habían gustado los singles que escuchaba de Luz Casal e incluso llegó a escribir una canción para ella, “La noche más larga del año”, aunque la artista no llegó nunca a escucharla, ya que la discográfica la descartó por considerarla «poco comercial». Finalmente, el asturiano la incluyó (con algunas modificaciones) en su álbum Desparezca aquí (Limbo Starr, 2005). La gira de Sencilla alegría, que estaba siendo triunfal, se vio abruptamente interrumpida cuando a Luz le detectaron un cáncer de mama. Afortunadamente, todavía quedaban muchos días por brillar.

 

 

9. “Sé feliz” (Vida tóxica, EMI, 2007).

Conociendo la arrolladora personalidad de nuestra protagonista, a nadie le extrañará que esta brava mujer no hincase la rodilla ante la enfermedad, por muy grave que esta fuera. Durante varios meses Luz compaginó las durísimas sesiones de quimioterapia con el trabajo en su nuevo álbum. A nadie debería extrañarle; los artistas de raza no saben diferenciar su vida personal de su vida artística, por lo que, se alguna manera, la música fue una parte esencial de su recuperación. El disco, que llevaba por título Vida tóxica (por toda la medicación que tuvo que tomar), se abría con una reafirmación contundente y extrema: “Sé feliz”.

 

 

10. “Lucas” (Que corra el aire, Warner, 2018).

El tiempo pasó y Luz continuó con su carrera. Se sucedieron los discos, las giras nacionales e internacionales, los premios y reconocimientos. Incluso sufrió una recaída de su enfermedad, que también superó. Su último trabajo hasta la fecha es el magnífico Que corra el aire, en el que contó con la producción de Ricky Falkner (Love of Lesbian, Sidonie, Elefantes, Iván Ferreiro…). Al parecer, Luz escuchó Me mata si me necesitas, álbum de Quique González producido por Ricky, y el resultado le gustó tanto que quiso trabajar con él. Una de las canciones más emocionantes del disco era “Lucas”, que narra la historia de un niño que falleció antes de tiempo a causa de una enfermedad. Tras su muerte, una amiga de su clase iba a visitarle al cementerio y le dejaba cartas en las que le contaba las novedades del colegio.

 

 

Bonus track: “Que no me silbes” (Una noche nada más, El Drogas, 2016, Warner).

Aunque a lo largo de su dilatada trayectoria ha vestido sus canciones con un montón de trajes diferentes, la raíz de Luz siempre ha sido rockera. Así lo ha demostrado en sus discos y, muy especialmente, en sus actuaciones en directo, en las que se desenvuelve como un auténtico ciclón. También en muchas de sus colaboraciones con artistas como Miguel Ríos, Rosendo o esta que rescatamos aquí, grabada en la Ciudadela de Pamplona para Un día nada más, el disco en directo de El Drogas.

 

 

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