“Quién te cantará”, de Carlos Vermut

Autor:

CINE

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“Una hipnótica historia sobre la fagotización de la fama, la performatividad de las identidades y la inmensidad del vacío existencial”

 

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“Quién te cantará”
Carlos Vermut, 2018

 

Texto: ELISA HERNÁNDEZ.

 

En los primeros segundos de “Quién te cantará”, una mujer de espaldas hace la maniobra de reanimación cardiopulmonar a otra, tendida en medio de una playa vacía mientras las olas se estrellan a cámara lenta. Dos zapatos de tacón alto permanecen a su lado, de pie, como si los llevara puestos una figura que no podemos ver. Así es como, en apenas unos instantes, el nuevo filme de Carlos Vermut atrapa al espectador en una hipnótica historia sobre la fagotización de la fama, la performatividad de las identidades y la inmensidad del vacío existencial detrás de ambas.

La superestrella de los noventa Lila Cassen (Najwa Nimri) lleva diez años sin cantar ni actuar. Mientras prepara su gira de regreso, Lila sufre un accidente que le provoca amnesia: no recuerda quién es, ni sus canciones, ni su manera de bailar. Violeta (Eva Llorach), una fan acérrima de Lila que trata de olvidar sus problemas mientras imita a su ídola en un karaoke, será la encargada de enseñarle cómo volver a ser ella misma. Recluidas, como lo estuvieran Alma y Elisabet en “Persona” (Ingmar Bergman, 1966), en la aislada mansión de la cantante, Lila y Violeta son también dos caras de una misma moneda. A medida que la relación entre ambas se hace cada vez más cercana, también es cada vez más retorcida, vampírica, convirtiendo “Quién te cantará” en un thriller psicológico en el que, sin necesidad de recurrir a lo paranormal, todas y cada una de sus protagonistas son fantasmas, espectros sin ninguna consistencia. Obligadas a enfrentarse a la artificialidad de sus identidades, se imitan la una a la otra como única posibilidad de supervivencia. La uña postiza dorada de Lila, las brillantes lentejuelas que componen todos sus vestidos y los deslumbrantes reflejos del sol en el casi infinito Atlántico son meras superficies llamativas que permiten sortear, aunque sea temporalmente, el atávico terror a la inmensa vacuidad que acecha tras ellas.

Misteriosamente pausada y perturbadoramente tranquila, esta obra maestra confirma, tras “Diamond flash” (2011) y “Magical girl” (2014), la capacidad de Carlos Vermut para generar un nivel de desasosiego pocas veces visto en la gran pantalla y que permanece mucho tiempo después de que las luces se hayan encendido. “Quién te cantará” es menos una reflexión psicoanalítica y más una visceral representación del miedo a la introspección, no en sí misma como proceso, sino porque implicaría la muy probable verificación de lo que sabíamos desde el principio. Que, efectivamente, no hay nada detrás-

Anterior crítica de cine: “Searching”, de Aneesh Chaganty.

 

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