Corizonas: «Este disco es un renacer del grupo»

Autor:

«Como el grupo está más consolidado, y en este disco ya no está Fernando Pardo, nos parecía que era el momento de resetearnos»

 

Nueva etapa, nueva formación (sin Fernando Pardo) y nuevo disco, Corizonas III. Eran muchos los motivos para hablar de nuevo con Corizonas, el quinteto que forman Javier Vielba (voz y guitarra), Rubén Marrón (guitarra), Javier Vacas (bajo), Roberto Lozano (batería) y David Krahe (guitarra). Por Sara Morales.

 

Texto: SARA MORALES.
Fotos: MALENA GFRIDMAN.

 

Entré a las oficinas de Subterfuge para entrevistar a Corizonas por su tercer álbum de estudio, Corizonas III; una declaración de principios sonora y conductual, más que conceptual, de la que aseguran es una nueva etapa en el grupo y, ya que estamos, también en el mundo que creíamos conocer. Representando a la banda, listos y dispuestos para la charla, estaban el carismático y ocurrente Javi Vielba, al que me unían algunas entrevistas en el pasado, y David Krahe, al que no conocía personalmente y terminó sorprendiéndome por su ímpetu cabal e intelectual. Tras algo más de una hora explorando los picos de la revolución y la insurgencia, con parada en valles hedonistas y guiados por su brújula de la virtud y el conocimiento, esto es lo que quedó registrado del paseo en la grabadora: los motivos y los porqués de un trabajo a conciencia, hijo de su tiempo y con alma y lengua de rock and roll.

Cuando el piloto rojo dejó de estar iluminado, todavía nos dio para salvar un tiempo de prórroga en una cara B que no aparece en ningún sitio, pero que sonó a Television, a “Impossible Germany” y “You are my face” de Wilco, y al Blank generation de Richard Hell. Ahí es nada, y esto es todo.

 

Menuda joyita este Corizonas III, enhorabuena. Seguís siendo vosotros, pero con él nos lleváis un pasito más allá.
David Krahe:
Muchas gracias. Tener tantas canciones permite pensar detenidamente en la orientación del sonido que le queríamos dar al disco.
Javi Vielba: Muchas gracias, perdonad que no me quite la gorra.

[Risas] Estamos en casa. ¿Habéis descartado muchas canciones?
Krahe:
Otras seis.
Vielba:
Se han quedado en la recámara, y te puedo decir que son canciones cojonudas. Podrían haber entrado en el disco perfectamente.

¿Y en qué os habéis basado para hacer la criba?
Vielba:
Hemos confiado mucho en nuestro mánager, Chema Rey, que es un gurú musical y padre espiritual, y estaba tan ilusionado con el disco y tan implicado que queríamos hacerle más partícipe. Es nuestro amigo, una persona con gran criterio, con una trayectoria en Radio 3 brutal. Su visión externa nos ha ayudado, porque a mí me habría costado elegir las canciones, la verdad.
Krahe: Hubo mucho debate para llegar al repertorio final. Cuando llevas un año y medio haciendo un disco, de manera natural surge la tendencia de pensar que lo último que has hecho es lo mejor.

¿Os referís a vuestro disco anterior? Es lógico, es lo más reciente, el antecedente directo. Está más fresco.
Krahe: Claro, eso pasa, es inevitable. Muchas veces lo último es lo mejor, pero otras ocurre que, como es lo más cercano en el tiempo, estás menos cansado de ello. Hemos tenido que hacer el ejercicio de pensar que nuestro trabajo anterior no es necesariamente el mejor, que quizá haya cosas que teníamos grabadas de hace tiempo tan válidas como lo último. Ha habido momentos en los que teníamos la opción de meter más material que se había hecho en los meses previos a que se mandara el disco a fabricar, y la opción de tirar de las primeras grabaciones que hicimos.

Pues el resultado es bastante heterogéneo. Hay un poco de todo y, sin perder vuestra identidad, os vemos y escuchamos en diferentes registros.
Vielba:
Sí, mostramos un poco nuestro abanico de posibilidades.

“Brindo por ti”, por ejemplo, es una salida del tiesto total, con ese estribillo que se te pega al alma: «Do you love me…»…
Vielba:
Yo creo que en esa y en “Volveré” es en las que más hemos salido de nuestra zona de confort, lo cual creo que es bueno. Como el grupo a estas alturas está más consolidado, y en este disco ya no está Fernando Pardo, nos parecía que era el momento de resetearnos. Hemos refundado un poco la banda y esto es un renacer del grupo. De ahí que el disco no tenga un título o un concepto concreto.

