Gabinete Caligari: Subida y bajada de la banda

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Ferni: “La información que recibíamos ya no se limitaba a los grupos de la nueva ola inglesa, en aquel momento lo que más nos gustaba era la onda siniestra. Mezclamos las dos cosas”

 

Un hallazgo en los archivos musicales de DRO ha traído de vuelta a Gabinete Caligari. Se trata del disco “Gabinete Caligari en directo”, un concierto grabado el 11 de febrero de 1984 que ve la luz 32 años después y que refleja un momento importante del grupo de Jaime Urrutia, Edi Clavo y Ferni Presas. Una entrevista de Chema Domínguez.

 

Texto: CHEMA DOMÍNGUEZ.
Dos primeras fotos: DOMINGO J. CASAS.

 

 

Escribir, teclear o hablar sobre Gabinete Caligari es tanto como hacerlo de nuestra historia musical, de nuestra mejor historia musical. La paradoja llega cuando das al play y suena alguna canción suya. ¿Realmente han dejado de existir? Suena todo tan vivo… “En directo” viene a confirmar tal idea, les pido se entretengan en leer la reseña escrita por Juanjo Ordás. Escondido en alguna caja durante más de treinta años y editado recientemente, este concierto ofrecido en el Colegio Mayor Mendel de Madrid el 11 de febrero de 1984 es crucial. Estamos ante el paso evolutivo de Gabinete Caligari hacia los sonidos más castizos e hispanos, sin perder la intensa atmósfera siniestra de sus inicios, de hecho están perfectamente unidas en el álbum que acababan de publicar (“Que Dios reparta suerte”, 1983), y esto se traduce perfectamente sobre el escenario. Edi Clavo y Ferni Presas, batería y bajo de Gabinete Caligari, se ofrecen a charlar sobre el hallazgo de este directo, único en la carrera de los madrileños, y de paso nos acercamos a la ausencia de Jaime, quiénes compartían escenario con ellos aquella noche, la relación con Eduardo Benavente (Parálisis Permanente), el final de Gabinete Caligari y otros asuntos de interés.

 

¿Quién se acordó de la existencia de esta grabación?
Ferni: Yo no tenía constancia de que en esa época.
Edi: Al principio, cuando nosotros actuábamos el propio técnico de sonido tenía una pletina de cassette o había un Revox, una grabadora de cinta abierta por allí. Unas veces se usaba, otras no, y otras las usaba él porque estaba incluido en el pack del alquiler del equipo. No se sabe. El caso es que eso se grabó y apareció en el almacén de DRO, ahora Warner, y David Bonilla (A&R de Warner), que es un tipo bastante cuidadoso y meticuloso, y se preocupa del catálogo, lo encontró.
Ferni: Un día nos llamó, nos mandó un correo y nos dijo que había aparecido esto y que les interesaba sacarlo para que la gente conociera también aquella etapa, y a nosotros nos pareció muy bien. Nos mandó a continuación lo que había salido para que lo oyéramos y a partir de ahí empezaron a trabajar en ello.

 

¿El orden del repertorio es el mismo de aquella noche o lo habéis tocado?
Ferni: Creo que el orden era exactamente el mismo, sé lo que tocamos en ese concierto en concreto, eran dos pases, lo que no sé es si era el de tarde o el de noche. En ese concierto tocábamos tres grupos: Seres Vacíos, Loquillo y nosotros, tocamos media hora que es lo que hay en la grabación. Y lo repetimos exactamente igual en cada pase, con el mismo bis.

 

Es un concierto fundamental, porque hacía poquitos meses que acababais de editar “Que Dios reparta suerte” (1983).
Ferni: Hacía dos meses que había aparecido el disco. Recuerdo que lo tuvimos por primera vez en nuestras manos el día que fuimos a hacer “La Edad de Oro”, el 15 de diciembre del 83, y esto fue el 11 de febrero. No habían pasado ni dos meses.

 

Entonces, ¿en este concierto estrenáis “Que Dios reparta suerte”?
Ferni: Sí, bueno, es de transición.
Edi: Como éramos tres grupos teníamos que hacer un repertorio más reducido, no era una presentación del disco, había canciones de los primeros singles y luego metíamos bastantes del disco que acabábamos de publicar.

