No olvides las canciones que te salvaron la vida, de Carlos Pérez de Ziriza

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«Es el viaje de muchos, cuando además de coincidir en gustos, compartes generación con su autor»


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Carlos Pérez de Ziriza
No olvides las canciones que te salvaron la vida
EFE EME, 2019


Texto: Fernando Ballesteros.


Apenas un año después de la edición de Tres minutos de magia, Carlos Pérez de Ziriza vuelve a ser actualidad en las librerías gracias a la publicación de un nuevo título, muy distinto a su más que recomendable repaso de la historia del power pop. Anunciado ya desde la propia portada como una crónica generacional, No olvides las canciones que te salvaron la vida es un viaje personal de treinta años y bastantes cosas más. Para empezar, porque es el viaje de muchos, cuando además de coincidir en gustos, compartes generación con su autor. El trayecto, para ponernos en situación, comienza en 1989 y llega hasta la actualidad, y el arranque con “Debaser” es un disparo en la diana. Difícilmente se podría haber hecho una mejor elección. Aquella mágica canción y los Pixies, sus creadores, fueron la puerta de entrada a un mundo musical nuevo para muchos, un mundo que, hasta entonces, permanecía casi oculto. Todo cambiaría poco tiempo después, pero en 1989 y si eras poco más que un adolescente, aquello todavía era alternativo, sorprendente, revelador y fuente de unas sensaciones que se experimentan una vez en la vida. 

Se trata de un recorrido cronológico en el que las canciones elegidas, una por año, terminan sustentando una crónica generacional con treinta y un protagonistas. Uno de ellos es el autor. Lo es de principio a fin, él y sus circunstancias. Los otros treinta, las canciones seleccionadas, protagonizan su capítulo y hacen «mutis por el foro». Junto a ellas, eso sí, aparecen multitud de secundarios de lo más variopinto. No entraremos en muchos detalles, pero Joan Manuel Serrat comparte protagonismo de algún modo con los Pixies, y es inevitable que en las páginas dedicadas a “World in motion” de New Order, con Pérez de Ziriza pasando una temporada en la Inglaterra de comienzos de los noventa, los Happy Mondays, Stone Roses y demás luminarias mancunianas tengan su hueco.

Huye el autor del ejercicio de euridición para el que tantas veces ha demostrado estar más que dotado. Hay dosis de esos conocimientos, los justos, en su lugar, lo que domina la narración es el torrente de conexiones personales, las vivencias que rodearon la canción en cuestión. Pérez de Ziriza sabe plasmar lo que ocurría en ese momento en el mundo en general, y en el suyo, que comienza siendo el de un crío que aún está en el instituto y termina siendo el de un adulto. Por el camino, la universidad, noviazgos, matrimonio, familia, pérdidas… la vida. 

Estas más de doscientas páginas son un disfrute para el amante del pop entendido, y voy a citar palabras del autor, que lo define mejor que yo como «cultura y no como capricho, como visión global de la vida y no como un sarpullido pasajero propio de la adolescencia». Lo que hizo Nick Hornby en Fiebre en las gradas con el fútbol, con este deporte como eje vertebrador de las experiencias vitales del escritor, lo hace aquí Carlos Pérez de Ziriza con la música pop. Lo que ocurre es que el inglés lo hacía con el Arsenal como protagonista, y aún disfrutándolo a lo grande, el que esto escribe no deja de ser del Atleti. En No olvides las canciones que te salvaron la vida el plus es que el material con el que se trabaja es muy parecido al de un servidor que, en algún momento ha tenido esa sensación de que el señor que ha escrito esto está contando momentos de mi vida que parece conocer y contar mejor que yo. Permítanme que hable en primera persona, como hace el autor en el libro, por cierto, por primera vez en su trayectoria.

Si todo esto comienza con los Pixies, termina con La Habitación Roja y su tema “¿Quién eres tú?”. La canción, según el autor, que mejor define el espíritu de la obra: la importancia de tener memoria y la consciencia de que todas las experiencias, buenas o malas, hacen posible que seamos quienes somos. Entre medias, hay espacio para el pop, el rock, la electrónica y hasta el trap. Desfilan por aquí, R.E.M., Patti Smith, Beyonce, Teenage Fanclub, Franz Ferdinand, Chucho, Los Planetas… el resto lo pueden descubrir leyendo. 

La selección de canciones no es, ni mucho menos, obvia. No se trata de acudir a lo que más sonaba en el momento, sino a lo que pegó más en el mundo del escritor, lo que sonó en su cadena, en el walkman o en los garitos que frecuentaba. Y estas particulares condiciones hacen que aparezca el célebre “Saturday night”, con el que llega a preguntarse cómo una canción tan boba pudo llegar a tener tanta repercusión.

Por supuesto, no todo es personal en este viaje, en el que también se da testimonio de cambios y acontecimientos sociales, culturales y hasta deportivos. Todo cabe en un libro, cuyo título es una deuda con los Smiths, grupo de cabecera de Pérez de Ziriza al que no dedica ningún capítulo. Hubiera sido muy poco. Lo que hace es tomar el título de una estrofa de “Rubber ring” y hace aparecer en varias ocasiones al grupo de Manchester y a su líder. Por supuesto, el título es una licencia expresiva: las canciones no nos salvan, pero sí nos explican. Y pueden tener una cosa segura: este libro explica mucho. Lean y recuerden. 

Anterior crítica de libros: Vainica Doble, de Fernando Márquez.

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