Amparanoia: «No hay mensaje en la música comercial de esta época, es todo muy superficial»

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«Ese componente de innovar, de ofrecer algo en cada álbum y en las giras, siempre ha estado en mi trayectoria»

 

Uniendo sus fuerzas con Artistas del Gremio, Amparanoia lanza Fan fan fanfarria, un álbum que está presentando por los escenarios de todo el país junto a sus catorce compinches escénicos. Arancha Moreno habla con ella.

 

Texto: ARANCHA MORENO.
Fotos: RAKEL LÓPEZ / SALVA MUSTÉ.

 

De Lavapiés al mundo. Así explotó la carrera de Amparanoia en 1997, cuando debutó con el revolucionario El poder de Machín, un disco clave en los comienzos del mestizaje en nuestro país. Desde entonces han pasado muchos discos, incluso un parón del proyecto que permitió a Amparo Sánchez combinar esta andadura con otras parcelas, como su carrera solista y la puesta en marcha de su productora, Mamita Records. Con el mismo espíritu imparable y colaborativo de siempre, ahora une sus fuerzas con Artistas del Gremio, la charanga zaragozana con la que ha grabado su nuevo disco, Fan fan fanfarria, tan lúdico como reflexivo. Entre sus próximos escenarios, el 2 de marzo hará doblete en la sala Villanos de Madrid, a las 19:30 (con entradas disponibles) y a las 22:30 (con entradas agotadas). Una doble parada de las muchas que tiene por delante en esta gira. En plena vorágine mediática, Amparo responde a teléfono de camino a alguna parte y bucea en su memoria para reconstruir los casi treinta años que le han traído hasta aquí.

 

Amparanoia nació en 1997 en el barrio de Lavapiés. Las coordenadas las conocemos, pero ¿qué queríais hacer con aquellas canciones?
Yo tenía una serie de canciones que tocaba en formato acústico junto al guitarrista Robert Johnson, no sabía qué iba a hacer con ellas porque eran de estilos diferentes: boleros, rumba, reggae, ska, punk… La solución fue añadir instrumentos, quería huir del patrón de la batería, con unas bases muy percusivas con cajón, tumbadora, instrumentos de otros países. Lavapiés en ese momento era un hervidero multicultural, de gente venida de muchos lugares del mundo, y yo me juntaba con músicos que aportaban con esos instrumentos el flow que iba buscando. Las canciones eran mías y tenían un hilo conductor, algunas eran sobre temas tristes o reivindicativos pero las quería vestir de fiesta y alegría, y me apoyé en todos esos instrumentos para el primer álbum, y les di esa forma.

Te refieres a El poder de Machín, tu debut con Amparanoia, que como bien dices es una amalgama de géneros. Dado que venías de etapas anteriores en las que habías explorado el soul, el blues o la música latinoamericana, ¿entiendes la música como un tránsito constante, como una evolución de un estilo a otro?
Sí, es mi manera de expresarla y de compartirla, sin ninguna duda, viendo mi trayectoria de todos estos años. Escucho música de muchos sitios diferentes, pero creo que también tengo mi propio estilo como compositora, como intérprete, como creadora, y en los diferentes álbumes reflejo la etapa en la que estoy. Si el primer álbum era muy acústico y muy vacío, en el segundo, Feria furiosa, se incorporan elementos que estábamos utilizando en el directo, como un set de batería sencillo. En Somos viento hay batería, en Enchilao hay batería electrónica, muchas bases… parecido al último álbum que acabamos de sacar. Ya tenía ese interés por ese tipo de sonoridad. En La vida te da nos fuimos a lo acústico, grabando todo al mismo tiempo, en un formato muy parecido a El poder de Machín. En los álbumes voy mostrando el momento en el que estoy, cómo quiero interpretar las canciones, cómo quiero transmitirlas, hasta llegar a este, Fan fan fanfarria, una suma de sueños que tenía, de ilusión de crear, que se ha materializado.

Musicalmente, ¿Amparanoia ha sido como un laboratorio en el que probar cosas nuevas?
Totalmente. Muchas de esas pruebas nunca se han editado [ríe], no todas han pasado el filtro, pero está claro que sí, que ese componente de innovar, de ofrecer algo en cada álbum y en las giras, siempre ha estado en mi trayectoria, y está clarísimo que siempre va a ser así. Tengo mi repertorio como Amparo Sánchez, en el que puedo crecer y evolucionar como intérprete, con ese sentimiento, y con Amparanoia puedo explotar mi lado más festivo, más alegre y positivo. Estoy en un momento ideal, porque tengo esos dos formatos para expresarme y son parte de mí, soy yo misma.