 

Fue el primer elepé de Gabinete Caligari, y es muy importante por la amplitud de horizontes que trae y traerá. ¿Cómo llegáis a los nuevos ritmos después de vuestra primera etapa más siniestra?
Edi: Desde los singles hasta ese disco pasó la mili. Ferni se libró, siempre tiene más suerte en algunas cosas, pero Jaime y yo tuvimos que ir. Ese año Ferni se encargó un poco de mover los singles aquellos independientes por las emisoras o enviarlos a la gente que los compraba por correo y tal, y en ese periodo militar cambiamos nuestra perspectiva de la música que estábamos oyendo. De los grupos miméticamente del rock siniestro, la onda siniestra inglesa de los años 80, 81, de repente en la mili oías a Los Chichos, a Los Chunguitos, a Leño, otros grupos, veías a la gente y eso nos cambió un poco… Nos dio otra perspectiva, y cuando grabamos el primer elepé ya introdujimos esos guiños a los gitanos o a los Chunguitos, a la rumbita, a los bares, a lo español, a los toros. Bueno, metimos eso que habíamos “mamao” durante ese tiempo.

 

Incluyendo el poso literario, en este caso lorquiano en ‘Gresca gitana’.
Ferni: Bueno, eso fue en general. La información que recibíamos ya no se limitaba a los grupos de la nueva ola inglesa, en aquel momento lo que más nos gustaba era la onda siniestra. Mezclamos las dos cosas, que nada tenían que ver la una con la otra, una era negra y la otra era colorida y festiva, y en este concepto estábamos en plena fase de transición. El recién publicado “Que Dios reparta suerte” ya traía esta nueva visión, pero aún tenía de las dos cosas, tenía un cincuenta por ciento del pasado y otro tanto del futuro. Puede despistar porque hay un poco de mezcla. Es un disco de transición, como el directo, porque el concierto son las canciones de “Que Dios reparta suerte”, pero está incluido ‘Golpes’…
Edi: ‘Obediencia’, ‘Me tengo que concentrar’…
Ferni: Esa está en la cara B del primer single, ‘Sangre española’, pero es una canción que viene de la época anterior.

 

Todo importaba en aquel momento, todo tenía un significado, como el sello que os edita: 3 Cipreses. Por cierto, ¿cuál era el logo original, el de las cartas o el de los cipreses?
Ferni: El original es con los cipreses.
Edi: Porque era lo que venía en el letraset, que se repasaba con el bolígrafo, y entonces venían esos cipreses. Lo metí yo, lo puse porque tenía las hojas del letraset.
Ferni: Cuando editamos el primer epé con Parálisis Permanente, la portada eran dos lápidas que se daban la mano, en la izquierda ponía Parálisis Permanente y en la derecha Gabinete Caligari. Como el nombre de Gabinete era algo más corto, dejaba un hueco que a Edi se le ocurrió rellenar con los tres cipreses, y de ahí salió el sello 3 Cipreses.

 

¿El nombre de 3 Cipreses era una manera de abundar en esa onda siniestra?
Edi: El ciprés es el típico árbol de cementerio, venía a huevo, pero era porque había que equilibrar la portada ya que estaba un poco descompensada, y vinieron ahí perfectos. El sello inventado también: 3 Cipreses Discos, como si hubiéramos puesto Cuatro Lápidas o Calaveras.
Ferni: Yo recuerdo otra opción, así como anécdota, que se llamaba Santo Cáliz Discos. Pero, vamos, 3 Cipreses está bien. Luego al pasar el catálogo de 3 Cipreses a DRO, primero para distribuirlo y luego para editarlo, se les ocurrió meter lo de las cartas, pero el original era el de los tres cipreses, en los singles se puede ver.

 

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Edi: “Creo que a partir de “Cien mil vueltas” lo hicimos mal. Fue una concatenación de errores hasta que llegó un momento en que no quedó otra opción, o la opción más radical que se planteó fue la separación”.

