Michel Legrand: Una vida dedicada al cine

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«La escucha de esta maravillosa caja retrospectiva demostrará el porqué de que la obra de Legrand no incurra prácticamente nunca en la grandilocuencia casi siempre acentuada de los más notables compositores de la competencia anglosajona de su tiempo»

A Michel Legrand –uno de los gigantes de la música francesa– y en particular a su faceta como creador de bandas sonoras –en Francia y Estados Unidos–, está dedicada la antología «Le cinéma de Michel Legrand», a la que Javier de Castro nos aproxima en este análisis.

Texto: JAVIER DE CASTRO.

Músico de formación clásica, al parisino Michel Legrand uno de los más grandes compositores europeos de música para cine de todos los tiempos, se le reconoce a nivel mundial por una impresionante aportación cuantificable en más de doscientas bandas sonoras para otros tantos films. No obstante, no deberíamos permanecer ajenos tampoco a otra faceta suya quizás menos conocida –al menos por estos pagos– que es la de la creación e interpretación de innumerables melodías pop, instrumentales o cantadas –sus amplios conocimientos e inclinaciones musicales, lo llevaron siempre a escribir las letras de sus canciones e incluso a interpretarlas– o finas adaptaciones de estándares de toda clase de estilos y que irían desde fragmentos de música clásica al pop, pasando por el musical, los aires folklóricos de diversos países latinos o mediterráneos, entre ellos los de su propia cuna francesa o el jazz, que le han rendido en conjunto, igualmente, buenos réditos de popularidad y –cómo no también pecuniarios. Me refiero en este caso a un trabajo “a ratos perdidos” cuyos frutos han sido durante casi cinco décadas otros veinticinco o treinta álbumes más, entre los que podemos destacar «I Love Paris», «Legrand Jazz», «Holiday in Rome», «Castles in Spain», «Legrand in Rio», «I Love Movies», «Scarlet Ribbons», «Strings on Fire», «Paris a la Hi-Fi», «Twenty Songs of the Century», «Images», «After the Rain», «Amour», etc. Tras el éxito notable del primero de estos álbumes citados, trabajó con varios grandes del jazz como Miles Davis o John Coltrane para su siguiente álbum dedicado al jazz lo que le sirvió para dotarse de armas técnicas e inspiradoras suplementarias que redundarían en un tono compositivo tan espontáneo como de plausible versatilidad para una producción llena de canciones pegadizas que convivieron perfectamente con su material orquestal, siempre de fuerte sentido lírico y hermosa musicalidad.

La entrega discográfica de la que quiero hablar, «Le cinéma de Michel Legrand» (Universal) –muy espectacular tanto en fondo como en forma, un booklet con cuatro CDs y casi un centenar de cortes y abundante material gráfico documental–, se trata de una edición lanzada a finales del año pasado en Francia y que ahora nos llega de importación en forma de gran retrospectiva –obviamente– del Legrand cinematográfico. La recopilación resume con bastante fiabilidad su gloriosa carrera de compositor cinematográfico cimentada en un exitoso trabajo junto a algunos de los grandes realizadores surgidos en el contexto de la Nouvelle Vague como Varda, Démy, Godard, Melville, Lelouch, Rappeneau, Deray, Grangier, etc., para películas como «Une femme est une femme» (1961), «Les Parapluies de Cherbourg» (1963) –Óscar a la mejor música y la mejor canción–, «La Vie de Chateau» (1965), «Les Demoiselles de Rochefort» (1966), «La piscina» (1969), «Le Mans» (1971), «Le Sauvage» (1975), «Parquing» (1985), «Cinc Jours en Juin» (1989), «Dingo» (1991), «La Bûche» (1999) o «La Bicyclette Bleue» (2000), entre muchísimas más. Para luego proyectarse al limbo hollywoodiense con impactos igualmente de consideración gracias a filmes de directores como Joseph Losey, Richard Brooks, John Sturges, Norman Jewison, Sydney Pollack, Robert Mulligan, Richard Lester, Orson Welles, Robert Altman, Clint Eastwood, o la polifacética Barbra Streisand, entre otros, y largometrajes como «Ice Station Zebra» (1968), «The Thomas Crown Affair» (1968) –con su conocido tema ‘The Windmills of your mind’–, «The Happy Ending» (1969), «The Picasso Summer» (1969), «Wuthering Heights» (1970), «Summer of ‘42» (1971) –Oscar a la mejor música–, «Lady Sings The Blues» (1972), «The Three Musketeers» (1974), «Robin and Marian» (1976), «Yentl» (1983) -Oscar a la mejor música y a la mejor canción–, «Prêt à porter» (1995), etc.

Al margen de sus siete u ocho galardones citados de la academia norteamericana, atesora además, nada más y nada menos, otras veintisiete nominaciones a los Premios Grammy, habiéndolo ganándolo “sólo” en cinco oportunidades, todo ello como prueba fehaciente de que un trabajo ímprobo y lleno de matices como el suyo supo “ganarse” la confianza y el beneplácito de la industria cinematográfica estadounidense además de la de la crítica y el público de aquel país.

En mi opinión, la escucha de esta maravillosa caja retrospectiva demostrará el porqué de que la obra de Legrand –como también ocurre con la de otros europeos como Nino Rota, Francis Lai o Ennio Morricone, que también triunfarían en la meca del cine– no incurra prácticamente nunca en la grandilocuencia casi siempre acentuada de los más notables compositores de la competencia anglosajona de su tiempo como Alex North, John Barry, el “americanizado” Maurice Jarre, Jerry Goldsmith o John Williams por poner algunos ejemplos más o menos contemporáneos del francés. No perder de vista por lo jugoso de su contenido y por lo que tienen de reveladoras, algunas entrevistas realizadas a directores/as como Varda, Jewison, Pollack o Rappeneau y a la pareja de letristas Alan y Marilyn Bergman, que exponen su experiencia de trabajo y de amistad junto al grandísimo Michel Legrand.

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