“Chapa. El disco de oro”

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DISCOS

“Un disco más que necesario, como necesario fue en la época que entrara aire fresco”

 

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“Chapa. El disco de oro”
SONY, 2018

 

Texto: CÉSAR PRIETO.

 

Conmemorando el cuadragésimo aniversario de los primeros discos de Chapa, el Mariskal Romero ha tenido la idea de editar un recopilatorio con los temas más significativos de su andadura. Y lo ha llamado -siempre la desmesura en su carácter- “El disco de oro”. ¿De oro? Veamos, a uno en la época le parecían fascinantes esos sonidos que dotaban de modernidad a los estancados paisajes musicales. Lo que se llamó nueva ola y que coincidió en el tiempo con el rrollo (sic, palabra de Ordovás) o el rock urbano, así que nada podía quedarme más lejano que Ñu o Bloque, que entendía como bandas rémora en el rock nacional.

Cuatro décadas después he cambiado de opinión. No es que ahora hayan pasado a primer plano en mis preferencias, pero sí me he dado cuenta de varias cosas. La primera, que sumaban y no restaban. Una escena underground -la que fuera, y Chapa era la necesaria en ese momento- era lo único que podía dinamitar la pléyade de cantantes melódicos y pop banal y por tanto abrir brechas por las que pudiera hacerse efectiva una música juvenil y alternativa. Conectó con la juventud y la juventud se dio cuenta de que podía hacer cosas por sí misma. Ahí están Leño o los primeros Tequila, que enseguida se agenció con muy buena vista la casa madre Zafiro. Además, crearon interconexiones esenciales, Cucharada o Mermelada, con lo que se estaba moviendo en otros ámbitos.

En segundo lugar, tenían grandes canciones. ‘Mis amigos donde estarán’ de Topo reúne tanta melancolía sobre el pasado como el texto de cualquier cantautor, ‘Sábado noche’ es hedonista a muerte y ‘Capitán Trueno’ -con su flauta pastoril- es un homenaje tan bueno a los tebeos como los de Sisa. Fueron años mágicos y más variados de lo que parece hasta que con Barón Rojo y Obús el sello se hizo más monótono.

Y por si fuera poco, dio entrada -aunque a regañadientes- a la nueva ola. Sin el Mariskal no hubiera habido registros de Kaka de Luxe -también se incluye a Paraíso, que comparten un mini elepé, aunque estos no eran de Chapa- y nos hubiéramos perdido esa rodaja de pop jugoso y desenfadado que es ‘No charles más’ de Los Elegantes. Se acompaña todo con un libreto en el que hablan destacados protagonistas de todo aquello, como Pejo Ide, diseñador de algunas de las portadas de ‘Viva el Rollo’, que no olvidemos que se exponen como reproducción en el Reina Sofía. Dice Pejo que no tiene ni idea de dónde puede estar el original. En todo caso es un disco más que necesario, como necesario fue en la época que entrara aire fresco. Y uno, por tanto, se ha reconciliado con ellos.

Anterior crítica de discos: “My way”, de Willie Nelson.

 

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