Bon Jovi: Recuerdos de una noche de rock and roll

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«Son dos horas y cuarto de espectáculo sin trampa ni cartón, no se aprecian recordings adicionales y sus shows siempre son extensos, en una línea maratoniana al estilo de su paisano Bruce Springsteen»

Repasamos el DVD en directo “Live at the Madison Square Garden” (Universal 2009), el último de toda una oleada de lanzamientos relacionados con la banda de New Jersey y el mejor directo que estos hayan editado en quince años.


Texto: JUANJO ORDÁS.


Que Bon Jovi se encontraban en muy buen estado de forma en directo quedó claro durante su último tour, aquel con el que presentaron “Lost highway” –su disco de country pop– y que pasó por España en 2008 mediante un muy buen concierto en Barcelona que dejó más que satisfechos a aquellos que lo presenciamos. Evidentemente, una gira así de poderosa debía registrarse en formato DVD y eso es precisamente lo que recoge “Live at the Madison Square Garden”.

Ya es típico que Bon Jovi alternen dosis de calidad y mediocridad. Acaban de editar “The circle” (un disco tremendamente flojo), “When we were beautiful”, un documental anodino y cargante (aquellos quienes crean que es una obra maestra deberían cuidar su miopía y visionar el documental de 1990 “Access all areas”) y un libro fotográfico de mismo título.

bon jovi-03-12-09-BAfortunadamente, esta oleada de lanzamientos cuenta con este DVD de presentación horrenda (¡si hasta la foto de la portada no corresponde con la de la gira que registra!) pero de impecable realización, que muestra a la banda reinando frente a su público, disparando hit tras hit con toda la ventaja que ello implica. Es decir, a diferencia del citado documental, uno no tiene que soportar la pedantería del egocéntrico Jon Bon Jovi ni contemplar a Richie Sambora humillándose en su papel de fiel vasallo sin personalidad, lo que “Live at the Madison Square Garden” contiene es intranscendente y divertidísimo rock and roll palomitero de primera calidad. Si se proponen facturar himnos de estadio Bon Jovi no tienen rivales y cuando se trata de ejecutar su mejor repertorio en vivo pocos se pueden medir con ellos. El grupo comandado por Jon Bon Jovi prende las tablas de cualquier escenario, su líder se trabaja a la audiencia desde el primer minuto y Sambora es el lugarteniente perfecto.

Se supone que “Live at the Madison Square Garden” recoge el concierto que ofrecieron el 15 de julio del año pasado en el mítico recinto, aunque en realidad juega también con canciones pertenecientes al concierto del día anterior en el mismo lugar. Perfecto, más variedad de temas que ofrecer (Bon Jovi tienen la sana costumbre de variar su repertorio de concierto a concierto) aunque no se hayan incluido todos los que podían haber dado lugar a un titánico DVD. Por una parte se quedan en el tintero joyas que sí tocaron como las clásicas ‘I’ll sleep whem I’m dead’ y ‘Bad medecine’, las novedosas ‘Summertime’ y ‘I love this town’ o una versión de Dave Clarck Five, pero por otro lado la duración no se alarga en exceso. Son dos horas y cuarto de espectáculo sin trampa ni cartón, no se aprecian recordings adicionales (doy fe de que esta gente suena así en vivo) y sus shows siempre son extensos, en una línea maratoniana al estilo de su paisano Bruce Springsteen (una de sus influencias reconocidas, no hay más que escuchar ‘Blood on blood’).

Para aquellos que piensen equivocadamente en los de New Jersey como en un grupo de baladas, el DVD recoge únicamente cinco temas de dicho género de un total de veintitrés canciones, un porcentaje mínimo que incluso excede al tiempo que en realidad suelen dedicar al repertorio más lento en cada concierto. Y es que, al margen de gustos, Bon Jovi son una máquina de rock and roll imparable en vivo. La lujosa grabación no solo presenta multitud de ángulos, sino que mantiene planos (evitando el efecto de videoclip epiléptico de tantos conciertos editados actualmente) y se centra en los cuatro miembros del grupo. Así, mientras que contemplar el nulo carisma del teclista David Bryan y la técnica justita del batería Tico Torres no tiene interés alguno, disfrutar de un Jon Bon Jovi pletórico dominando a las masas mientras canta francamente bien y de un Richie Sambora pletórico a las seis cuerdas es un lujo. Que nadie se engañe, el atractivo y motor de Bon Jovi son el vocalista y el guitarrista, un tándem arrasador incluso en estos días en los que Sambora se comporta como un marinero más al servicio del capitán.