 

Poniendo un poco más la lupa, ¿quiénes fundáis el sello, Parálisis Permanente y vosotros?
Ferni: Nosotros en aquella época no teníamos un duro. El pago de la maqueta que hicimos, que luego fue primer y segundo single, lo pagaron a medias Fernando Urrutia, el hermano de Jaime, y Andrés Cuadrado, que aportaba la parte de Parálisis, amigo originalmente de Eduardo, y luego nuestro también. El sello lo llevaban ellos con un tercer personaje.
Edi: Hablamos de una época en la que nos juntamos unos amigos que nos fascinaba la música, habíamos estado en Londres y habíamos visto cómo funcionaban allí los singles independientes que vendían a la salida de los conciertos, todo al margen de la industria oficial. Lo hicimos por nuestra cuenta sin ningún tipo de conocimiento, como una aventura, como el que hace un fanzine o edita un casete.
Ferni: Grabamos la maqueta del primer epé de las lápidas y decidimos sacarlo en disco. Cogimos las canciones, lo enviamos a una fábrica de discos…
Edi: Una fábrica que había en Pamplona (Tic Tac).
Ferni: Oímos que lo había editado así Esplendor Geométrico. Mandamos el paquete y cuando llegó el material enviaban por un lado la funda y por otro lado el disco. Tuvimos que meterlo en su funda a mano. Y luego, como decía Edi, me libré de la mili. Les dije que había salido “excedente de cupo”, que mirasen las listas por si acaso. No tuvieron tanta suerte como yo, pero les había tocado en la provincia de Madrid, en Campamento, y dijeron: “Es un buen momento para quitárnoslo de encima cuanto antes”, y fue una decisión clave en la historia de Gabinete. No sabemos lo que hubiera pasado si la mili hubiera llegado tres años más tarde, en plena carrera. Yo me dediqué a vivir la vida.  Me fui a Granada de promoción con Andrés Cuadrado, amigo de Eduardo Benavente, a hablar en radios y hacer entrevistas, y mandaba los discos, me iba a correos con las cartas de la gente que había encargado los discos y mandaba uno a Deusto, otro a Murcia y otro a Galicia. Era complicado, los enviabas uno a uno y la gente era muy curiosa, alguna te mandaba discos que estaban rotos y tenías que volver a enviárselos, otra te escribía cartas que aún conservo, muy divertido.

 

Aquel primer single conjunto funcionó bien, ¿hubo más de aquella edición?
Ferni: El primer single lo reeditó DRO con otra portada, se hizo una segunda edición. Los primeros 1.000, que fueron en realidad 913, eran únicos. Luego se hizo una segunda tirada con otra portada que ya distribuía DRO.

 

Volviendo a “En directo”, ¿cómo responde el público a los nuevos aires de vuestras canciones?
Edi: Respondió muy bien en ambas sesiones, muy llenas porque en Madrid estaba en plena ebullición el interés del público con los grupos españoles, se habían dado cuenta de que era posible que hubiera grupos parecidos o a años luz de los ingleses, pero que podían tocar en su barrio o en su Universidad, y el público empezó a venir masivamente a los conciertos, no solo a Rock Ola, sino a los colegios mayores, a la Universidad, a Caminos o a otros sitios donde hubo conciertos. Fue una especie de explosión, de eso logramos vivir todos los grupos de la época: Nacha Pop, Radio Futura, Los Secretos, Mamá, Derribos Arias, Alaska y Los Pegamoides… todos nosotros.

 

Recordabais que en aquella velada compartisteis cartel con Seres Vacíos y Loquillo. Seres Vacíos era el grupo de Ana Curra, pareja musical y sentimental de Eduardo Benavente, quien fue también una figura de referencia para vosotros. Su desaparición estaba reciente, ¿cómo le recordáis?
Edi: Sí, fue el año anterior cuando tuvo el accidente, en el 83. Éramos amigos y creo que compartíamos incluso el mismo mánager, Pito Cubillas, tenía los grupos más renombrados: Alaska y Los Pegamoides…
Ferni: Él era un fan de Alaska y se vino a Madrid porque quería conocer y llevar al grupo, en aquella época pasaban muchas cosas muy deprisa, insospechadas.

 

