“Buddy Holly”, de Buddy Holly

Autor:

OPERACIÓN RESCATE

 

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“’Everyday’, otra canción perfecta escrita por Holly y Norman Petty utilizada como cara B del single de “Peggy Sue”. Deliciosa de principio a fin”

 

La efeméride manda: el 7 de septiembre de 1936 llegaba al mundo Buddy Holly, uno de los grandes pioneros del rock and roll. No le dio tiempo a facturar más que tres discos, tres obras necesarias para entender mucha de la música que vino después. Para celebrar los 80 años de su nacimiento, Eduardo Izquierdo rescata su segundo trabajo.


Texto: EDUARDO IZQUIERDO.

 

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Buddy Holly
“Buddy Holly”
BRUNSWICK, 1958

 

El 7 de septiembre de este 2016 se cumplen ochenta años del nacimiento de Buddy Holly, uno de los grandes mitos de la historia de la música popular. Un motivo más que suficiente, si es que son necesarios, para regresar a su discografía a rescatar uno de sus discos. El gafotas de Lubbock solo publicó tres elepés en vida y los dos primeros se grabaron casi al unísono en el estudio Clovis de Nuevo México. Para la ocasión nos vamos a quedar con el segundo de ellos, de título homónimo.

El 20 de febrero de 1958, cuando se publicó el álbum, las carreras de los Crickets y Buddy Holly ya se habían separado, al menos en lo discográfico, ya que tenían contratos con compañías diferentes, así que este puede considerarse el primer disco de Holly como solista. Con ‘Peggy Sue’ como primer single llegando hasta el número 3 de las listas de pop, este álbum, igual que el primer “The Chriping Crickets” (1957) podría pasar por un “grandes éxitos” sin ningún problema. Quizá lo más irregular sea, curiosamente, el inicio con ‘I’m gonna love you to’, una canción del bajista y el guitarrista de The Crickets, Joe B.Mauldin y Norman Petty, a los que se une en los créditos el productor Norman Petty. Grabada el 1 de julio de 1957, años más tarde la grabarían los Blondie de Debbie Harry. Tras ella llega el bombazo de ‘Peggy Sue’ y la primera presencia de Holly en los créditos en un tema que la revista “Rolling Stone” consideró el 194 en la lista de mejores canciones de todos los tiempos. Una maravilla, sin más.

 

 

‘Look at me’ no mantiene el nivel, pero es que eso es imposible. A pesar de ello se trata de una magnífica canción con el piano tomando el protagonismo. ‘Listen to me’ es puramente pop y acabaría dando nombre al recopilatorio que homenajeaba los 75 años de Holly en 2011 donde la interpreta nada menos que Brian Wilson. Al que escogió la versión del ‘Valley of tears’ de Fats Domino para continuar habría que hacerle un monumento ya. Solo hay que oírla arrancar para firmar el nombre de su compositor con esa habitual cadencia trotona.

 

 

‘Ready Teddy’, el tema de Robert Blackwell y John Marascalco que popularizó un año antes Little Richard, pierde agresividad y quizá se queda a medio camino de algo. Clásico intento de aprovechar el rebufo de un éxito, pero notablemente inferior a las versiones de ‘La reina’ y posteriormente de Elvis Presley. Por suerte, con la llegada de ‘Everyday’ olvidas el pequeño patinazo. Otra canción perfecta escrita por Holly y Norman Petty utilizada como cara B del single de “Peggy Sue”. Deliciosa de principio a fin.

 

 

‘Mailman, bring me no more blues’ es un tema escrito por Ruth Roberts, Bill Katz, and Stanley Clayton que al igual que ‘Words of love’ acabaría convertida en parte del repertorio habitual de unos chicos conocimos como The Beatles. De hecho, los fab four las publicarían en un single conjunto en 1964 publicado para el mercado americano. ‘(You’re so square) Baby I don’t care’ es el clásico tema de Leiber y Stoller con ínfulas de éxito, incluso ya lo había sido en la voz de Elvis cuando Holly decidió regrabarla.

 

 

La tercera gran joya del álbum es ‘Rave on’. Grabada el 25 de enero de 1958, se coló en el puesto 35 de las listas americanas, aunque en Reino Unido llegaría hasta el 5. De hecho, incluso supera a “Peggy Sue” en la famosa lista de Rolling Stone de las mejores canciones de todos los tiempos al situarse en el 154. Cierra el disco, de manera algo discreta, ‘Little baby’, buena canción, pero a todas luces incapaz de mantener la energía del tema anterior.

La historia es de sobra conocida. Apenas un año después de la publicación de este disco, el 3 de febrero de 1959, Buddy Holly fallecía en un accidente de avión junto a Ritchie Valens y The Big Bopper en el conocido como “el día en que murió la música”. Que solo dejara tres elepés en vida a sus 22 años no hizo más que acrecentar su leyenda y convertirlo en carne de cañón de reediciones, publicaciones de canciones inéditas y recopilatorios. Para siempre quedará la duda de lo que pudo ser, aunque lo que fue es razón más que suficiente para haberse ganado un puesto de honor en la historia del rock and roll.

 

 

Anterior entrega de Operación rescate: “Low life”, de New Order.      

 

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