Cine: “Hipócrates”, de Thomas Lilti

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“El filme podría por tanto servir para reflexionar sobre la existencia (o subsistencia) de una idiosincrasia del “cine francés” en la perenne dificultad de establecer el borroso límite entre reinterpretar adecuadamente otras cinematografías o dejarse absorber por ellas”

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“Hipócrates”
Thomas Lilti, 2014

 

 

Texto: ELISA HERNÁNDEZ.

 

 

“Hipócrates”, coescrita y dirigida por el médico Thomas Lilti, se compone a partir del esquema clásico del subgénero “coming-of-age”: el joven Benjamin Barois (Vincent Lacoste) comienza su periodo de interinidad en el hospital donde también trabaja su padre (Jacques Gamblin), y, aunque parece tomarse los problemas a la ligera, poco a poco descubrirá la importancia de tener unos principios éticos, humanos y sociales a los que agarrarse, algo por lo que luchar.

Desde el principio, vemos el hospital desde los ojos del inocente recién llegado y observamos con él las reacciones y actitudes de todos aquellos que le rodean, especialmente el médico argelino Abdel Razzek (Reda Kateb), que juega el papel de involuntario mentor del protagonista (un tópico del subgénero). Con este formato, el proceso de integración de Benjamin va en paralelo al del espectador, y, ayudándose de la combinación de drama y comedia, genera un ambiente de cotidianeidad y naturalidad que permite la integración en el film y la identificación con lo narrado.

A partir de la experiencia de los personajes, la película hace también un mordaz comentario sobre la mercantilización y peligro de privatización de la sanidad pública. Si bien no es un tema nuevo, la crítica es mucho más eficaz precisamente por haber conseguido acercarnos tanto a las situaciones mostradas. La supuesta necesidad de rentabilizar limita y entorpece la labor de los médicos, que, sin embargo, tampoco son idealizados, sino mostrados como seres humanos intentando salir adelante en un contexto cada vez más complicado y hostil. Aunque la situación se presta al cinismo, “Hipócrates” consigue hacernos llegar un discurso positivo y esperanzador, en el que la solución se encuentra, como no podría ser de otro modo, en la solidaridad y la colaboración.

Por otra parte, y a pesar de estar claramente enraizada en la precaria situación de la sanidad pública francesa (que resuena de manera directa con el caso español), la película hace uso de ciertos recursos que podrían recordar a los ejemplos más estandarizados de lo que conocemos como comedia indie norteamericana, que, salvo contadas excepciones, no es sino una estrategia publicitaria más, una estructura pre-fijada, explotada y repetida hasta la saciedad. El filme podría por tanto servir para reflexionar sobre la existencia (o subsistencia) de una idiosincrasia del “cine francés” en la perenne dificultad de establecer el borroso límite entre reinterpretar adecuadamente otras cinematografías o dejarse absorber por ellas.

Aun así, el resultado es impecable y “Hipócrates” es una película capaz de ser muy entretenida y de expresar un fuerte mensaje político al mismo tiempo, un equilibrio que no es tan fácil de encontrar en el cine comercial contemporáneo.

https://www.youtube.com/watch?v=A_c2h4xiPz0

Anterior crítica de cine: “Vengadores: la era de Ultrón”

 

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