Diez canciones dirigidas contra la industria discográfica

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En el negocio musical, como en todos, algunos compañeros de trabajo caen mejor que otros. Xavier Valiño recopila una decena de canciones críticas con los ejecutivos discográficos, desde los Stones hasta Tom Petty.

 

Selección y texto: XAVIER VALIÑO.

 

Tal y como señalábamos aquí hace unos meses, se han compuesto muchas canciones en contra de una determinada compañía discográfica y/o alguno de sus responsables. Hay más, como aquellas más genéricas en contra de la industria musical en su conjunto o de alguna de las personas o agentes que en ella participan. Tras recordar diez de ellas en una anterior entrega, hoy sumamos otras tantas.

  

1. Billy Joel: “The entertainer” (Streetlife derenade, 1974)

Cuando a Billy Joel le obligaron a cortar la duración de su éxito “Piano Man” de los 5 minutos y 38 segundos que duraba la versión que había grabado a 3 minutos y 5 segundos para que pudiera ser radiado por las emisoras, decidió escribir una canción denunciándolo: «Era una canción hermosa / pero demasiado larga / Si quieres tener un éxito / Tendrás que hacerlo encajar / Así que lo redujeron a 3’05”». El tema en cuestión, “The entertainer”, acabó recogiendo una mirada cínica y satírica a la fama fugaz de un músico y los gustos inconstantes del público.

«Hoy soy tu campeón / Puedo haber ganado tu corazón / Pero conozco el juego / Te olvidarás mi nombre / Y yo no estaré aquí / Dentro de un año / Si no sigo en las listas de éxito».

 

 

2. Lynyrd Skynyrd: “Workin’ for MCA” (Second helping, 1974)

Los jefazos del rock sureño tenían claro quiénes eran sus enemigos, aunque también supieron aprovecharse de ellos. En 1973 se presentaron en el Club Richard de Atlanta durante una convención de ejecutivos discográficos cantando delante de ellos una canción que habían compuesto expresamente para la ocasión, “Workin’ for MCA” (“Trabajando para la MCA”, su discográfica). En ella empezaban hablando de sus orígenes en el mundo de la música, de su particular travesía del desierto desde 1966 hasta 1973 sin que nadie les hiciese caso para acabar asegurando que estaban curtidos y que, al revés de lo que era habitual, eran ellos los que iban a controlar a la industria discográfica.

«Solo págame mi dinero y tal vez no tengas ninguna cicatriz / Los chupapollas se han llevado todo mi dinero desde que tenía diecisiete años / Si no es un tipo con un boli, es una reina del burdel / Firmaré mi contrato, pero quiero que ustedes lo sepan / Que cada centavo que gane, voy a seguirle la pista».

 

 

3. Queen: “Death on two legs (Dedicated to…)” (A night at the opera, 1975)

Como ya recogió Héctor Sánchez en esta revista, en su sección La cara oculta de las canciones, para Freddie Mercury «el enorme triunfo que estaban obteniendo profesionalmente no lo veía reflejado económicamente, por lo que echó la culpa a su mánager, Norman Sheffield. Mercury se sentía estafado y este tira y afloja monetario terminó en la ruptura de Queen y Sheffield. Tras esta decisión, el vocalista sintió que se había quitado un peso de encima: «Por lo que respecta a Queen, nuestros antiguos mánager han fallecido. Dejan de existir en cualquier función del tipo que sea respecto a nosotros… ¡y sentimos un gran alivio!». Pero Freddie Mercury todavía no había dicho la última palabra sobre su relación profesional con Norman Sheffield: “Death on two legs (Dedicated to…)” era una colección de insultos que incluía «mala persona», «charlatán de poca monta», «sabelotodo» o «rata de alcantarilla», entre otras lindezas.

«Chupaste mi sangre como una sanguijuela / Rompiste la ley y ahora suplicas / Exprimiste mi mente hasta que me dolió / Te llevaste todo mi dinero / Y quieres más / Vieja mula descarriada con tus reglas de cerdo / Con tus colegas malintencionados / Que son idiotas de primera división / Muerte andante / Me estás cabreando / Muerte andante / Nunca has tenido un corazón que te pertenezca / Deprimente, mal chico, charlatán, aborto / Eres el niño de un cerdo castrado / ¿Has encontrado un nuevo juguete con el que reemplazarme? / ¿Puedes mirarme a la cara? / Ahora ya puedes besar mi culo, ¡adiós!».

 

 

4. Ron Sexsmith: “Nowhere to go” (Forever endeavour, 2013)

Lo que le sucedió a Ron Sexsmith en 2011 es justamente lo contrario a lo que viven habitualmente los artistas en su relación con las discográficas. Decidido a hacer su música más accesible que nunca, Sexsmith contó a principios de esta década con un productor estrella como Bob Rock y compuso y grabó sus canciones más inmediatas. Pues bien, su discográfica las rechazó por ser «demasiados comerciales». Todo su entusiasmo se evaporó por completo, creyendo que no tenía talento ni futuro, entrando en una espiral depresiva. De ahí salió esta canción en la que compara su estado de ánimo con ser atropellado por un cortacésped.

«Escuché el trueno / Así me preparé para la lluvia / Traté de salir de debajo / Pero todo fue en vano / No hay forma de evitar que me viertan encima / Cubos del cielo / Cuando estás atrapado en una nube / Y no hay a donde ir salvo caer más bajo».

