“Carabutsí”, de Muchacho & Los Sobrinos

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DISCOS

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«Por eso resulta tan refrescante el disco: porque aunque toca diversos palos, nunca olvidan que la base está en ventilar y dar palma y contrapalma»


Muchacho & Los Sobrinos
“Carabutsí”
SATÉLITE K


Texto:
CÉSAR PRIETO.

 

Los gitanos de Barcelona se han asentado en las grabaciones. Más o menos ya hay un circuito creado en el que pueden dar cuenta de su trabajo; sin embargo, con la logística dispuesta, el problema es que muchos de ellos tiran hacia la banda caribeña. Y lo hacen muy bien, pero han olvidado la rumba como si de un género menor se tratase. Por eso resulta tan refrescante el disco de Muchacho y  los Sobrinos: porque aunque toca diversos palos, nunca olvidan que la base está en ventilar y dar palma y contrapalma. No podía ser menos, aunque su líder no es de las zonas gitanas con más resonancia –la calle de la Cera y Gracia–, sino del tercer núcleo gitano de la ciudad condal –Hostafrancs–, el elenco que le rodea es de adn rumbero: apellidos como Salazar o colaboraciones de Sicus Carbonell o Toni Reyes. También ayuda a dominar el género que fueran la banda de los últimos tiempos de Peret.

El disco te atrapa ya desde la primera, ‘El alquiler’, a toda mecha para una letra sector sarcasmo costumbrista sobre el problema de la vivienda. Rumba pura. Hay más en este sector de letras: la modernidad indumentaria en ‘Hobby’ o  ‘La lotería’, con las penalidades de un afortunado ganador, casi en clave de escuela Bruguera. Es cierto que en esta última salsea -¿les suena la letra? «La vida te da sorpresas», dicen–; pero no se le puede reprochar porque les sale de lujo y hay una guitarra importante en medio del fiel de la balanza.

También es salsa ‘Metrosexual’, pero lo tropical entra dentro de la esencia del género. Además, hasta el final todo es baile. Y ‘Tum tum’, que tiene mucho de setentero y algo de Gato Pérez, por lo menos en la facilidad para contar películas en tres minutos, común a otras tonadas como ‘Miscumacus’ o ‘Miquelet’. Saben abrirse también a otros ritmos, siempre fagocitados, con lo cual la variedad está garantizada. La citada ‘Miscumacus’ es un rock incluso con wahwah en la guitarra y ‘Jump in the line’ un calypso –de Harry Belafonte, claro– en el que colabora Joan Garriga de La Troba Kung-Fu.

La mejor: ‘L’escudella’, un repaso gastronómico a uno de los platos típicos de Barcelona con una vitalidad y una alegría que se trasmite a cada segundo. Otra rumba pura, de esa que usa los mínimos elementos, pero incita al baile más que una orquesta de swing. Y aun se permite, en recuerdo de su abuelo, desgranar en ‘Encadenados’ un bolero de Lucho Gatica. Ufff, vertiginosa la escucha del disco. La rumba de Barcelona goza de excelente salud.

 

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