Del líder es importante destaca su manera de acometer una canción tan compleja como la suave ‘Always’, un tema de registros altos, difícil de ejecutar vocalmente y que el rubio hace suyo sin fallar notas mientras se concentra ante el micro. Muchos habrían suprimido la canción del setlist definitivamente, pero el tipo la encara con valor y muy buenas maneras. Desde el segundo tema de la noche (ni más ni menos que el clásico ‘Born to be my baby’, procedente de “New Jersey”, quizá el mejor disco del cuarteto) Jon Bon Jovi enciende a la audiencia y se la lleva con él donde le da la gana, con una seguridad aplastante y muchas tablas.

Tocar temas poco saturados en vivo como ‘Raise your hands’ y ‘Livin’ in sin’, que ni tan siquiera aparecen en ningún recopilatorio ni disco en vivo del grupo, no deja de ser un guiño a los fans más fieles, un regalo que permite ver en Bon Jovi a un grupo que posee muchos más cartuchos de los que algunos piensan, una banda a la que muchas de sus últimas obras se le quedan cortas (lease “Crush”, “Have a nice day”, el decepcionante directo “One wild night” o el soporífero ‘This left feels right’). Cuando has sido capaz de crear algunos de los mejores himnos de rock and roll trivial del mundo, el traje formal no acaba por sentarte bien. Cierto, en algunas ocasiones esa actitud formal que comenzaron a emplear a partir de “Keep the faith” ha funcionado bien en canciones como ‘Dry county’, ‘Someday I’ll be Saturday night’, ‘Hey God’ o ‘Undivided’, pero falla estrepitosamente en otras que son mayoría, como la reflexiva ‘Just older’, ‘Bells of freedom’ o las recientes ‘Bullet’ y ‘Work for the working man’ (esta última plagiando su propio tema ‘Livin’ on a prayer’). Aunque, ciertamente, igualmente de espesos resultan cuando tratan de crear un ambiente festivo de forma forzada (mejor no acordarse de canciones como ‘I got the girl’).

Y es por ello que sobre las tablas siguen siendo una garantía, porque se relajan, disfrutan (se quiera o no ya son muchos años de experiencia) y se entregan sin simular una mal entendida madurez a la experiencia multitudinaria de la que Jon Bon Jovi y Richie Sambora son sumos sacerdortes. Los momentos de brillo de este último son múltiples a lo largo la filmación: Sus antológicos solos en ‘Dry county’ y ‘Keep the faith’ (lástima no se de la carrera por el escenario que se dio en Barcelona), su apoyo vocal como segunda voz es constante (bestial en ‘Livin in sin’, ¿pero porqué ha dejado de hacer coros en ‘Dry county’?) y no deja de irradiar carisma. Está en plena forma después de su oscura época de adicciones por lo que resulta extraño que sigan llevando a Bobby Bandiera (guitarra del legendario Southside Johnny) como apoyo, especialmente cuando su guitarra apenas se escucha en la grabación.

También resulta raro que tres temas esenciales en el cancionero de la banda como son ‘You give love a bad name’, ‘Runaway’ y ‘Bed of roses’ hayan sido incluidos como bonus adicional quedando fuera del metraje definitivo. Sí, al menos han entrado en la selección pero no deja de ser algo un tanto ilógico pues son canciones de envergadura. No hay más bonus que los tres citados pero tampoco hace falta cuando hablamos de un producto tan cuidado en lo sonoro y en lo visual. Desde aquel lejano “Live from London” de 1995, los de Jon Bon Jovi no editaban un directo tan enérgico. De hecho, junto a “An evening with Bon Jovi” de 1993 y la citada grabación en Londres, “Live at the Madison Square Garden” es el mejor concierto filmado de los de New Jersey. Pura dinamita. Por cierto, para quienes quieran echar un vistazo al material pirata existe un directo grabado en Yokohama en 1996 por la televisión Japonesa que también es de impresión.

Así son las cosas hoy día en el universo Bon Jovi. En estudio no han dado una (ay, ese “The circle”) pero sobre las tablas siguen siendo capaces de echarle un pulso a cualquier banda de rock y ganárselo sin mucho esfuerzo. Por que saben divertirse y saben divertir.

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