 

 

5. The Byrds: “So you want to be a rock ‘n’ roll star” (Younger than yesterday, 1967)

Además de obtener un gran éxito como grupo, The Monkees fueron los protagonistas indirectos de uno de los grandes éxitos de The Byrds. Cuando el bajista Chris Hillman y el guitarrista Roger McGuinn vieron que The Monkees, un producto manufacturado por la industria, se convertía en uno de los grandes acontecimientos de la música pop a mediados de los 60, decidieron componer una canción cínica sobre la fama y la industria de la música pop que, según declararían después, no tenía tanto que ver con The Monkees como con el negocio de la música en general.

«Es hora de ir al centro / Donde el ejecutivo discográfico no te defraudará / Vende tu alma a la empresa / Quienes están esperándote para vender artículos de plástico / Y en una semana o dos / Si llegas a las listas de éxito / Las chicas te destrozarán».

 

 

6. The Clash: “Complete control” (The Clash, 1977)

“Complete control” (“Control absoluto”) fue publicada por The Clash como respuesta a que su sello discográfico CBS editase la canción “Remote control” en un single sin consultarles, lo que enfureció al grupo. También se refiere a los mánager de la época que intentaron controlar a sus bandas, como Bernie Rhodes (a cargo de The Clash) y Malcolm McLaren (de los Sex Pistols).

«Decían que seríamos libres artísticamente / Cuando firmamos ese trozo de papel / Nos aseguraron que haríamos montones de pasta / Y nos preocuparíamos por ello más tarde / Oh, nunca lo entenderé / Oh, control absoluto / ¡Déjame ver tu otra mano!».

 

 

7. The Records: “Starry eyes” (Shades in bed, 1979)

El clásico de The Records lo compuso John Wicks en pocos minutos, basándose en la calamitosa gestión de su carrera por parte de su mánager, con un texto de Will Birch. Mientras el grupo esperaba que el mánager consiguiese liberar a Birch de un contrato anterior con la CBS, su agente prefirió marcharse de vacaciones al sur de Francia. Al regresar, lo despidieron. De ahí la frase de su inicio — «Mientras tú estabas perdido en Francia, nosotros quedamos abandonados a nuestra suerte en las Islas Británicas»— y su estribillo — «No quiero discutir. No hay nada que decir. Aparta de mí tu mirada de iluso y márchate por tu camino».

«Mientras estabas en la playa / ¿Estabas soñando con tu parte? / ¿Planeas invertirlo todo para cubrir el desgaste? / Pagamos por todas las llamadas telefónicas, no hay dinero / ¿No sabes que mientras te fuiste tuvimos que hacerlo todo?».

 

 

 

8. The Rolling Stones: “Cocksucker blues” (inédita, 1970)

The Rolling Stones creían que con la edición del directo Get yer ya-ya’s out cumplían con su contrato con Decca y podían ya montar su propia discográfica, pero el sello descubrió que el grupo todavía les debía una canción para un single. Keith Richards y Mick Jagger escribieron una canción sobre un joven que viaja a Londres para trabajar como chapero, sabiendo que no la publicarían. “Schoolboy blues” fue conocida desde el principio como “Cocksucker blues” (“El blues del soplapollas”). No habla de la industria musical directamente pero sí estaba dirigida a que la industria no pudiese lucrarse con ella.

«Bueno, he oído mucho sobre Londres / Me decidí a probarlo / Espero en Leicester Square / con una mirada insinuante en el ojo / Sí, estoy apoyado en la columna de Nelson / Pero todo lo que hago es hablar / Oh ¿dónde puedo obtener una polla para chupar? / ¿Dónde puedo clavar mi culo jodido?».

 

 

9.The Stooges: Search and destroy (Raw power, 1973)

Aunque el título de la canción proviene de un artículo de la revista Time que Iggy Pop leyó sobre la Guerra de Vietnam y que se refiere a una táctica militar utilizada por los militares de EE.UU. que ordenaban buscar al enemigo, destruirlo y luego retirarse, sus dardos en la canción que escribió iban dirigidos a otro lado, como explicó su autor a la revista Q en mayo de 2010: «Lo que intentaba decir con esas palabras en ese momento era que tenía la impresión de que la música, como una rama de la industria del entretenimiento, se estaba convirtiendo en un queso viejo y oloroso. Eran un grupo de personas en lo alto de la pirámide manipulando sus resortes con la presunción de que los chavales en la parte inferior se tragarían cualquier cosa. Pensaron que podían vender mierda si había dinero en ello, pero olvidaron la simple verdad que cualquier chaval puede ver».

«Soy un guepardo de las calles / Con un corazón lleno de napalm / Soy un hijo fugitivo de la bomba nuclear / Soy un niño olvidado por el mundo / El que busca y destruye / Cariño, debes ayudarme, por favor / Alguien tiene que salvar mi alma / Nena, hazla detonar para mí».

 

 

10. Tom Petty: “The last DJ” (The last DJ, 2002)

En su disco del 2002, Tom Petty incluyó canciones como “Money becomes king” (“El dinero se convierte en rey”) o “The last DJ” (“El último DJ”), que incluso dio título al disco. Aunque en un primero momento aseguró que la mayoría de las canciones del álbum estaban basadas en personajes ficticios, Petty acabó por admitir que su inspiración y el motivo de sus dardos era el DJ de Los Ángeles Jim Ladd.

«Como celebramos la mediocridad / Todos los chicos de arriba quieren ver / Cuánto pagarás / Por lo que solías obtener gratis / Ahí va el último DJ / Que pincha lo que le da la gana / Y dice solo lo que quiere decir».

 

Anterior entrega: Diez canciones contra los «enemigos» de la industria discográfica.

 

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