«Amparanoia es una parte muy importante de mi vida, pero no es ya el centro»

Siempre se te adjudicado el título de pionera del mestizaje. ¿Te sientes así?
Bueno, si vemos cronológicamente la salida de álbumes de esa época, sí es cierto que El poder de Machín sorprende con una propuesta muy nueva y que a partir de ahí empiezan a salir otros álbumes, cada uno con su identidad propia pero con un mismo deseo: beber de otras músicas, que haya un mensaje en las canciones, romper con lo que hasta ese momento eran los estilos clásicos. El pop, el rock, el punk, el heavy… estaba todo muy definido y Amparanoia vino a romper eso. No había un estilo creado, se le llamó mestizaje en ese momento. Siempre digo que me siento más cómoda con el término músicas del mundo, porque miro al mundo para hacer mi música. El álbum y mi aparición en la escena marcó el principio de algo, y si soy considerada así, bienvenido.

Si establecemos un paralelismo entre aquellos tiempos y estos, no sé si a finales de los noventa fue fácil abrir ese camino. ¿Lo es ahora, que han pasado casi treinta años y ha habido un cambio de tendencia, tanto en el público como a nivel artístico?
Lo que pasó en el 97, cuando aparece Amparanoia en escena, fue un éxito increíble que me dio la gente y algunos medios que apoyaban la propuesta, porque nosotros no sonábamos en la radio ni hemos sido nunca un grupo comercial. Fue un proyecto que llegó al corazón de la gente, que la gente acogió, abrazó, y el éxito fue una sorpresa. Ahora es otro momento, me puedo dar el lujo de hacer esta revisión, en este tono de electrónica y charanga, porque es lo que quiero hacer ahora mismo, pero claro que tengo en cuenta a mis fans porque ahora sé que hay un público que espera mi trabajo. Es otra responsabilidad, otro lugar muy diferente a cuando publiqué el primero, pero el camino es el mismo: lo preparas con mucha ilusión, hay que tomar muchas decisiones, te planteas si le gustará a la gente o no… Hay patrones que se repiten porque compartir algo que ha llevado tanto trabajo, tanto amor, tanta pasión, te despierta unos sentimientos brutales. Siento cada álbum como si fuera el primero. Somos así los artistas, y hasta que no llegue al escenario y vea a la gente bailando y cantando estoy con ese nervio de presentar este proyecto.

Los músicos siempre estáis enamorados de vuestro último disco, porque es con el que más os identificáis en ese momento, pero ¿en qué disco crees que el grupo alcanzó la cima, musicalmente hablando?
Creo que El poder de Machín se puede considerar el más importante de mi carrera, no porque lo diga yo, en el repertorio hay cuatro, cinco o seis temas de ese repertorio que no pueden faltar. Somos viento también dejó una huella especial y tocamos algunos temas de ese álbum. Pero yo sigo trabajando para conseguir ese álbum redondo, y para mí Fan fan fanfarria, mezclando el repertorio clásico con propuestas nuevas es bastante redondo. Pero claro, acaba de salir y hay que esperar un poco para poder evaluarlo. En cada uno he vivido momentos muy bonitos en la creación, y me he sorprendido a mí misma con el resultado final, siempre teniendo en cuenta que soy la productora de todos mis trabajos. Esa parte me da mucho orgullo, aparte de ser quien lo interpreta. El coro de mi gente me llevó casi dos años, porque era un homenaje de artistas de muchos lugares del mundo al repertorio de Amparanoia y yo terminaba esas producciones. Fue un trabajo intenso, emocionante, cada vez que me mandaban una versión me emocionaba muchísimo el cariño con el que la habían planteado, y luego había que acabarla y era un trabajo con mucha responsabilidad, respetando a cada uno de los artistas y sus diferentes estilos. De cada álbum tengo recuerdos bonitos, pero creo que, de aquí a un tiempo, si hay un álbum por el que voy a ser recordada cuando yo no esté, El poder de Machín será uno de ellos, segurísimo.