Justo quería comentaros eso. Sorprende que con vuestro ingenio y vuestra labia, hayáis bautizado el disco de esta forma tan sencilla: Corizonas III.
Vielba:
El concepto ha sido no tener concepto. Por eso es una manera de renacer, de empezar de nuevo; de ahí que la portada sea una foto nuestra. Es una manera de denotar seguridad y ver que este núcleo de cinco que somos ahora está consolidado y funciona perfectamente.

¿Cuál es la Santísima Trinidad de Corizonas?
Vielba:
En este disco hay algunas cosas que se pueden adivinar por cómo suena. Se puede intuir que en algunos fragmentos nos haya podido inspirar Neil Young…

O Springsteen…
Vielba:
Lo de Springsteen realmente no fue algo tan buscado, pero una vez que veíamos que aparecía por ahí en algunos riffs y tal, pues ya le dejábamos pasar [risas].
Krahe: En el universo de Corizonas hay muchas referencias musicales, cinematográficas y literarias; ahí tienes nuestra Santísima Trinidad.

¿La americana es, para vosotros, el género desde el que mejor se pueden contar las cosas?
Krahe:
Creo que sí, de hecho este disco enlaza directamente con nuestro primer álbum en cuanto a concepto musical y parte instrumental, pero con el idioma del segundo.
Vielba:
El segundo disco, Nueva dimensión vital (2016), nos llevó a otros terrenos musicales quizá más inesperados. Puede que por eso no fuera muy bien recibido, porque chocó un poco; pero entonces estábamos en un proceso de búsqueda, de acomodarnos al idioma… En Corizonas III se ha consolidado todo eso, lo que quisimos hacer con el segundo disco es posible que lo hayamos conseguido con este tercero.

Es cierto que Nueva dimensión vital quizá sea vuestro hijo pródigo…
Krahe: Es como si con él hubiésemos dado dos pasos de una tacada. Además de una diferencia en la composición y la temática, el cambio de idioma también jugó su papel.
Vielba: Yo estaba acostumbrado a escribir en castellano para El Meister, donde normalmente primero viene la letra y luego la música; sin embargo, en Corizonas suele venir la música primero y la letra después.

Sin embargo, tu voz, Javi, en Corizonas III, queda como en un segundo plano. Salvo en “El tiempo pasará”, que sí estás más de frente, en el resto de temas sigue prevaleciendo el sonido.

Vielba: Sí, salvo ahí que está más presente la voz, en el resto es como si fuera un instrumento más.

Basta con escuchar cómo arranca el disco y esa potencia guitarrera de “Nubes negras” que lo dice todo.
Vielba:
Es que en España existe una tendencia: cuando se escribe en castellano tienen que ser unas letras de la megahostia, poesía pura pero del copón, de Espronceda para arriba. Pero al otro lado del charco, en las zonas donde también cantan en castellano, son más desacomplejados en ese sentido, no se ponen tan estrictos, algo que me resulta mucho más fresco, natural e interesante.
Krahe: Como la mayoría de los clásicos de los años cincuenta. Las letras no tienen tanta importancia y son canciones poderosísimas que nos han marcado a todos.
Vielba: Claro, al final lo piensas y dices: «Pero si es que mola así, ¡esto es música, esto es rock and roll, no es un libro de poesía!». Y en Corizonas ocurre lo mismo, prima la música.

 

«Es importante que la música hable, dejar que se exprese. A veces expresa lo inexplicable mejor que las palabras»

 

En Corizonas III siguen mandando las guitarras, desde luego…
Vielba:
Manda el riff, sí. Es un disco en el que hemos buscado riffs, melodías… David [Krahe] y Rubén [Marrón] han hecho un gran trabajo de guitarras y quiero destacarlo. Sin desmerecer al resto, porque también hay una base rítmica importantísima marca de la casa, pero las guitarras de David y Rubén son…

¿Creéis que el sonido expresa a veces más y mejor que las palabras?
Vielba:
Es importante que la música hable, dejar que se exprese. A veces expresa lo inexplicable mejor que las palabras.
Krahe: Es el arte de lo que no se ve y de lo que no se lee.
Vielba: Y no es que no tengas nada que decir, sencillamente a lo mejor quieres decirlo de esta manera y que quede libre a la interpretación de cada uno.

