Corriente alterna: Los sesenta de Dylan

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“Son rarezas pero a la vez no lo son, porque son tomas descartadas pero a su vez canciones completas salvo un par de guiños, casi una visión paralela de lo que podría haber sido la canción de no haberle dado una vuelta de más o de menos. Y Dylan les daba muchas”

 

Juanjo Ordás aprovecha el último volumen de las “Bootleg Series” dedicado a Dylan para ahondar en el valor de esas grabaciones y en los motivos por los que completan la forma de acercarse a su obra.

 

 

Una sección de JUANJO ORDÁS.

 

 

Las “Bootleg Series” de Dylan no son necesarias, porque necesario en la vida hay poco. Además, los discos originales son los discos originales, la obra con mayúsculas, y una visita al pasado no deja de ser eso, una visita. Pero –y este es un pero de los grandes– para los seguidores del músico las “Bootlegs Series” son un tesoro. Y me incluyo. Tengo mis etapas favoritas de su carrera, mientras que su primer periodo folk nunca me ha gustado, hay otras que me fascinan, como por ejemplo la de mitad de los sesenta, la más obvia, la de “Bring it all back home”, “Highway 61 revisited” y “Blonde on blonde”, los álbumes clásicos por antonomasia. Sí, los demás nos gustan mucho también a todos, pero si tuvieras que explicarle a un extraterrestre quién es Dylan, ¿no serían esos tres los que escogerías? Son una elección muy evidente, pero la más lógica. Y a ellos va dedicado el decimosegundo volumen de las “Bootleg Series”, esta vez titulado “The cutting edge”. ¿Es un disco que la humanidad necesite? No, porque ya están ahí “Bring it all back home”, “Highway 61 revisited” y “Blonde on blonde”. ¿Es un disco que los fans de Dylan necesiten? Definitivamente sí y sí.

 

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La cantidad de de trabajo que Dylan sacó adelante en apenas dos años sigue impresionando, exudaba inspiración y sabía canalizarla. Es sumamente interesante escuchar cómo se trabajaban esas canciones históricas durante aquellas sesiones de estudio que produjeron tres de los grandes discos de la historia de la música popular. Como siempre, este volumen nos arma para la aventura con un libreto grueso que será guía indispensable para saber qué caminos recorremos. La edición doble es más que suficiente, aunque la séxtuple sea tentadora y la deluxe inabarcable e inalcanzable. Son rarezas pero a la vez no lo son, porque son tomas descartadas pero a su vez canciones completas salvo un par de guiños, casi una visión paralela de lo que podría haber sido la canción de no haberle dado una vuelta de más o de menos. Y Dylan les daba muchas. Es curioso pensar que esa cuarta toma de ‘I want you’ podría haber sido la definitiva, con unos teclados de Al Kooper más juguetones y más pop, o que ‘Highway 61 revisited’ podría haber quedado aún más sobria que la original.

Tenemos tan escuchados los discos originales que “The cutting edge” es un balón de oxígeno. Pero es mucho más, es un artefacto que contiene la visión de Dylan de la década de los sesenta, la fusión definitiva de todo lo que ocurría en unos Estados Unidos convulsos. William Burroughs, drogas, el influjo cultural europeo via Rimbaud, el influjo africano vía jazz y blues, el rock consecuencia de la eclosión cultural. Casi que este “Bootleg Series” es la banda sonora de una era. No hay que dudarlo, Dylan es el músico más importante del siglo XX y XXI.

 

 

Anterior entrega de Corriente alterna: El arte de Soleá.

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