En 2008 paraste el proyecto y estuviste unos años dedicada a tu vertiente solista. ¿Cuál fue el motivo de ese parón y qué te lleva a reactivar Amparanoia?
En ese momento pasan varias cosas, pero principalmente, por un lado empiezo a escribir unas canciones que siento que no voy a poder vestirlas de fiesta para Amparanoia, porque una parte de la cantante que soy reclamaba también su atención. El segundo motivo fue que Amparanoia era el centro de mi vida y yo necesitaba volver a mí, reorganizarme y que fuera un área más de mi vida, no que todo girara en torno al proyecto. Esos años grabé mis primeros álbumes en solitario firmados como Amparo Sánchez y escribí mi libro La niña y el lobo, empecé a producir a otros artistas y barajé la idea de crear mi propio sello discográfico, y a poner los cimientos para que así fuera. Fue fundamental ese espacio que tuve para mí, lo que pasa es que el público y mi equipo de trabajo reclamaban la vuelta de Amparanoia, no podía ser una despedida de verdad porque la gente quería seguir cantando esos temas. Así que, cuando íbamos a cumplir veinte años, en 2017 arrancamos con El coro de mi gente y la gira, y ya no hemos podido parar, pero la diferencia es poder combinarlo con mis otras facetas, que además ahora se han ampliado porque Mamita Records ya es una realidad, soy la directora y eso lleva mucho trabajo, mucha inversión de tiempo, y estoy en un proyecto en Granada, la plataforma Revivir la azucarera, como bien sabes, y estamos intentando conseguir un espacio en la azucarera para realizar actividades culturales y sociales. Hasta que tengamos ese espacio vamos organizando eventos, como el festival Granada 100% Mujer, y le dedico mucho tiempo. Afortunadamente, ahora Amparanoia es una parte muy importante de mi vida, pero no es ya el centro.

«Mientras haya ganas, Amparanoia va a estar aquí»

En 2017 resucitas a Amparanoia para celebrar vuestro veinte aniversario y ve la luz El coro de mi gente, como has comentado, y en 2021 llega Himnopsis colectiva. La pandemia en 2020 tampoco pudo con el proyecto.
Así es. Teníamos la maqueta grabada en febrero de 2020, y fecha en el estudio guardada para julio. Yo entonces empezaba una gira como Amparo Sánchez, con la banda sonora de La niña y el lobo, y tuvimos que interrumpirla. Con las normas que había entonces, nos reunimos con la banda para grabar una parte del álbum y el resto lo trabajamos online. Pero sí, tiré para adelante porque era el álbum que teníamos preparado y los mensajes de ese disco cobraban aún más sentido con todo lo que estaba pasando. Decidimos empezar el 1 de enero de 2021 regalando Himnopsis colectiva, que es un álbum que ha funcionado superbién, en directo ya se han quedado algunos temas que hay que seguir tocando porque forman parte de los clásicos de Amparanoia. Fue increíble el sentido que tenía en ese momento nuestro trabajo, nuestra profesión, y la música hizo más fácil la transición a nuestra vida normal.

Parece que los comienzos de año son buenos para Amparanoia, porque justo tres años después, a primeros de enero, ha visto la luz tu nuevo disco Fan fan fanfarria, junto a Artistas del Gremio, con los que habías colaborado antes de forma puntual, en la grabación de “Mi genética” y en la celebración de vuestro veinticinco aniversario. ¿Qué pasó en las colaboraciones previas para liaros la manta a la cabeza y preparar este disco conjunto?
Una magia tan explosiva entre nosotros que a los pocos días de ese concierto del veinticinco aniversario me dijeron que les gustaría hacer unos conciertos juntos. Cuando se los contamos a nuestros equipos de trabajo nos dijeron que había que grabar algún tema y explicárselo a la gente. Empezamos pensando en versionar unos temas de Amparanoia, yo ya venía pensando en jugar con las bases, con la producción, con mi hijo Mayito y Willy Fuego, siempre estamos los tres probando, investigando cosas nuevas. Tenía esa idea de darle un nuevo aire al repertorio de Amparanoia, y al proponerme esto pensé que podía materializar el sueño de tocar con una charanga y llevar esa explosión de alegría a las canciones y empezamos así, poquito a poco. Pensé que también estaría bien incluir temas que la gente no hubiese oído y así sorprender y refrescar, y todo fue tomando forma. Elegí temas que tienen que estar en el repertorio, porque un concierto de Amparanoia lo quieres cantar y bailar seguro, y algunos temas que hacía tiempo que no incluía en directo y tenía ganas de retomar, y unos temas nuevos. El concepto se redondeó con la selección de temas. En directo hay muchas más sorpresas, pero tiene que venir la gente y descubrirlas.

O sea, que además de los temas anteriores, vuelves a encargarte de los temas nuevos.
Sí, siempre he sido la autora de Amparanoia, excepto alguna versión los temas son míos.