Ahora que hablamos de esto, os recuerdo una frase de Neil Young: «Lo que pasa con mi música es que realmente no tiene sentido». ¿Y ahora qué hacemos?
Vielba:
[Risas] Es que no tiene por qué tener un sentido. Esto no se trata tanto de imponer mensajes claros y consignas como de lanzar ideas.
Krahe: Vamos a ver, ¿no era en The basement tapes, el disco que grabaron Dylan y The Band, en el que sacaron algunas letras de las noticias de la prensa del día? Creo que tomaron frases totalmente inconexas de los periódicos, y luego la gente se volvió loca interpretando de una manera y de otra [risas].

Es que los músicos hacéis con nosotros lo que queréis. Tenéis un poder… Podéis hacer lo que os dé la gana, que nos lo vamos a tomar muy en serio.
Vielba:
Eso es lo bonito. Yo siempre voy con el radar encendido, de todo se puede extraer algo. Me gusta hacer cosas creativas, innovar, experimentar y ponerme a prueba. Si ahora mismo, en esta entrevista, dices alguna frase que se me quede, la apuntaré en el móvil o en el bloc de notas, e igual sale en una canción dentro dos años.

Joder, qué presión…
Vielba:
[Risas] Claro, claro, soy como La Stasi, escuchando lo que dice todo el mundo, siempre atento… y perfectamente puede acabar en una canción.

Habréis notado entonces la sequía de ideas por el estatismo de la pandemia. Además, vosotros veníais de estar ya de por sí en silencio desde Más allá, aquel epé de 2017, y justo decidís regresar ahora, en un momento nada sencillo.
Krahe:
Nosotros no vemos las cosas desde ese punto de vista. Al estar todos en varios proyectos, que Corizonas no haya publicado material nuevo desde 2017 no quiere decir que hayamos estado inactivos desde entonces. Siempre estamos haciendo algo como Coronas, como Arizona Baby, como El Meister… y eso te permite dosificarte, dedicarle a cada proyecto el tiempo que necesita. Además, es una buena forma de no saturar a nadie y no acabar tú mismo mentalmente agotado. En 2019, antes del sopapo cósmico del 2020, nos replanteamos que había que reactivar Corizonas, hicimos la versión de Pink Floyd y empezamos a quedar.

¡Es verdad! Vuestra cover de “Comfortably numb”…
Vielba:
Quisimos hacer adrede una versión de Pink Floyd porque fue así como empezó el grupo en 2010, con aquella cover de su “Wish you were here”. Seguro que alguno pensó: «Pero estos, ¡otra vez versionando a Pink Floyd!». ¡Pues sí!, porque como estábamos planteándonos un nuevo comienzo del grupo, sin Fernando, con nuevo disco y nueva etapa, pensamos que era la mejor forma de retomar la actividad.
Krahe: Quisimos pulsar la misma tecla, sí. En primavera de 2019 empezamos a trabajar con las primeras ideas y maquetas en el local pensando en Corizonas III.

Pero llegó la pandemia y lo desbarató todo…
Krahe:
A nosotros, tener iniciada ya la idea y el proceso de creación de este nuevo disco nos salvó de ese aislamiento.
Vielba: Y conseguimos grabar algunas bases de batería, bajo, una guitarra de guía y mi voz un poco provisional, que fueron el sustrato que teníamos para poder seguir trabajando en esas condiciones en que se había todo paralizado.

Está claro que la tecnología nos ha echado un cable en esta situación inédita que hemos vivido.
Vielba:
Sí, ha ayudado. Hemos estado muy centrados en el grupo durante ese tiempo, porque aunque no estuviéramos juntos físicamente, mentalmente sí lo estábamos.
Krahe: Llegó un momento en que la grabación de este disco tuvo un efecto muy terapéutico en nosotros.
Vielba: De hecho, la sesión de fotos de la que se extrae la portada fue en 2020 tras el confinamiento duro; todavía había cierres perimetrales y toques de queda. Fue la primera vez que salí de Valladolid desde que empezó la pandemia.