Fuisteis protagonistas de ese momento que acabas de apuntar. Sin nostalgias, ¿cómo lo vivisteis?
Edi: Nos tocó esa época, que fue bastante dinámica, fue un poco, salvando las distancias, como lo que pasó en los 70 cuando hubo una explosión de color y psicodelia: los Beatles, los Rolling y todos aquellos grupos. En España pasó un poco de esa manera, nos tocó vivir esa explosión del público por el rock y por los grupos de rock.
Ferni: Creo que coincidieron dos cosas: por un lado, la situación social en España, que fue determinante y clave, pero al mismo tiempo los que nos dedicábamos a la música teníamos una fuente de la que beber, que era la explosión y la revolución en ese momento en Inglaterra del punk, post punk y nueva ola. No es como ahora, que no hay un fenómeno muy interesante al que seguir, desde mi punto de vista. Por otro lado, Inglaterra, que era un poco la que mandaba, la que marcaba la pauta, estaba pasando una revolución también, después del punk había una serie de grupos que estaban transformándose cada temporada en cosas distintas, desde la onda siniestra a los nuevos románticos. Allí pasaban muchas cosas constantemente, cambiaba la escena musical muy deprisa, cada mes, cada dos meses surgía una nueva tendencia. Nosotros también nos surtimos de toda esa influencia. Si hubiera pasado lo que pasó en España dos años más pronto o más tarde, a lo mejor no hubiéramos tenido una referencia tan clara. Se juntaron las dos cosas y aquí brotó y explotó. Teníamos muchas ganas de pasar del blanco y negro al color, como se ha dicho muchas veces, de golpe, y nosotros éramos parte de ello como artistas, pero también como público. Seguíamos a los demás grupos y nos interesaba la pintura, el cine y las cosas que sucedían.

 

En el directo aparecen Ulises Montero, al saxo y la armónica, que estará con vosotros hasta su desaparición, y Teresa Verdera a los teclados, castañuelas y coros. En la puesta en escena también estaba presente el cambio. ¿Cómo se suman?
Edi: Al principio funcionamos como trío, siempre hemos sido un trío, Jaime, Ferni y yo, lo que pasa es que llegó un momento en que necesitábamos un color nuevo, algo diferente para salir del guitarra, bajo y batería. Una noche, no sé cómo, conocimos a Ulises, que tocaba el saxo y la armónica, e hicimos una jam session. Tocamos con él, y su imagen rimaba bien con la nuestra, era alto, un rocker, se plantaba bien en el escenario.
Ferni: Daba un toque que nosotros no dábamos en el escenario (risas).
Edi: Era mucho más movido y tal.
Ferni: Además, creo que esa necesidad la crearon las grabaciones. Con las influencias que habían traído Edi y Jaime de la mili, cuando empezamos a grabar el primer elepé vimos que había canciones en las que hacía falta incorporar un toque de una armónica, o un teclado, para dar más variedad a la grabación. Ahí fue donde empezó a complicarse todo y notar es necesidad.

 

¿Teresa llegó igual?
Edi: Teresa era una amiga nuestra que cantaba, estudiaba canto en el conservatorio y tenía nociones más técnicas de música que nosotros. Era una niña, tenía diecisiete años, nos ayudó con el tema de teclados, que era algo que nosotros no controlábamos, castañuelas también sabía tocar, y hacía las voces.

 

Edi, en tu caso, ¿esa apertura de ritmos te llevó a formar parte de los primeros Malevaje?
Edi: Malevaje fue después, fue en el año 85 cuando grabamos el primer disco.

 

¿Pero ya teníais una labor previa en directo?
Edi: Tocábamos en algunas jam sessions, en bares y tal, pero a Malevaje les conocí a finales del 84.

 

¿Y cómo te da por acercarte a un grupo de tango castizo desde el rock?
Edi: Antonio Bartrina cantaba tangos en los bares para ligar con las chicas, el tío tenía mucho estilo y tal. Lo típico, lo mismo que con Ulises: una noche, en un bar, yo tenía una caja de batería y el contrabajista de Los Coyotes (Fernando Gilabert) se apuntó, improvisamos un acompañamiento y vimos que eso funcionaba, a la gente le gustaba. Empezamos a tocar en bares, nos pagaban las copas y era lo que nos apetecía hacer. No se creó un grupo de tangos, empezamos a tocar tangos como si hubiéramos empezado a tocar rockabilly. De repente funcionó, y Malevaje treinta y tantos años después siguen funcionando.

 

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Ferni: “Jaime ha creado una distancia que ahora parece insalvable, la ha creado y habrá que saber sus razones también”

 

Parte del gran éxito de Gabinete está bastante clara. Os quería preguntar por el paso posterior a “Cien mil vueltas” (1991), salís de EMI rumbo a Mercury (Polygram), editáis “Gabinetíssimo” (1995), volviendo un poco a los orígenes, y después de un muy buen disco como “Subid la música” (1998), se termina todo. ¿Qué pasó?
Edi: El año pasado publiqué un libro de memorias, “Electricidad revisitada” (disponible aquí), ahí explico mi visión de los acontecimientos. Puede ser subjetiva, de hecho, lo es. Creo que los grupos tienen una vida y nosotros duramos más de lo que normalmente dura un grupo. En esa vida puedes hacerlo bien, regular o mal, y creo que a partir de “Cien mil vueltas” lo hicimos mal. Fue una concatenación de errores hasta que llegó un momento en que no quedó otra opción, o la opción más radical que se planteó fue la separación.
Ferni: El otro día en una entrevista dije que “Subid la música” me parece un buen disco, no todo, porque hay alguna excepción, pero es uno de los discos que más me gusta cómo suena y cómo está hecho.