Entonces, ¿Artistas del Gremio te han ayudado a vestirlos para Fan fan fanfarria?
Totalmente. Cuando hago una canción, como siempre estoy imaginando los vientos que la van a acompañar, grabo las maquetas tarareando los vientos, pero cuando me reúno con los músicos terminamos de darle forma, y ellos me proponían arreglos nuevos, con lo cual yo estaba encantada de la vida, lo único que tenía que decidir era qué arreglo me gustaba más. Ha sido un proceso de cocreación muy bonito, ellos respetando la decisión final, que la tengo yo, sabiendo que son mis canciones estaban ahí para sumar. Está siendo una colaboración con mucho respeto y admiración mutua, estoy muy contenta de haberlos encontrado. Como digo en una de las canciones, me ha tocado la lotería, la lotería de amor.

El disco tiene un espíritu musical festivo. ¿Concibes la música como una celebración, aunque el mensaje no siempre lo sea?
Sí, para mí la música es una celebración, una ceremonia, nos cambia. Elegimos la música según nuestro estado de ánimo y también para cambiar nuestro estado de ánimo, tiene un poder maravilloso. Cuando voy de solista, aunque está la alegría también me muevo por otros terrenos de la nostalgia, las reflexiones, el desarraigo… forma parte de mí. Pero con Amparanoia lo que me interesa compartir es, además del mensaje, bailarlo. Como dice nuestro lema, rebeldía con alegría. Todo lo que queramos cambiar vamos a cambiarlo desde el amor, desde el humor, desde la alegría de sentirnos vivos.

«La música es un canal muy poderoso, por eso hay grupos que salen en la radio y otros no salimos»

De hecho, detrás de las letras de Fan, fan, fanfarria vuelve a haber crítica social y denuncia, o al menos reflexión, cuando cantas eso de qué hacemos con la gente que anda durmiendo en la calle, o con la que hace la cola del hambre.
En Amparanoia toco temas que me preocupan, sobre los que merece la pena llamar la atención: el feminismo, los saharauis, la gente que duerme en la calle… Como individuos tenemos que trabajar mucho más, estamos acomodados en este lugar que nos ha tocado vivir, pero si miramos al planeta vemos que hay guerras, desigualdad, injusticia… y no todo el mundo tiene los privilegios de los que gozamos aquí. Esa canción quiere darnos un toque de atención para que hagamos que pasen cosas, aportando nuestro granito de arena. Los pequeños gestos construyen las grandes acciones.

Y para ello, ¿la música es un canal poderoso?
Por supuesto, la música es un canal muy poderoso, por eso hay grupos que salen en la radio y otros no salimos, porque es un medio muy poderoso [ríe]. Estamos viendo el mensaje de la música comercial de esta época: el mensaje es que no hay mensaje, es todo muy superficial, por eso artistas que contamos otras cosas no estamos en ese circuito comercial, pero tenemos un público que nos apoya, que son la base de que podamos seguir ejerciendo nuestra profesión.

Por cierto, en este disco también he escuchado a la Amparo que aullaba blues.
Claro, fueron mis comienzos en Granada, mi primer grupo se llamaba Correcaminos, que era rockabilly, pero luego empecé con el blues, el jazz, con grupos buenísimos, el soul… La música negra formó parte de mi vida con mucha intensidad justo antes de venir a Madrid y empezar con Amparanoia. Ahí queda algo del pasado. No lo siento tanto, pero vosotros, que me escucháis, lo captáis. Hay un pasado detrás.

Ahora saltáis también a los escenarios con Fanfarria tour, una gira que pasará próximamente por Vitoria (23 de febrero, sala Jimmy Jazz), Bilbao (24 de febrero, sala BBK), Madrid (2 de marzo, sala Villano) y Barelona (22 de marzo, sala Salamandra). ¿Cómo es el espectáculo que planteáis?
Somos quince personas en el escenario, es un espectáculo visual. Los vientos dan una alegría y una presión muy emocionante a las canciones, muy vibrante. Llevamos bases electrónicas y un DJ, los sonidos electrónicos son muy trance, hay percusiones adornando de una manera más orgánica el conjunto y coreografías. Es muy divertido. Están todos los temas de Fan fan fanfarria, pero también grandes clásicos de Amparanoia, algunos en clave electrónica y un pequeño set en clave acústica. Pero, como digo, tienen que venir y vivir la experiencia Fanfarria.

El proyecto se acerca a las tres décadas de historia. ¿El horizonte de Amparanoia es amplio, o no tienes planes más que a corto plazo?
Creo que este álbum es un suma y sigue, seguimos y estamos dando una nueva propuesta, nuevas canciones. A ver ahora la reacción, las entradas se están agotando, lo cual es una alegría muy grande. Hay ganas de Amparanoia, y mientras haya ganas, Amparanoia va a estar aquí.

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