Así se te nota la barba más rollo náufrago, todavía. ¡Totalmente anacoretas! Pero estáis muy bien.
Vielba: [Risas] Creo que salimos bien porque estábamos felices de estar en la calle juntos, en un bosque con nuestros amigos otra vez, y volver a darnos un abrazo.
Krahe: Todos aquellos condicionantes que trajo consigo la pandemia nos permitieron encontrar una manera de trabajar bastante productiva; de forma que, a partir de junio, aunque ya se habían levantado muchas restricciones, decidimos seguir trabajando igual porque estaba dando buenos resultados.

La reinvención obligada os ha servido de aprendizaje, ¿no?
Vielba:
Claro, es que nos ha obligado a hacer algo que era necesario, como es el hecho de reinventarse o actualizarse. Hay que seguir estudiando y aprendiendo, como en cualquier oficio y profesión. Y a nosotros esta situación nos ha llevado a tener que reciclarnos también. Ya traíamos los deberes hechos desde siempre con el tema de micrófonos, pedales, amplificadores y cables, pero esto nos ha llevado a dar un paso más a nivel tecnológico.
Krahe: Hemos aprendido a grabarnos a nosotros mismos en buenas condiciones.
Vielba: Al final es un rollo muy autosuficiente de trabajar, un “Do it yourself” de la hostia, muy punk.

Entonces, de los momentos oscuros pueden salir buenos resultados.
Krahe:
Desgraciadamente, sí. Y digo desgraciadamente porque, al final, si llegas a esto, es porque se trata de una manera de sobrevivir.
Vielba: Totalmente. Los tiempos pandémicos han sido un asidero para sentirte conectado a algo y con la mente un poco fuera de tu casa y de tu comedura de coco.
Krahe: Sin embargo, cuando pienso en todo lo que ha pasado en este año y pico, lejos de hacer una lectura positiva con esa especie de autocomplacencia, que ojo, la entiendo y yo mismo también he llegado a ella, la reflexión real que hago es a la inversa: no necesariamente hay que estar en el fango para poder hacer algo que podríamos haber hecho en cualquier momento. Y está claro que todo el mundo ha demostrado su capacidad de sacrificio, y su ejercicio de voluntad, pero pienso: ¿por qué esto no lo he hecho en otro momento habiendo podido hacerlo?

Porque nos habíamos acomodado, que también es muy humano…
Krahe: Porque somos unos procrastinadores profesionales, y al final dices: «Bah, para qué, si no lo necesito».

Mi favorita del disco es “Si tú te vas”. Si volvierais a empezar, ¿haríais todo igual, tal y como dice la letra?
Vielba:
Yo sí volvería a hacerlo igual. Si me ponen ahora en el punto de partida, cuando empezamos… ¡Hostia!, tendría miedo de cagarla, de no poder repetir algún paso tal y como fue. Prefiero quedarme como estoy, renuncio a volver a ser joven y asumo estar más cerca de la muerte antes que volver a tener que hacerlo todo otra vez. Eso, si hablamos en plan general, pero si hablamos de Corizonas III en concreto, creo que lo grabaríamos en su totalidad en un estudio, y no a distancia.
Krahe: Sí, quizá lo grabaríamos en un estudio, pero yo lo volvería a grabar tal cual. Porque seguramente, de una manera inconsciente, las condiciones que se dieron para tener que grabarlo así hayan quedado impregnadas de alguna manera en el propio disco, en su sonido, en su carácter, en su esencia. Y cuando estás tan contento con el resultado de algo, si cambias una sola de las variables, por insignificante que sea, seguro que cambia el resultado final.

Las letras de Corizonas III precisamente engloban un poco ese concepto del punto medio entre los opuestos. Composiciones que abordan asuntos trascendentales, pero de las que puede extraerse una lectura más ligera, más liviana.
Vielba:
Durante el proceso de composición siempre reinó la idea de que las letras no pareciesen una sesión de terapia de la pandemia, aunque de alguna manera haya influido. Con Javi Vacas lo hablé muchas veces e insistía mucho en que este debía ser un disco positivo, optimista y luminoso.
Krahe: A pesar de que algunos títulos te lleven a engaño, como “Nubes negras” o “Todo mal”.

 

«Si el country son tres acordes y una verdad, el rock son tres acordes y una broma, y con esa broma construyes una historia»

 

Hay una frase en “Lo intenté” que me encanta: «Imaginé una nueva forma de tratar de expresar lo que no quiero aceptar». Decíais al principio que no sois un grupo poético, pero los mensajes están ahí.
Vielba:
Muchas veces lo que parece más simple es lo más complejo. Componer como Kurt Cobain o como los Ramones es jodido, no es tan fácil. Para mí tiene más mérito sintetizar. Me gusta más la sencillez, que no la simpleza, porque eso denota brillantez.

