LaVette!, de Bettye LaVette

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DISCOS

«Los temas son brillantes. Y, además, son ideales para ella»

 

Bettye LaVette
LaVette!
JAY-VEE Records, 2023

 

Texto: EDUARDO IZQUIERDO.

 

En Detroit nació y en Detroit la descubrió Johnnie Mae Matthews. Su primer sencillo se publicó en el lejanísimo 1962 con “Myman – He’s a loving man” y, gracias a su fichaje por Atlantic Records, se convirtió en un éxito a nivel nacional. Sesenta y un años después, LaVette sigue siendo actualidad. O, mejor dicho, lo es más que nunca en su carrera, en permanente crescendo los últimos veinte años. Y lo es con un disco firmado simplemente con su apellido, LaVette.

Cierto es que su trayectoria discográfica, en cuanto a álbumes, fue muy irregular hasta la publicación en 2006 de I’ve got my own hell to raise, su primer disco para ANTI Records y que, sin duda, revitalizó su carrera. Producido por Joe Henry, el disco incluía versiones de Sinéad O’Connor, Lucinda Williams, Rosanne Cash, Dolly Parton o Fiona Apple. El disco que supuso para Bettye algo parecido a lo que las American Recordings, producidas por Rick Rubin, supusieron para Johnny Cash. Gracias a esas diez canciones su nombre se puso de nuevo en circulación, como prueban los numerosos recopilatorios de su carrera previa que empezaron a aparecer. Solo hizo falta que confirmara lo apuntado en esa resurrección en The scene of the crime (2007), con los Drive By-Truckers como banda. Luego no ha dado puntada sin hilo. Disco dedicado a la escena británica en 2010, con Interpretations: The british rock songbook, y a Bob Dylan en 2018, con el mágico Things have changed. Pero ¿saben qué? Quizá el mejor de todos ellos sea este LaVette.

Para empezar, estamos ante un trabajo de temas originales (que no propios). Randall Bramlett compone todas y cada una de las canciones que lo integran, pensando en la voz y la manera de interpretar de la soulwoman. Siguiendo con las razones de tan rotunda afirmación, la banda que la acompaña es de órdago: Steve Jordan, actual batería de los Rolling Stones a las baquetas, el propio Bramlett a las guitarras, Pino Palladino (Eric Clapton) al bajo, James Carter (Lester Bowie) al saxofón y Larry Campbell (Bob Dylan) dedicándose a todo el resto de instrumentos que tengan cuerdas. Y para acabar acierto con los invitados, no excesivos afortunadamente, con Steve Winwood y John Mayer destacando.

Pero ya solemos apuntar muchas veces que sin canciones todo pasa a un segundo plano, y aquí no es necesario. Porque los temas son brillantes. Y, además, son ideales para ella. Desde el funk de “Plan B” hasta el swamp de “See through me”. El afrobeat aparece mezclado también con el funk en “Hard to be a human” y el country hace lo propio con el soul en “Concrete my mind”, mientras la protagonista es capaz de desgarrarte el alma con esa implacable balada soul que es “I’m not gonna waste my love”.

Y ahí está Bettye. Encabezando las secciones de discos de revistas como Uncut o Mojo, con soberbias puntuaciones para un álbum tremendo. Y también estamos nosotros, intentando encontrar por las redes alguien que diga algo malo de este álbum que hayamos sido incapaces de ver. Pero no lo encontramos. Y entonces sonreímos y le damos a enviar reseña. Para que ustedes la lean. Y para que se hagan con él.

Anterior crítica de discos: High flyin’, de The Ducks.

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