 

No me atrevo a decir que está por encima de “Privado”, pero casi.
Ferni: Por lo menos por encima de “Gabinetíssimo”, eso sin duda.

 

Bueno, “Gabinetíssimo” no carece tanto de temas como de producción, creo que fue Esteban Hirschfeld el productor.
Ferni: Sí, la deshizo más bien.
Edi: También hubo un cambio de ciclo. Nosotros fuimos parte del cambio de ciclo de los 70 a los 80, pero de los 80 a los 90 también hubo un cambio de ciclo, vino el grunge, el indie o el noise, una generación nueva que quería su sitio y su parte del pastel. Nos pillaron un poco las dos cosas.
Ferni: En el mundo de la música un grupo que dura 18 o 19 años es una rareza. Rolling Stones hay unos, no es lo normal, y menos en un país pequeño como España. Tantos años era muy difícil hacerlo bien siempre. A un buen nivel y en carrera ascendente duramos desde el 81 hasta el 91, creo que no está nada mal estar de carrera ascendente diez años. Aparte de los errores, que si lo analizas puedes encontrar, al cabo de diez años vas perdiendo fuerza, ilusión, público. Al mánager lo perdimos por el camino, pasan muchas cosas que hacen difícil mantenerse ahí. Creo que somos un poco rara avis, porque fueron muchos años.

 

Pero aunque “Gabinetíssimo” fue un paso atrás, tampoco era tan atrás.
Edi: También cambiamos de compañía, ahora con la perspectiva del tiempo ves que no deberíamos habernos ido nunca de EMI, que era nuestra compañía de referencia, pero el mánager nos dijo que EMI que no sé qué, que Polygram era mejor, Polygram también se deshizo en ese momento… fue un poco de mal en peor, pero tampoco puedes controlar toda tu carrera.
Ferni: De hecho, la persona que nos hizo una oferta para el cambio de compañía fue la misma que nos había contratado para EMI.

 

Claro, eso os daba confianza.
Ferni: Bueno, estábamos en tiempos… En EMI notábamos cosas que no nos gustaban, no nos convencían, y hubo un momento en que tomamos esa determinación. Creo que sí, es un error, pero también es relativo, nunca sabes lo que va a pasar. Ya habíamos estado en DRO, después en EMI, seguir cambiando de compañía ahonda en la herida, si tu carrera es descendente lo único que haces es crear más problemas, porque tu catálogo se va diversificando, vas perdiendo fuerza, eso te va minando.

 

¿Quién es la persona que os ficha para EMI y luego Polygram?
Edi: Javier del Moral, que además ha fallecido recientemente.

 

En cualquier caso, “Subid la música” era dos pasos adelante, ¿por qué se pone fin si estabais recuperando terreno?
Edi: Esa pregunta creo que se la debes remitir a Jaime Urrutia, que es el que decidió terminar con el grupo.
Ferni: Claro.
Edi: Yo no sé, yo intenté muchos años… Había habido un bajón de ventas, compañías cada vez más de medio pelo, quizá hubiera sido el momento de dejarlo una temporada o dejarlo en standby, pero Jaime decidió acabar definitivamente con el grupo, y hasta ahora.

 

¿Vosotros hubierais seguido?
Ferni: Él nos comunicó su decisión a nosotros dos. Intentamos convencerle de lo contrario, pero él lo tenía muy claro y se acabó. Cuando nosotros empezamos, nuestra generación había sepultado a los cantautores, sin embargo con el paso del tiempo la carrera de toda esta gente volvió a emerger porque tienen calidad, lo siguen haciendo bien, y al cabo del tiempo vuelven. Es distinto el caso de un grupo que el de un cantautor como solista, creo que en las carreras a veces tienes que tener paciencia. De todas maneras, creo que nosotros duramos bastante. Creo que hubiéramos resurgido con el paso del tiempo, pero bueno, ha sido así y ya está.
Edi: Volver con éxito es muy, muy difícil.

