Punto de partida: Pep Lladó y Gato Pérez

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«Con el tiempo llegué a tocar con muchos de los músicos que admiraba, entre ellos Gato. Recuerdo perfectamente el día en que reescuché ‘Romesco’, con la nueva perspectiva de tenerlo que defender como pianista en un escenario, fue como escucharlo por primera vez»

Pep Lladó, componente del grupo Ai, Ai, Ai, nos dejó el año pasado «Andar contigo», uno de los mejores discos que hemos escuchado en muchísimo tiempo, una obra de elegante y delicada rumba catalana que distribuye gratuitamente desde su web. Como no nos quitamos esas canciones de la cabeza, hemos querido saber más de él, pidiéndole que recuerde el disco que le cambió la vida: «Romesco», de Gato Pérez, músico al que acabaría por acompañar como pianista.


Gato Pérez
«Romesco»
EDIGSA, 1979


Guardo con cariño una copia del “Romesco” en casete que me hizo el propio Gato cuando entré a tocar el piano en su banda. Yo lo había escuchado muchas veces, pero no lo tenía, por tanto, no puedo hablar del recuerdo de haberlo comprado como podría hacerlo con tantos otros discos que había descubierto por las cubetas de las tiendas de Mataró.
Mi primer trabajo fue en una de esas tiendas, concretamente en Discos Batlle. Allí tuve la oportunidad de tener en mis manos muchas de las novedades del momento, lo cual era todo un privilegio si tenemos en cuenta que estamos hablando de finales de los años 70, y en aquellos tiempos no había tantas facilidades para escuchar música como hay ahora.

Seguramente “Romesco” no fue mi primer disco, pero lo he elegido porque Gato Pérez significó para mi el inicio de muchas cosas: Gracias a él descubrí, además de la rumba catalana, todo el universo de la música latina. La figura de Gato floreció en la órbita de la sala de conciertos Zeleste, en la calle Platería de Barcelona, junto a otros artistas como Jaume Sisa, Orquestra Platería, Orquestra Mirasol, Companyia Elèctrica Dharma… Mi adolescencia está marcada por la fascinación que sentía por toda la música que se generaba en aquel local, y muchos de los discos que compré en aquellos años pertenecían al sello Edigsa, que cubría gran parte de la vertiente discográfica de aquella movida.

Más adelante pude estudiar en la escuela de jazz que se creó en el mismo Zeleste, y con el tiempo llegué a tocar con muchos de los músicos que admiraba, entre ellos Gato. Recuerdo perfectamente el día en que reescuché “Romesco”, con la nueva perspectiva de tenerlo que defender como pianista en un escenario, fue como escucharlo por primera vez.

En “Romesco” hay títulos que formarán parte del repertorio rumbero por los siglos de los siglos: ‘El ventilador’, ‘La curva del Morrot’, ‘Todos los gatos son pardos’… No sé si “Romesco” es el mejor disco de Gato, lo cierto es que siguió creando grandes canciones en otros álbumes, sin embargo creo que este es uno de los que mejor define su personalidad y el que más me evoca los viejos tiempos del Zeleste.

Sinceramente, no suelo escuchar los discos de Gato, creo que en su mayoría los arreglos no han soportado el paso del tiempo, pero las canciones siguen formando parte de mi vida y las seguimos tocando con los amigos cuando nos liamos de rumba.

Desde aquí puedes acceder a la web de Pep Lladó y descargar «Andar contigo».

Anterior entrega de Punto de partida: Javier Teixidor (J. Teixi Band) y Dr. Feelgood.

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