Esa es tu máxima a la hora de sentarte a escribir, ¿no?
Vielba:
Yo empecé a tocar en grupos de metal progresivo, empecé la casa por el tejado [risas]. He hecho el camino inverso. A los dieciocho años tenía en la cabeza que había que simplificar, qué es eso de canciones de doce minutos con un montón de partes y puentes… Mola mucho, pero no sé, es muy autocomplaciente. Lo que siempre me ha parecido realmente difícil, y lo que intentaba, era hacer canciones de tres acordes. Se suele decir que el country es tres acordes y una verdad, y en el fondo, en eso consiste la música popular. Siempre me ha motivado conseguir decirlo todo de un modo sencillo, como quien dibuja un muñeco con tres trazos y ya le ves la cara.

Imagino que te refieres sobre todo a las letras, porque en Corizonas, y en este disco en concreto, hay muchos detalles: arreglos de mandolina, armónica y cuerdas, guitarras punzantes, riffs muy trabajados que rozan lo hipnótico…
Vielba:
Sí, en Corizonas hay muchos juegos de armonía, a David le encanta la armonía y aporta mucho en ese sentido.
Krahe: Hay un trabajo instrumental, claro. El mismo que puede haber a la hora de construir una narrativa lo hay para el sonido. Pero también buscamos esa sencillez, tampoco trabajamos con conceptos armónicos y barroquismo. Si el country son tres acordes y una verdad, el rock son tres acordes y una broma, y con esa broma construyes una historia. “Tutti frutti”, de Little Richard, es el claro ejemplo.

Menuda sorpresa también la participación de Depedro con la garajera “Ilumíname”. Contadme cómo habéis llegado a este tándem con Jairo.
Vielba:
Es una canción que él tenía escrita y que veía bastante «corizoneable». Se lo comentó a Javi Vacas y él la probó, le hizo unos arreglos más «corizónicos» con Loza y la convirtieron en una canción muy de nuestro rollo. En un principio se llamaba “Autorízame”, pero yo propuse cambiarla a “Ilumíname”, modifiqué algunas cosas de la letra que a Jairo le parecieron bien y al final entró en el disco.
Krahe: Es una canción compuesta por él y arreglada más por nosotros. Él la llevaba a un terreno más folk y nosotros le dimos un aire mucho más psicodélico y de garaje.

 

 

Y a mí que la voz de ese tema me da cierto aire a Manolo García…
Vielba:
Me lo han comentado alguna que otra vez. Yo lo respeto mucho y me parece un gran cantante, pero no soy muy fan, la verdad. No sé si Jairo lo será. Pero es cierto que con “Nueva dimensión vital” y “Todo va bien”, del disco Nueva dimensión vital, hubo gente que me lo dijo también.

Antes hablábamos de la potencia con la que arranca el disco gracias a “Nubes negras”, pero también merece especial mención cómo termina con “Perdido en la galaxia”. El bálsamo perfecto para cerrar.
Vielba:
Creo que es muy buen cierre, sí.
Krahe:
Es un final muy épico.

Y podría haber sido un tema puramente instrumental, con todos mis respetos y mi cariño hacia ti y tus letras, Javi.
Vielba:
Sí, sí, totalmente. Me inspiró mucho Bowie y el rollo de “Starman”, el space rock de Hawkwind, que me flipan, e incluso tiene un aire que me recuerda a los últimos discos de Soundgarden, un grupo que ya me gustaba de adolescente y al que le tengo mucho cariño.
Krahe: Metí muchos ecos, muchos delays en esa canción.

Para terminar, ¿de qué huyen Corizonas?
Krahe: Yo procuro huir del estancamiento en general, sobre todo a nivel artístico. Creo que es nuestro peor enemigo, siendo artista y no siéndolo. Porque el objeto del estancamiento suele ser la comodidad y esta está directamente relacionada con los convencionalismos. De un convencionalismo solo va a salir algo estándar, y hay que huir de lo estándar.
Vielba: Suscribo lo que dice David y amplío que eso también tiene que ver con que intentes no quedarte paralizado por el miedo al qué dirán, o a si gustará o no lo que haces. Hay que arriesgar.

Artículos relacionados