The BellRays: El soul que azota

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«¿Nos acusan de haber abandonado el punk? Tal vez Little Richard y Al Green fusionaban, transgredían y eran punk sin saberlo. ¡Me encanta sonar más cálido! No te imaginas el placer de ver a la gente balanceándose a pie de escenario. No falla»


Con dos décadas de camino a sus espaldas, la banda de Los Ángeles se ha reinventado sumergiéndose en el soul, donde la voz de Lisa Kekaula brilla con luz propia. Eduardo Tébar conversa con Bob Vennum, líder de los BellRays.


Texto: EDUARDO TÉBAR.


La marcha del carismático guitarrista Tony Fate pudo herir de muerte a The BellRays, pero se produjo el efecto contrario: con “Hard sweet and sticky” (2008), la banda angelina –de las pocas supervivientes de la escena punk de los noventa–  consolidó su reinvención en un acertado viraje al soul. La secuela del álbum de la vivificación se titula “Black lightning”. Lo traen en formato de rodaja vinílica y se podrá adquirir en los conciertos que desde esta semana ofrecen por la geografía española. “Es el mejor disco de nuestra carrera, lo más brillante que hemos grabado hasta la fecha”, advierte Bob Vennum, cerebro del grupo y marido de la cantante Lisa Kekaula. La voz negroide y furiosa de su mujer –solicitada por los refundados MC5– resulta fundamental en este giro. Garganta superdotada, entre Tina Turner y Etta James, la esposa de Vennum vapulea al frontman más pintado. Quedó claro en la última visita de BellRays, que se saldó con shows antológicos. Lisa pertenece a una agotada estirpe de vocalistas que se embarazan de las canciones, las engrandecen y las arrojan con virulencia hasta que el público saca la bandera blanca. A punto de cumplir dos décadas en activo, Vennum se muestra entusiasmado ante la segunda juventud de la marca. Rock con dos ovarios.

Tocasteis techo con «Hard, sweet and sticky». ¿Y ahora qué?
Fue un disco crucial para nosotros después de tantos años. El primero integrado principalmente a partir de composiciones mías y mi colaboración con Lisa. Esto confirma que vivimos BellRays a través de los dos. «Hard, sweet and sticky» demostró que se puede hacer un rock poderoso, soulful y con un sonido relevante. Tardamos casi dos décadas en logarlo. Con este álbum también comprobamos que podemos seguir nuestro propio camino y dejar que la música fluya en directo, sin tratar de imponer un estrecho margen de estilo. Continuamos por esta vía de trabajo. Nos queda mucho por decir y por investigar. En los últimos tiempos se suele decir que somos una banda de rock & soul, pero yo desconfío de esas etiquetas. La industria lanza mucha música de mierda con una pegatina en la portada. Un poco de negro enfrente de un grupo de chicos blancos.

¿Qué opinas de la actual revitalización del soul?
Es agradable oír a cantantes reales, como Eli ‘Paperboy’ Reed, que elevan de nuevo esta música. De vez en cuando escuchas a alguien que utiliza el formato del soul con autenticidad. Esto ayuda a empujar el interés por los clásicos. Lo veo en gente del hip hop como Cee Lo, cuando canta ‘Fuck you!’ o ‘Crazy!, o en Outcast, con su ‘Hey ya’. Todas estas canciones regurgitan joyas imperecederas del soul.

¿Y con qué grado de autenticidad abordáis la música negra en BellRays?
La música negra es movimiento. Si está bien hecha, claro. Y es el efecto que yo busco en nuestro público cuando ofrecemos un concierto. Nos nutrimos de la energía y del sudor. Creemos que el soul tiene mucho que ver con eso. Un error frecuente es reducir el soul a las maravillosas grabaciones de los sesenta. Pero aquellos artistas no tocaban sus canciones siempre de la misma manera. El espíritu es el mismo. ¿Nos acusan de haber abandonado el punk? Tal vez Little Richard y Al Green fusionaban, transgredían y eran punk sin saberlo. ¡Me encanta sonar más cálido! No te imaginas el placer de ver a la gente balanceándose a pie de escenario. No falla.

Seguís esta línea desde “Have a little faith” (2006). Os adelantasteis al fenómeno ‘back to black’, impulsado por Amy Winehouse…
Sí, pero el éxito de Winehouse no ha cambiado el rumbo de nuestra carrera. Hay muchos cantantes blancos que jamás tendrán una voz negra. Ni siquiera una actitud negra. Los tres últimos discos se diferencian de los demás porque concentran mejor nuestra esencia. No queremos tomas perfectas, sino el sonido verdadero de la banda. Están tocados en directo en el estudio. Es un gran formato para captar la intensidad. Después de cinco álbumes, sentíamos que había que aportar algo más. Prestamos más atención a lo que piden las canciones y nos cercioramos de que puedan funcionar en cualquier parte. Los temas de este último disco exigían una oportunidad para dedicarles tiempo, podarlos y dejarlos con los detalles que en realidad merecen la pena. Así obtenemos una enorme gama de colores que de otra forma se hubieran quedado fuera.

Ya, y ahora las guitarras no obstruyen la voz torrencial de Lisa.
¡Sí! Nunca un instrumento está en su sitio si obstaculiza el lucimiento de otro. Y puesto que la gente habla un idioma que no se codifica como guitarra, bajo o batería, debemos dar prioridad a las palabras, que es con lo que todo el mundo se identifica. Lisa es una comunicadora rabiosa. Las guitarras a todo volumen nunca supusieron un problema. Pero la banda cambió con la marcha de Tony. La alineación actual ha encontrado un sonido propio. Nunca habíamos sido tan felices tocando. Vuelvo a colgarme la guitarra después de muchos años con el bajo. Es mejor porque siempre tuve claro lo que espero de la banda, tanto a nivel musical como en el escenario. No tengo más pretensiones que tocar lo mejor posible y pasarlo bien cuando actuamos. Además, el estado natural de Lisa es el soul, el blues. Ella quería retomar el soul de una forma más pura.

Todavía se os define como la combinación explosiva de Tina Turner y Motörhead. ¿Molestos? ¿Halagados?
Es una referencia gloriosa. Si relacionan a Lisa con alguien, ¿quién mejor que Tina Turner? Me gustaría que todos aquellos que realizan tal paralelismo subrayaran algo importante: Lisa está cantando un tipo de rock que Tina Turner nunca grabó, en términos de estructura de las canciones, volumen y ritmo.

Vuestra gira española de 2008 causó deshidrataciones. ¿Volvéis con la máquina engrasada?
Por supuesto. Suena a tópico, pero es cierto. Nuestros shows son mucho más frenéticos que nuestras grabaciones. Supongo que se debe en gran parte al hecho de ser testigos de nuestra propia fiesta y de hacer testigos a los demás. En la sala, todos tienen la oportunidad de interactuar, reaccionar y causar reacciones.


CONCIERTOS DE THE BELLRAYS EN ESPAÑA:
4 de noviembre: El Sol (Madrid)
5 de noviembre: La Nasa (Santiago de Compostela)
6 de noviembre: Casino (Gijón)
8 de noviembre: Malandar (Sevilla)
9 de noviembre: 12 & Medio (Murcia)
10 de noviembre: Planta Baja (Granada)
11 de noviembre: Wah Wah (Valencia)
12 de noviembre: Assaig (Mallorca)
13 de noviembre: Sala López (Zaragoza)
14 de noviembre: La 2 (Barcelona)

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