Cinco canciones para esperar el regreso de Kings of Leon

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Mientras la familia Kings of Leon prepara el lanzamiento de su octavo disco, Sara Morales revisa las dos décadas del grupo y escoge cinco canciones que condensan su trayectoria.

 

Selección y texto: SARA MORALES.

 

Para alegría de muchos, aunque desidia de otros, los hermanos y el primo Followill romperán su silencio de cinco años el próximo mes de marzo con When you see yourself. El octavo disco de estudio de una carrera asentada y homogénea en las alternativas tierras del rock, que llega tras aquel Walls de 2016, y del que ya hemos podido paladear dos de sus canciones: “The bandit”, fidedigna demostración de que siguen siendo los mismos, y sus guitarras también; y “100.000 people”, con ciertos chispazos electrónicos que bien podrían suponer el preámbulo de lo que nos tienen preparado esta década los de Nashville.

Desde que comenzaran su andadura allá por el 2000 hasta ahora, Kings of Leon no se han distinguido precisamente como adalides del factor sorpresa o por desviarse hacia rutas insospechadas y arriesgadas desde alguna de sus referencias discográficas. Fieles a su fórmula de rock sureño con indicios de garaje, persisten en ella porque funciona; es segura, certera y, a veces, con eso basta. Y a pesar de huir del cambio de tercio —que tampoco es necesario— reincidiendo en su identidad una y otra vez con tímidos escarceos en otras lindes, lo cierto es que se han ganado un sitio en el imaginario colectivo de la música contemporánea con temas que ya engrosan su historia. A continuación suenan algunos de ellos.

 

1. “Taper jean girl”, de Aha Shake Heartbreak (2004)

Aunque con sus primeros discos Kings of Leon ya empezaron a alterar el panorama británico pasando a convertirse en banda a tener en cuenta, no ocurrió del mismo modo en Estados Unidos que tachó al cantante Caleb Followill de tener una voz ininteligible. De su debut en 2003, Youth and young manhood, nacieron singles que fueron a parar a videojuegos como el FIFA Football (“Red morning light”), y de su segundo trabajo, este Aha shake heartbreak, se extrajo una canción significativa que, además de atesorar un verso que dio título al álbum, también puso sonido a la película Disturbia (2007), la garajera “Taper jean girl”.

2. “Sex on fire”, de Only by the night (2008)

La llegada de su tercer trabajo, Because of the times (2007), les regaló su primer número uno en Reino Unido e Irlanda; pero fue Only by the night, su cuarto álbum, el que catapultó a la banda a la fama mundial: fue nominado a los Grammy y se hizo con la certificación de Platino en Estados Unidos. En su repertorio de once cortes brilla de un modo especial “Sex on fire”, una canción que se mueve entre la inocencia y el deseo, mientras las cuerdas se desatan y la voz cantante atrapa desde el primer plano.

3. “Use somebody”, de Only by the night (2008)

De aquel mismo disco tampoco se puede obviar “Use somebody”. Con ella llegaron hasta tierras latinoamericanas y, como ganadora del Grammy a Mejor canción de rock, ha quedado para los anales como una de las piezas que definen la corriente musical de la primera década del siglo veintiuno. Los Kings of Leon de 2008, en pleno estado de gracia, nos regalaron dos de las mejores canciones de toda su carrera, en un disco irrepetible que ya lleva más de seis millones de copias vendidas.

4. “Radioactive”, de Come around sundown (2010)

Asentados ya sobre la bola del mundo como los Kings del indie, el cuarteto lanzaba su quinto álbum de estudio, grabado entre Nashville y Nueva York, con trece pistas que fueron acogidas con voracidad. Entre ellas destacó “Radioactive”, una canción más slow pero cósmica y de detallismo instrumental, que se convirtió en la estrella de los escenarios durante la gira en la que se embarcó el grupo aquel año por América del Norte y Europa.

5. “Supersoaker”, de Mechanical bull (2013)

Este fue el primer disco en la carrera de Kings of Leon con el que consiguieron vender más ejemplares en Estados Unidos que en Reino Unido, quizá por esa vuelta evidente a las raíces sureñas que siempre marcaron el camino sonoro de la banda pero que, en estas canciones, lo hicieron de una manera más decisiva. De entre los tres singles que se extrajeron de este álbum, que fueron grandes y sonados (“Supersoaker”, “Wait for me” y “Temple”), “Supersoaker” merece especial atención por el componente madurativo de una letra que suena autobiográfica entre amores, atracciones, decepciones y autosuficiencia.

 

 

 

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