 

¿No es posible que habléis entre vosotros para asuntos como este lanzamiento que nos ocupa? O tenéis demasiada distancia…
Ferni: Jaime ha creado una distancia que ahora parece insalvable, la ha creado y habrá que saber sus razones también. Como decía Edi, a nosotros nos comunicó que quería dejarlo y ya está, quería dedicarse evidentemente a su propia carrera.

 

Vosotros sí habéis seguido trabajando juntos.
Edi: Sí, cuando nos separamos montamos Paraphernalia. Con la inercia de nuestra carrera profesional conocimos a una gente y montamos un grupo con la intención de seguir funcionando, de seguir en el circuito profesional, y estuvimos un par de años intentándolo, grabando algunas maquetas, moviéndolas, buscando mánager, compañía de discos. Fue todo muy difícil, por no decir imposible y llegó un momento en que eso no funcionó. Nos replanteamos nuestra situación y llegamos a la conclusión de que era mucho más divertido y más práctico tocar por tocar, tocar versiones, para no dejar nuestros instrumentos, y sin ningún tipo de “interés profesional”, tocando versiones no te va a contratar ninguna compañía de discos. Eso es lo que hemos estado haciendo durante muchos años, hemos tocado por puro placer versiones de los grupos que nos gustan: Neil Young, Bob Dylan, los Stones, los Kinks, los Who…

 

¿Qué nombre tenía el grupo?
Edi: El grupo de versiones del principio se llamaba Shocking Beards, estuvimos unos años tocando en festivales con un repertorio de canciones solo de Neil Young. Luego han proliferado muchos grupos de ese tipo de versiones, de homenaje, tributo y no sé qué, entonces decidimos que es mejor simplemente tocar en el local. Ni siquiera hacemos actuaciones en bares ni nada de eso. Nos reunimos una vez a la semana en nuestro local de ensayo de toda la vida, tomamos unas cervezas y tocamos.

 

Antes de terminar quiero volver sobre el concierto y la figura de Eduardo Benavente, ¿hasta qué punto os influyó?
Ferni: Hombre, Gabinete ya tenía una trayectoria y nos conocíamos hacía tiempo, porque antes habíamos tenido otro grupo, lo que pasa es que sí, Eduardo era otro factor más. Con la música que llegaba de Inglaterra también llegaba un día Eduardo Haro, perdón, Benavente, con algún disco, y te decía: “Mira, he traído esto”. Era avasallador, te llevaba por delante.
Edi: Tenía mucha vitalidad y se movía nervioso, estaba en Londres unas semanas y se traía un montón de discos. Como veía que nosotros le gustábamos como grupo, nos intentaba pinchar un poco: “Mira, vamos a oir esto”, íbamos a su casa y nos ponía los últimos singles que ni siquiera habían salido en España. A nosotros, que éramos más apocados, más tímidos, nos pinchaba diciéndonos: “Venga, que sois muy buenos”. Eso nos dio mucha vidilla al principio.
Ferni: Nos llevó el sonido en los primeros conciertos, la primera vez que tocamos en Rock Ola él llevaba el sonido porque era un tipo que te contagiaba de ilusión. Inconscientemente, él tiraba un poco de todo lo que hacíamos, además teníamos mucha amistad, recuerdo que comprábamos discos juntos. Se compraban discos independientes que salían publicados en New Musical Exprés y mandábamos cartas Nacho Canut y Eduardo por un lado, y nosotros por otro. Nosotros éramos un poco menos lanzados, pero ya teníamos muy claras nuestras ideas, simplemente nos conocimos después y congeniamos muy bien.

 

Habéis citado de pasada a Eduardo Haro, solo hablar de él y su hermano Eugenio ya nos daría para un buen fórum sobre los ochenta, pero no quiero dejar de preguntaros si fue otro factor más de ánimo para vosotros.
Ferni: Conocí a Eugenio Haro en la facultad e hicimos un grupo, Jaime, Eugenio y yo. Así conocimos a Edi, cuando necesitábamos un batería. Y Eduardo era su hermano, era un escritor, un poeta maldito…
Edi: Era un personaje underground madrileño, español. Cuando aquí no había nada de nada era un verdadero personaje conectado con toda la contracultura y el underground americano, anglosajón, etc.

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